Política
Matías Isola
Que Pasa Salta
En coma

La precariedad de la Salud en Salta no tiene límites

Varias denuncias sobre el estado de las sillas de ruedas en el hospital Papa Francisco pusieron nuevamente de manifiesto la falta de inversión en un área tan sensible.

Hace rato que la Salud en Salta se encuentra en coma, no es ninguna novedad, sino la triste realidad. Ejemplos hay de sobra a lo largo y ancho de la Provincia. Sin ir más lejos, en los últimos días se conoció la precariedad del hospital Papa Francisco en materia de sillas de ruedas. Una paciente del nosocomio visibilizó la situación a través de una foto que llegó a Que Pasa Salta y fue el disparador para que más salteños se animen a denunciar el pésimo estado de las sillas de ruedas: "No tienen tornillos", "están rotas", "mi hijo se cayó de una", fueron frases recurrentes tras la publicación.

Más allá del empeño del gerente del hospital Papa Francisco en justificar el estado de las sillas de ruedas, queda claro que existe falta de presupuesto y que las condiciones del nosocomio no son las óptimas. El médico destacó que "son súper cómodas" y que fueron hechas por alumnos de una escuela técnica, en alusión a las que tiene sillas de plástico y cubiertas tipo de bicicleta. Ahora bien, esta columna no va en desmedro del espíritu solidario y caritativo de un establecimiento educativo. Todo lo contrario. Lo que sí queda al descubierto es que eso ocurre por la ausencia del Estado. Los elementos e insumos deberían ser proveídos por el Ministerio de Educación.

Fue en el mismo hospital Papa Francisco donde una mujer aseguró que se roban los medicamentos más caros. Una grave denuncia que amerita una investigación a fondo para determinar si efectivamente existe una mafia que hace figurar en el historial como que la droga se entregó al paciente y no fue así. Una preocupante irregularidad en un nosocomio que no está para tirar manteca al techo, y mucho menos en estos tiempos de crisis y ajustes al por mayor.

Por otra parte, sólo es suficiente con caminar por el hospital San Bernardo para comprobar que los pasillos están abarrotados de pacientes a la espera de ser atendidos o de un turno. El sistema está colapsado y no hay camas para todos. Son centenares de pacientes que aguardan por una cirugía y ponen en evidencia la falta de inversión en infraestructura. Son los mismos médicos y enfermeros quiénes por la bajo insinúan que "faltan más quirófanos". Lo mismo se replica en los nosocomios del interior provincial, dónde las quejas son similiares. 

Sin olvidar el pésimo estado de las ambulancias, si es que las hay. A excepción de la flota del Samec en el municipio capitalino, existen parajes donde no cuentan directamente con ese tipo de vehículos y tienen que esperar largas horas para trasladar a los convalecientes, perdiendo tiempo valioso y poniendo en riesgo la vida de los pacientes.

Qué decir de los centros de salud de los barrios. Día a día son miles los salteños que padecen el calvario de conseguir un turno para ser atendidos. Fundamentalmente por falta de médicos, las salitas no dan a basto y las esperas se hacen interminables. Sumado a eso, el desabastecimiento y la falta de insumos y medicamentos que agravan la situación. En algunos casos, ni siquiera cuentan con lo más básico y elemental como ser gasas y jeringas. Muy preocupante.

Existen profesionales de la salud que tienen una notable vocación y que hacen hasta lo imposible para atender a los pacientes y servir a la comunidad. Trabajan a destajo y padecen en carne propia la falta de presupuesto y de inversión. Pero lamentablemente no alcanza. Salta es una provincia con elevados índices de pobreza y son pocos los privilegiados que tienen acceso a una obra social o prepaga. La mayoría depende de la Salud Pública y por ese motivo están en todo su derecho de reclamarle al Estado. Desde la salita ubicada en el lugar más recóndito de Santa Victoria Este hasta el hospital San Bernardo. La Salud están en coma y necesita urgente que los gobernantes se pongan los guantes y operen. Ese es su deber y su rol.

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