Salta
La mandaron a caminar

Denuncian violencia obstétrica en el Hospital de Tartagal: "El bebé falleció y sigue en la panza"

El padre de la criatura asegura que no lo dejaron ingresar al nosocomio y que envuelta en terribles dolores la joven de 17 años vivió los peores días.

Emi Alonso

Columnista

Una joven de 17 años de la comunidad originaria Tapiete, vivió momentos terribles en el Hospital de Tartagal donde debía nacer su bebé. El padre de la criatura fallecida contó que días antes de la fecha estimada de parto la mujer comenzó con contracciones y perdidas, por lo que fue trasladada al Hospital Juan Domingo Perón

"Los médicos solo le dijeron que tenía que caminar", relató.

En dialogo con el colega "Pacha" Cardozo, para FM Tropical 100.9, el muchacho explico que la madre primeriza regresó más tarde al nosocomio donde fue internada, pero sin ser asistida para desarrollar el parto. "Los dolores eran terribles", lamentó y agregó "yo fui, pero no me dejaban pasar, bajó su madre y me dijo que él bebé seguía adentro".

Luego de estos momentos de dolor indescriptible, ocurrió lo peor, se confirmó el triste desenlace para esta criatura que no llegó a nacer. "El bebé falleció en la panza, peligra la vida de ella", señaló, puesto que la joven tendría una infección tras lo ocurrido.

"Tengo que hacer la denuncia y averiguar quien puso la inyección. Si no quieren trabajar que renuncien y ponga a gente que tenga ganas de verdad", cerró. 

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Comentarios

  • Luis

    Muy bien Ana, es la realidad en el norte!!

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  • Gloria

    No es la primera vez que ocurren esas cosas en ese hospital, los médicos son de lo peor mas con nuestros hermanos aborígenes de diferentes etnias por favor el gobernador haga algo no somos animales para tanto maltratos

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  • El Gaucho Lunari

    Correspondía que le hubiesen hecho una cesárea. Con el curso actual, la paciente corre el riesgo de sufrir una septicemia. Tantos años de ejercer la medicina y ahora me discriminan por ser gaucho, ¡ahijuna!

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  • ana

    Esa es la triste realidad de estas jóvenes aborígenes. Casi analfabetas, a muy corta edad ya tienen pareja e hijos y no llegan a completar sus estudios secundarios. Lo que sigue es una vida de pobreza, exclusión y mientras dure la fertilidad, un continuo tener hijos que tendrán el mismo fin.

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