Bizarrap frenó a un estafador y salvó la cuenta de un nene de 12 años
Un chico mendocino de 12 años logró recuperar su perfil de Instagram después de que un desconocido lo usurpara. La intervención del productor fue clave y su historia explotó en redes.
Ramiro Conti tiene 12 años, vive en Mendoza y descoloca por su forma de contar las cosas. Con una pasión enorme por el fútbol y una sensibilidad que se nota en cada video, encontró en las redes un espacio para expresarse, incluso con todas las piedras que le vienen tocando desde chico.
En TikTok ya superó los 52 mil seguidores. Para muchos es "el nene que analiza fútbol", pero detrás aparece algo más profundo: ternura, constancia y un amor real por lo que hace. Un combo que lo volvió querido en todo el país, incluso acá en el norte, donde muchos pibes se ven reflejados en él.
"Unos años atrás empecé a ver fútbol... mi papá me llevó a la cancha a ver a Godoy Cruz y me empezó a gustar cada vez más", contó a TN, feliz, como si lo estuviera reviviendo. Sin saberlo, ese día comenzó una aventura que lo llevaría a convertirse en una mini figura del análisis futbolero en redes.
El día que TikTok explotó
Su historia en redes arrancó casi jugando: subió un video comentando un partido y explotó. Su forma clara, respetuosa y muy sentida de hablar del deporte empezó a sumar seguidores a lo loco. Su hermano, Gonzalo Conti, periodista y relator, fue una guía clave: "Él unió su pasión por el fútbol y la comunicación, y a mí me pasó algo parecido", dijo Rami.
La cuenta robada y el gesto inesperado de Bizarrap
Cuando su nombre empezaba a tomar fuerza, apareció un bajón: alguien le robó su identidad en Instagram y comenzó a subir su contenido como si fuera propio.
Mientras la cuenta falsa sumaba seguidores, Rami no podía entrar ni saber quién estaba detrás. Lo que parecía otro caso de abuso digital se convirtió en una historia impensada.
En una publicación de esa cuenta apócrifa, Bizarrap comentó: "Grande Rami". El chico le escribió por privado: "Biza, yo no soy dueño de esa cuenta y alguien está usando mi material". Y ahí pasó lo increíble: el productor le contestó de inmediato y prometió ayudarlo.
"Durante un mes hablamos todos los días con Bizarrap", relató Ramiro. "Él me decía que estaba chamuyando al dueño de la cuenta para que me la dé, que no podía hacerle eso a un chico".
Incluso, Biza llegó a ofrecerle al creador de la cuenta falsa un video dedicado a su familia y la promesa de no exponerlo, solo para que devolviera el perfil.
Ayer, finalmente, Rami recuperó su Instagram. Justo ahora que está a full con la previa del Mundial y planea comentar los partidos de la Selección con la misma emoción que sintió la primera vez que pisó la cancha de Godoy Cruz.
Un chico que abraza al otro, incluso al que lo perjudicó
Lejos del enojo, Ramiro sorprendió otra vez. Hablando del pibe que le robó la cuenta, dijo: "Igual era bastante buena onda el muchacho que hizo la cuenta falsa". Hay algo desarmante en su mirada: no reclama, no se queda en la bronca. Elige entender.
"Mis papás me apoyan en todo y me admiran", cuenta con orgullo. Y ese sostén es clave.
Una vida marcada por la resiliencia
Según contó su papá, Gabriel, Ramiro está en tratamiento oncológico desde los dos años por nódulos en el cerebro. Estuvo internado varias veces y, aunque hoy está estable, toma medicación todos los días. Puede hacer casi cualquier actividad, menos deportes de alto impacto. En un momento incluso tuvo un botón gástrico.
En la escuela sufrió bullying, sobre todo porque su cuerpo no reaccionaba como el de otros chicos. "Todavía queda alguno que lo carga porque no tiene cejas debido a la medicación", explicó su padre.
En vez de frenarse, Rami eligió otro camino: hablar de fútbol desde un lugar donde su cuerpo no tiene que competir. Y ahí floreció.


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