Fue una gloria del boxeo salteño y ahora se dedica a sacar a los pibes de las drogas
Miguel "El Puma" Arroyo, una de las máximas glorias del boxeo salteño, hoy dedica su vida a entrenar chicos de barrio y alejarlos de las adicciones.
Lejos de los flashes, los cinturones y las noches inolvidables en el Luna Park, Miguel "El Puma" Arroyo hoy pelea otra batalla.
Y quizás sea la más importante de todas.
El histórico boxeador salteño, recordado por sus épicos combates y su potencia arriba del ring, decidió dedicar su tiempo a ayudar a chicos que atraviesan situaciones difíciles y están rodeados por el consumo de drogas.
La historia trascendió en las últimas horas a través de un video publicado en Facebook por el periodista Fer Luis Santucho, quien lo entrevistó en plena vía pública.
"Estoy en la escuela que abrimos a pulmón junto a otro muchacho en San Calixto. Ahí estamos apoyando para sacar a los pibes del flagelo de la droga", contó el ex púgil salteño.
Entrenan todos los días en un pasillo prestado
Con humildad y mucho esfuerzo, Arroyo explicó que el espacio funciona gracias a la solidaridad de vecinos.
"Todos los días desde las 20 hasta las 00 horas, al lado de una panadería, donde una familia nos da un pasillo para que entrenemos a los chicos", relató.
El gesto emocionó a muchos salteños, especialmente porque se trata de una figura histórica del deporte provincial que hoy pone su experiencia y su tiempo al servicio de jóvenes que buscan salir adelante.
Una gloria del boxeo salteño
"El Puma" Arroyo es considerado uno de los boxeadores más explosivos que tuvo Salta.
Todavía se recuerdan sus inolvidables peleas frente al santacruceño Jorge "Locomotora" Castro, tanto en el Luna Park como en el polideportivo Ciudad de Salta.
Su pegada era temida en todo el país.
Incluso quedó marcado en la historia por noquear rivales en cuestión de segundos. Una de sus definiciones más recordadas fue ante Francisco Solano Cardozo, a quien venció apenas 17 segundos después de iniciado el combate.
También protagonizó noches inolvidables en el Salta Club, donde supo convertirse en uno de los máximos ídolos del público.
Hoy pelea otra batalla
Con el paso del tiempo, el ring cambió por un humilde espacio de entrenamiento en barrio San Calixto.
Pero el objetivo sigue siendo el mismo: pelear.
Aunque ahora ya no es por títulos ni cinturones.
Es por los chicos.


bien por el puma, que les enseña como alejarse de las drogas y los trabas....
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