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25 AÑOS DESPUÉS

Quiénes eran los cinco argentinos que murieron en el atentado a las Torres Gemelas

Los argentinos forman parte de la lista de víctimas de los ataques contra el World Trade Center. Tenían vidas, familias y profesiones muy distintas, pero quedaron unidos para siempre por aquella mañana que cambió la historia.

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Flor Poblete

Flor Poblete

Periodista de Que Pasa Salta.

El 11 de septiembre de 2001 quedó grabado para siempre como uno de los días más trágicos de la historia reciente. Los atentados contra las Torres Gemelas, en Nueva York, dejaron miles de muertos y entre las víctimas hubo cinco argentinos: Sergio Villanueva, Pedro Grehan, Guillermo Alejandro Chalcoff, Gabriela Waisman y Mario Santoro.

Según lo publicado por el medio Ámbito, todos habían llegado a Estados Unidos en diferentes momentos de sus vidas. Algunos buscaban nuevas oportunidades laborales, otros habían emigrado junto a sus familias y varios ya habían construido allí sus hogares. Tenían trabajos, hijos, parejas y proyectos que quedaron interrumpidos aquella mañana.

Guillermo Chalcoff, el argentino que trabajaba como desarrollador de sistemas

Guillermo Alejandro Chalcoff había nacido en Buenos Aires y se había instalado en Nueva York junto a su esposa a mediados de la década de 1980.

Después de recibirse en la Universidad de Buenos Aires, decidió emigrar luego de que su suegro, que tenía oficinas en Estados Unidos, le ofreciera la posibilidad de instalarse en ese país.

Tenía 41 años y trabajaba como desarrollador de sistemas para la consultora Marsh & McLennan. El 11 de septiembre se encontraba dentro del edificio cuando el primer avión impactó contra la Torre Norte.

Guillermo también era padre de dos hijos, Brian y Eric, de siete y nueve años.

Su historia quedó entre las miles de familias que ese día esperaban una respuesta que nunca llegó.

Pedro Grehan, la última visita a sus padres en Buenos Aires

Pedro Grehan era oriundo de San Isidro. En agosto de 2001 había regresado a la Argentina para visitar a sus padres y a sus ocho hermanos.

Nadie podía imaginar que aquel viaje sería su última despedida.

Grehan había intentado instalarse en Nueva York en 1997 y, después de regresar por un tiempo, volvió a Estados Unidos junto a su esposa y sus tres hijos, que tenían entre cinco y nueve años.

Trabajaba en Cantor Fitzgerald, una de las empresas que tenía oficinas en las Torres Gemelas.

Sus hijos habían comenzado las clases el lunes 10 de septiembre, apenas un día antes de los atentados.

Tras la tragedia, seis de sus nueve hermanos viajaron a Nueva York para participar de la búsqueda. Durante más de diez días intentaron encontrarlo y sostuvieron la esperanza de que pudiera haber sobrevivido.

Con el paso del tiempo, esa esperanza comenzó a apagarse.

Gabriela Waisman, las últimas llamadas desde la Torre Norte

Gabriela Waisman había nacido en el barrio porteño de Caballito, aunque vivía en Nueva York desde los seis años.

Tenía 33 años y trabajaba para la empresa de software Sybase.

La mañana del 11 de septiembre estaba de visita en el piso 106 de la Torre Norte, donde debía realizar una presentación relacionada con su trabajo.

Cuando el primer avión impactó contra el edificio, logró comunicarse con su familia. Durante esas llamadas contó que tenía dificultades para respirar.

Las comunicaciones se interrumpieron cerca de las 9 de la mañana.

Después de ese momento, sus familiares no volvieron a tener noticias de ella.

Mario Santoro, el paramédico que decidió volver al lugar

Mario Santoro había nacido en Rosario, Santa Fe y había emigrado a Estados Unidos junto a sus padres y su hermano cuando era muy chico.

En 2001 tenía 28 años y trabajaba como técnico en emergencias médicas del Presbyterian Hospital. También había formado una familia con una joven estadounidense y era padre de Sofía, una nena de apenas dos años.

El día de los ataques estaba de franco.

Desde la ventana de su casa observó una enorme columna de humo negro sobre la zona donde se encontraban las Torres Gemelas. Aunque no tenía obligación de presentarse a trabajar, decidió ir hacia el lugar porque sabía que los equipos de emergencia iban a necesitar ayuda.

"Me voy para allá, me van a necesitar", le dijo a un compañero de ambulancia.

Fue hacia la zona del desastre y nunca volvió a su casa.

Sergio Villanueva, el bombero que volvió a las Torres

Sergio Villanueva había nacido en Bahía Blanca. Sus padres se habían mudado a Nueva York en 1970, cuando él tenía apenas dos años, en busca de un mejor futuro económico.

La familia se instaló en Queens, donde sus padres abrieron un restaurante. Allí Sergio conoció a Tanya, quien se convertiría en su pareja.

Durante siete años trabajó como oficial antidrogas, hasta que decidió incorporarse al cuerpo de bomberos. Quería tener más tiempo para dedicarse también al negocio de regalos que había abierto junto a Tanya.

La mañana del 11 de septiembre había terminado su turno a las 8, unos 45 minutos antes del impacto contra la Torre Norte.

Pero después de que el segundo avión chocara contra la Torre Sur, decidió regresar.

Volvió para colaborar con las tareas de rescate junto a otros bomberos y equipos de emergencia.

Tanya pasó los siguientes 28 días intentando encontrarlo. Llamaba a una línea telefónica habilitada para las familias de los bomberos y recorría Nueva York junto a su suegra y su cuñada.

Nunca pudo volver a verlo.

25 años después, sus historias siguen formando parte de la memoria

A 25 años de los atentados, Nueva York volvió a rendir homenaje a las víctimas. Una de las iniciativas fue "2977 luces sobre el puerto de Nueva York", un proyecto que utilizó 2977 luces para representar simbólicamente a quienes murieron durante la tragedia y recrear la silueta de las Torres Gemelas.


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