De monaguillo a asesino: quién es el homicida de Martearena que volvió a salir a la calle
Uno de los condenados por el homicidio del padre Ernesto Martearena, accedió a salidas transitorias dos veces por mes. Repasamos cómo se reconstruyó la participación de los dos jóvenes condenados por uno de los crímenes más conmocionantes de Salta.
En las últimas horas circuló un dato que generó fuerte impacto en Salta: Marcelo Castillo, uno de los dos condenados por el brutal asesinato del padre Ernesto Martearena, obtuvo salidas transitorias dos veces al mes. Según confirmó una alta fuente a colegas de El Tribuno, estas salidas se realizan en días diferentes y en semanas separadas, como parte del régimen progresivo que evalúa su eventual acceso a la libertad condicional.
La noticia reavivó un caso que marcó a la provincia y que aún hoy sigue generando dolor en quienes conocieron al sacerdote.
Cómo se reconstruyó el crimen del padre Martearena
El homicidio ocurrió el lunes 8 de octubre, feriado por el Día de la Raza. El padre Martearena, de 57 años, vivía en la casa parroquial cuando fue sorprendido cerca de las 2 de la mañana por dos jóvenes a los que conocía: Javier Alanis Colauste y Marcelo Castillo, ambos de fuerte contextura física.
Parroquia Nuestra Señora de Fátima (Caseros y Junín)
Según determinaron los investigadores, los atacantes ingresaron con la intención de robar dinero destinado a ayudas sociales. Cortaron la luz, lo enfrentaron y el sacerdote intentó defenderse, pero fue brutalmente superado. Recibió 18 puñaladas en la planta baja. Después, los agresores trasladaron el cuerpo al primer piso, lo rociaron con combustible e intentaron quemarlo para borrar rastros.
La falta de oxígeno evitó que el fuego se expandiera, pero el cuerpo quedó quemado en un 60%, indicó en su momento archivos de La Nación.
La evidencia clave: peritajes y sangre en la ropa
Los peritajes enviados desde Capital Federal fueron determinantes: las manchas de sangre en la ropa de Alanis Colauste coincidían con el grupo sanguíneo del padre Martearena.
Imagen archivo de la despedida de los restos del Padre Ernesto Martearena.
Además, el secuestro del arma -un cuchillo de mesa perteneciente al sacerdote- reforzó la acusación. Ambos jóvenes terminaron admitiendo su participación en sede judicial.
Las detenciones y las primeras confesiones
El operativo para capturarlos se activó rápidamente:
-
Javier Alanis Colauste, de 21 años y ahijado del sacerdote, fue detenido en San Salvador de Jujuy. Había sido identificado por vecinos y filmado intentando usar la tarjeta del padre Martearena en un cajero automático.
-
Marcelo Castillo, de 19 años y monaguillo en la parroquia, fue detenido en su casa del barrio Norte Grande. Declaró que él y Colauste estaban drogados durante el ataque y reconoció que el robo era el objetivo.
Ambos coincidieron en que no hubo otros cómplices, motivo por el cual el juez Aldo Rogelio Saravia dispuso la libertad de una mujer que había quedado investigada como posible encubridora.
Las últimas horas del sacerdote
En el expediente quedó asentado que el padre Martearena pasó la noche previa cenando con un sacerdote amigo y un abogado. Esa fue la última vez que lo vieron con vida. Las dudas sobre si conocía a sus agresores quedaron resueltas cuando ambos admitieron que él los había recibido en varias oportunidades y que sabían cómo moverse dentro de la casa parroquial.


No les creo nada... Todo muy fácil y sencillo
Ver más
cura metido mucho en politica y ligado a romero....
q se cague como termino!
Ver más
Yo creo que sino lo violan el tipo no es peligroso
Ver más
Monaguillo No...Perejil Sí.
Ver más
Noticia incompleta, el crimen fue el 8 de octubre de 2001
Ver más
Monaguillo o padrillo?
Ver más
El tonto buscando atención
Ver más
Sos un maleducado, una mala persona sin dudas.
Ver más