Dolor en Salta: murió la militante más querida de los Derechos Humanos
La militante de Derechos Humanos falleció este lunes, generando honda tristeza en Salta. Dedicó su vida a la búsqueda de justicia y a mantener viva la memoria de las víctimas de la dictadura.
Profunda consternación generó en Salta el fallecimiento de Licia Campos, integrante activa de la organización HIJOS e incansable luchadora por los Derechos Humanos. Su vida estuvo marcada por el horror del terrorismo estatal: era hija de Enrique Campos, trabajador de YPF, militante peronista y exintendente de Aguaray, secuestrado y asesinado en Tucumán durante la dictadura.
"Hoy nos dejó Licia Campos, la Compañera Licia, nuestra hermana militante de HIJOS y de la vida, siempre luchando hasta el último momento... alumbrando nuestras luchas con una sonrisa franca y una mirada firme", expresó con profundo pesar Fidel Puggioni, uno de sus compañeros en la organización.
Desde muy joven, Licia transformó el dolor familiar en militancia. Su compromiso estuvo centrado en la exigencia incansable de justicia para las víctimas del terrorismo de Estado, acompañando causas judiciales y actividades de memoria, verdad y justicia en Salta y el norte del país.
La historia de su padre: un caso emblemático
Enrique Campos fue un destacado dirigente sindical y militante de la Juventud Peronista en el norte salteño. Trabajó en YPF en la zona de Tartagal y, durante la breve gestión del gobernador Miguel Ragone, fue designado como intendente de Aguaray en 1973.
Tras la intervención federal al gobierno provincial en noviembre de 1974 y en el clima de persecución que se intensificó antes del golpe de 1976, Campos y su familia se trasladaron a Tucumán buscando resguardo. Sin embargo, fue secuestrado el 21 de julio de 1977 en San Miguel de Tucumán.
Según testigos que declararon ante la Comisión Bicameral Investigadora de las Violaciones a los Derechos Humanos en Tucumán, Enrique fue llevado a la Jefatura de Policía con una grave herida en la espalda y luego trasladado al Hospital Militar. Regresó a dependencias policiales por orden de Antonio Domingo Bussi. Allí, según el relato judicial, murió por la interrupción deliberada de su suero durante un interrogatorio.
Su asesinato fue incluido en la megacausa Arsenal Miguel de Azcuénaga y Jefatura de Policía, donde se juzgaron los crímenes contra 235 víctimas.
El legado de Licia
El compromiso de Licia no solo fue un acto de reparación personal, sino un aporte decisivo a la memoria colectiva en la provincia. Su presencia en marchas, audiencias y actividades públicas hizo que fuera considerada por muchos como una de las militantes más queridas y respetadas de Salta.
Su muerte deja un vacío profundo en su organización, en el movimiento de Derechos Humanos y en todas las personas que la acompañaron en su lucha por mantener viva la memoria de Enrique y de los miles de desaparecidos en la Argentina.
Despedida
Los restos de Licia Campos serán velados desde las 10 de este martes hasta la mañana del miércoles, cuando se realizará una misa a las 8.30 antes de su traslado al crematorio. Compañeros y referentes de Derechos Humanos convocaron a despedirla "como ella hubiera querido: con convicción y memoria".


Roñosos que en sus cochina vidas nunca trabajan x generaciones
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Se va a encontrar con su papá ahora...
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Zurda!! Dios, Patria o Muerte
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2 generaciones que nunca trabajan, tenemos que mantener con nuestros impuestos y más impuestos para esos delinkuentes hediondos
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