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Informe QPS

La mujer que cambió la vida de 250 chicos en el norte de Salta sin cobrar un solo peso

En medio de la crisis y las desigualdades que golpean al norte de Salta, hay personas que todos los días deciden no bajar los brazos. En un documental de Que Pasa Salta, Dorita abrió las puertas del espacio donde enseña a más de 250 niños wichi sin cobrar un solo peso.

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Facundo Rodríguez

Facundo Rodríguez

Jefe de noticias de Que Pasa Salta.

En el norte de Salta hay historias que no suelen ocupar los grandes titulares, pero que merecen ser contadas. Son historias de personas que, aun cuando todo parece jugar en contra, siguen apostando por los demás.

A apenas cuatro kilómetros del centro de Embarcación, Dorita construyó mucho más que un aula. Levantó un refugio donde cientos de chicos encuentran educación, contención y una oportunidad para soñar con un futuro distinto.

Su historia fue retratada en uno de los documentales realizados por Que Pasa Salta, que recorrió el norte provincial para mostrar las dos caras de una misma realidad: las enormes necesidades que atraviesan muchas familias y, al mismo tiempo, la solidaridad de quienes eligen quedarse para cambiar las cosas.

La mujer que decidió enseñar sin esperar nada a cambio

Dorita es docente y desde hace años dedica su vida a enseñar a niños de comunidades wichí. No trabaja en una escuela formal ni recibe un sueldo por esa tarea. Lo hace por convicción.

Cada semana, alrededor de 250 chicos llegan hasta el espacio que ella misma fue levantando con esfuerzo. Algunos aprenden a leer y escribir; otros refuerzan matemática y lengua. Pero todos encuentran algo que muchas veces falta: un lugar donde sentirse escuchados.

Una historia que nació del dolor

Su compromiso tiene raíces profundas.

Cuando era niña, también sufrió las dificultades de crecer entre dos idiomas y dos culturas.

"Cuando iba a la escuela no podía comunicarme con la maestra. Nosotros aprendíamos el español básico, pero no nuestra lengua materna".

Aquella experiencia la marcó para siempre. En lugar de resignarse, decidió convertir ese dolor en una herramienta para ayudar a otros chicos a que no atravesaran las mismas dificultades.

La campana que llena de esperanza un barrio

Cada vez que Dorita llega y hace sonar una vieja campana, ocurre una escena que emociona.

Los chicos salen corriendo hacia el aula improvisada. Muchos llegan incluso antes de que comiencen las clases. No van por obligación. Van porque saben que allí los espera alguien que cree en ellos.

"Ellos vienen porque acá nos divertimos. Yo me divierto con ellos, me gusta reír, compartir y también sacar a los chicos de la calle".

En una región donde la pobreza, la falta de oportunidades y las desigualdades forman parte de la vida cotidiana, ese pequeño espacio se transformó en un verdadero punto de encuentro.

Enseñar con lo que hay

La voluntad nunca alcanza cuando faltan recursos.

Dorita organiza las clases según las posibilidades que tiene cada semana. Muchas veces debe arreglárselas sin útiles escolares, hojas, lápices o materiales para trabajar.

Aun así, las clases no se suspenden. Porque para ella lo importante es que los chicos sigan aprendiendo y mantengan viva su lengua, su identidad y sus ganas de estudiar.

Un mate, una charla y una oportunidad

Hay pequeños gestos que explican mejor que cualquier estadística por qué vale la pena seguir.

"Quizás no comió todo el día, pero viene y se sienta conmigo y me dice: '¿Qué vamos a hacer hoy?'. Esa es la alegría".

Esas palabras resumen la realidad de muchos chicos del norte salteño, pero también muestran que el acompañamiento puede cambiar una vida.

El sueño que todavía sigue en pie

Dorita no sueña con reconocimientos. Sueña con una escuela.

Quiere un lugar con agua todos los días, mejores condiciones para enseñar y más oportunidades para los chicos de su pueblo.

"Me imagino que tenga agua todos los días y que sea una institución verdadera".

Pero, sobre todo, tiene un deseo que repite cada vez que habla de sus alumnos.

"Quiero que estudien y que no se olviden de dónde vienen ni de su cultura".

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Comentarios

  • pp

    Pongan un telefono un lugar donde dejar donaciones!!!!!!!

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  • REALIDAD 2026

    Y qué hace la ministra Fiore...??? No ve está realidad....??? Ellos también son argentinos y orgullosas Salteños.

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  • Stella Marys

    FELICITACIONES seño Dorita,eso es verdadera vocación para enseñar y así lograr esis pequeños no olviden su origen 6 aprendan al menos a comunicarse. Además hermoso todo cuanto comparten. Soy hija de docentes se iniciaron ahí en esas escuelas rurales perdidas,con nada de recursos;pero fue la época más hermosa para mi madre que comenzó enseñando escuela pérdida y para llegar había que hacerlo con mulas porque no había modo de llegar de otra forma. Su historia es digna de ser conocida y ojalá alguien la lea y no miré a un costado y ayuden para que pueda continuar junto a todos esos niños que la deben adorar. Por ello su alegría de ir,participar en sus clases. Dios y la Virgen la bendigan siempre y pueda seguir así con esta hermosa profesión que realiza.

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  • Abran los ojos y las mentes

    Ésta adorable mujer sí que se desloma. No como Adorni.

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  • nestor

    dedicado a los legisladores de $ 11 palos

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  • Grande Dorita

    Mientras Milei y su banda hambrea a parte de su pueblo. Indignante.

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