Fuego, fe y tradición: el pueblo salteño que mantiene la quema del Judas
Cada Semana Santa, un muñeco colgado frente a la Iglesia reúne a vecinos y turistas hasta el momento más esperado. Una costumbre del norte que se repite año tras año y sigue llamando la atención.
Cada Semana Santa, en los Valles Calchaquíes, una postal se repite y llama la atención de turistas y salteños: un muñeco colgado en la plaza principal que, horas más tarde, termina envuelto en llamas. No es un festejo improvisado, sino una de las tradiciones más antiguas del interior salteño: la Quema de Judas en Cachi.
Quema de Judas en la plaza central, Cachi.
La ceremonia se realiza generalmente durante el Sábado de Gloria y simboliza la traición de Judas Iscariote, el apóstol que, según la Biblia, entregó a Jesús por 30 monedas de plata. Con el paso del tiempo, el ritual sumó otros significados y hoy representa también la eliminación simbólica de lo negativo para dar paso al renacimiento que simboliza la Pascua.
Una tradición que comienza desde la mañana
Según contó el escritor, poeta e investigador histórico Juan Oscar Wayar, la jornada comienza temprano en Cachi.
Desde la mañana del Sábado de Gloria, los jóvenes del pueblo pasean al muñeco por las calles montado en un burrito. La figura suele estar hecha con paja, trapos viejos y petardos, lo que anticipa el final explosivo del ritual.
Luego, el muñeco es trasladado y colgado frente a la Iglesia San José, uno de los lugares más emblemáticos del pueblo. Allí permanece durante varias horas mientras vecinos y visitantes se acercan a observarlo.
El momento más esperado: la quema
Tras finalizar la misa, la gente se congrega alrededor del muñeco. Antes de prender fuego, suele leerse una especie de "sentencia" o discurso satírico, una costumbre que mezcla humor, crítica social y tradición popular.
El muñeco, generalmente confeccionado como un espantapájaros grande, es vestido de manera caricaturesca o burlona. En algunos casos, incluso aparecen carteles con referencias a situaciones sociales, económicas o políticas, manteniendo el espíritu crítico de la tradición.
Finalmente, llega el momento más esperado: el muñeco es incendiado entre aplausos, risas y el estallido de petardos.
Quemar lo malo para empezar de nuevo
Desde la Municipalidad de Cachi explican que, además de su significado religioso, la ceremonia tiene un fuerte valor simbólico.
La quema representa el castigo a la traición, pero también la eliminación de todo lo negativo: injusticias, malas acciones o conflictos. Es un acto catártico y festivo que marca el cierre de la Semana Santa y el inicio de la Pascua.


