No tan solo en el museo: conocé dónde encontrar réstos fósiles en Salta
Bajo los cerros más conocidos de la ciudad, como el San Bernardo, el Ala Delta y el cerro de la Virgen, descansan fósiles que revelan que Salta alguna vez tuvo otros habitantes.
Mientras los salteños suben el San Bernardo, el Ala Delta o el Cerro de la Virgen (llamado "Cerro Vélez" en estudios geológicos) para hacer ejercicio o disfrutar la vista, pocos imaginan que bajo sus pies tienen millones de años de historia.
Las rocas que bordean los senderos guardan fósiles marinos de cuando esta región era parte del lecho de un antiguo océano, hace más de 470 millones de años.
Una aventura ideal para quienes quieran hacer una caminata distinta, con mirada de descubridor y al mismo tiempo descubrir afloramientos rocosos que pueden contener fósiles marinos antiguos.
Entre las rocas pueden encontrarse restos de diminutos seres como los trilobites Sanbernardaspis pygacantha (en honor al cerro San Bernardo), el Jujuyaspis keideli (por haber sido descubierto en Jujuy), los Kainella y los Leptoplastides marianus, criaturas que habitaron ese mar primitivo. También hay rastros de graptolitos (Didymograptus), fósiles que permitieron a los geólogos fechar las formaciones del cerro y confirmar que Salta fue, literalmente, fondo marino.¿Qué ver y cómo comportarse?
Jujuyaspis keideli
¿Qué ver y cómo comportarse?
En las laderas de estos cerros, a la vera de senderos o caminos, pueden aparecer restos petrificados: conchillas incrustadas en la roca, marcas de organismos antiguos, capas sedimentarias con formas que ya no se ven hoy en día. En el Cerro San Bernardo, por ejemplo, se advierte que "andá atento que durante el recorrido, podés encontrar algunos restos de fósiles escondidos entre las rocas".
Pero ojo:
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Estos fósiles no están allí para que los toquemos, rompamos o nos lo llevemos como recuerdo.
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Su valor es educativo, científico y patrimonial. Según la ley nacional (Ley 25.743/03) y normativa local, el tráfico o extracción de fósiles está penada.
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Si ves algo que te parezca un resto fósil, lo mejor es no moverlo, no romperlo, y si te interesa, fotografíalo y reportalo (por ejemplo al museo de Ciencias Naturales del parque San Martin).
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Estas rocas antiguas y los fósiles también están en contacto con vegetación, erosión, gente, mascotas, etc., por lo que cuidarlas es parte de cuidar nuestro entorno
Siguiendo con el conocimiento, Salta es una provincia muy rica en el ambito de fósiles y más allá de los cerros que nos rodean tambien se pueden encontrar especies unicas e increibles que existieron hace millones de años y que algunas fueron bautizadas con nombres muy salteños, vamos a ver algunas:
El Saltasaurus loricatus, descubierto cerca de General Ballivián en la década del '70, fue el primer dinosaurio del mundo en mostrar una armadura ósea natural. Medía unos 12 metros y pesaba 7 toneladas, pero su estructura era compacta y ágil.
Su nombre significa "lagarto de Salta" y marcó un antes y un después en la paleontología mundial: fue la prueba de que incluso los saurópodos podían tener defensas como si fueran tanques vivientes.
Saltasaurus loricatus
Décadas más tarde, otro hallazgo revolucionó la historia: el Güemesia ochoai, un carnívoro que habitó el norte salteño hace unos 70 millones de años. Pertenecía al grupo de los abelisáuridos -los mismos parientes del Carnotaurus-, pero tenía una característica única: su cráneo era corto y redondeado, con orificios nasales al frente. Su nombre es un doble homenaje: "Güemesia", por el general Martín Miguel de Güemes, y "ochoai", por Jaime Ochoa, técnico del Museo de Ciencias Naturales que dedicó su vida a los fósiles del norte argentino.
Güemesia ochoai
Antes incluso que los dinosaurios, existió un pequeño mamífero prehistórico que también lleva la esencia salteña en su nombre: el Martínmiguelia fernandezi. Vivió hace 50 millones de años, cuando el noroeste argentino era una selva tropical. Tenía el tamaño de un perro grande y es uno de los notoungulados más antiguos conocidos. Su denominación homenajea al héroe gaucho Martín Miguel de Güemes, reflejando cómo la historia y la ciencia pueden unirse para mantener viva la identidad provincial.
El Megaterio, por ejemplo, era un perezoso colosal que medía más de seis metros de largo y pesaba unas cuatro toneladas. Se erguía sobre sus patas traseras para alcanzar las ramas más altas y defendía su territorio con poderosas garras.
Megaterio
Otro titán fue el Gliptodonte, un "armadillo gigante" con un caparazón del tamaño de un auto chico. Pesaba más de 1.500 kilos y su cola, en forma de maza, servía como arma defensiva. Se cree que convivió con los primeros habitantes de estas tierras, que incluso pudieron haberlo cazado.
Gliptodonte
"Cuando uno encuentra una placa de gliptodonte en los alrededores de la capital o del río Arenales, está viendo el escudo natural de un animal que caminó por acá hace más de diez mil años", explican desde el Museo de Ciencias Naturales de Salta
¿Por qué es importante para Salta y para vos?
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Nos conecta con un pasado profundo: ver fósiles marinos en un cerro al que podemos subir significa entender que nuestro entorno no siempre fue tierra firme y seca, sino que formó parte de un mar.
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Es una oportunidad para el turismo local de bajísimo costo: conocer estos cerros con mirada de descubrimiento cambia una caminata habitual en una mini-aventura científica.
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Preservar esos restos implica reconocer que no son solo "piedras lindas", sino piezas de una historia que ya no volverá. Cada vez que alguien arranca un pedazo, rompe un fósil o lo pinta, se pierde parte de ese legado.
Una historia viva en cada roca
Salta no solo guarda cultura, historia y paisajes únicos: también conserva, bajo sus cerros, el registro de la vida misma.
Desde los minúsculos trilobites que flotaban en un mar olvidado hasta los gigantes que dominaron la tierra, cada roca es una cápsula del tiempo.
Así que, la próxima vez que camines por la naturaleza salteña, recordá que bajo tus pies duerme un pasado que todavía tiene mucho por contarnos.


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