Murió uno de los fruteros más queridos de Salta: "Siempre atendía con buen humor"
La noticia generó una profunda tristeza entre vecinos, clientes y amigos. José Martínez, conocido por todos como "Perro Bobo", se convirtió en un personaje emblemático de la ciudad gracias a su simpatía, su solidaridad y su permanente buen humor.
En las últimas horas se conoció el fallecimiento de José Martínez, más conocido como "Perro Bobo", uno de los fruteros más queridos y reconocidos de la ciudad de Salta.
Durante más de dos décadas trabajó en la concurrida esquina de avenida Hipólito Yrigoyen y avenida Independencia, un lugar donde se ganó el cariño de miles de personas que lo conocieron por su trato amable y su permanente sonrisa.
La noticia de su muerte generó numerosas muestras de afecto en redes sociales y entre vecinos que destacaron su calidad humana.
Un hombre querido por todos
Quienes compartieron momentos con él lo recuerdan como una persona solidaria, humilde y siempre dispuesta a ayudar.
Murió "Perro Bobo", uno de los fruteros más queridos y conocidos de Salta.
Además de dedicarse a la venta de frutas, era conocido por su buen humor y por la calidez con la que atendía a cada cliente.
Con el paso de los años se transformó en una figura tradicional de la zona, convirtiéndose en un rostro familiar para quienes transitaban diariamente por uno de los cruces más importantes de la ciudad.
Dónde serán velados sus restos
Familiares informaron que los restos de José Martínez están siendo velados en su domicilio ubicado en barrio Finca Independencia, sobre calle Esteban Echeverría N.º 78.
Según comunicaron a Que Pasa Salta, el velatorio se realizará hasta las 17 horas de este lunes.
El adiós a un personaje emblemático
La partida de "Perro Bobo" deja un enorme vacío entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
Tristeza en Salta: murió un personaje muy querido que durante más de 20 años alegró una transitada esquina.
Su historia quedó ligada para siempre a una esquina emblemática de Salta, donde durante años construyó amistades y se ganó el respeto de toda una comunidad.
Hoy vecinos, familiares y amigos lo despiden con dolor, pero también con el recuerdo de una persona que supo dejar huella a través de su trabajo, su generosidad y su alegría cotidiana.


una corona de ajo hay que mandarle
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QEPD.
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