Al borde del colapso: un hogar de Salta denuncia falta de fondos para jóvenes con parálisis
El Hogar Divino Niño alberga a 20 jóvenes de entre 14 y 47 años y no recibe fondos nacionales para cubrir medicación, alimentos ni pañales. Además, los transportes están paralizados hace seis meses por falta de pago.
La realidad golpea fuerte y sin filtro. En el programa "Qué Pasa a la Mañana", la directora del Hogar Divino Niño, Karina Alegre, puso sobre la mesa una problemática que crece en silencio en Salta: la falta de financiamiento para sostener a jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad.
El hogar alberga actualmente a 20 jóvenes de entre 14 y 47 años, muchos de ellos provenientes del interior. Aunque la mayoría tiene familia, no cuentan con un entorno que pueda contenerlos de forma permanente.
"Trabajamos en la revinculación familiar, pero hay casos donde no pueden sostener las necesidades básicas, sobre todo por cuestiones económicas o judiciales", explicó Alegre.
Uno de los puntos más delicados es el acceso a tratamientos. Según detalló, los costos de medicación, alimentación y centros terapéuticos son cada vez más altos, y hoy no están siendo cubiertos. "Nación no está enviando fondos para lo esencial: pañales, remedios y comida", advirtió.
En el hogar intentan sostener una rutina diaria con actividades y rehabilitación, pero el panorama se complica cada vez más. A esto se suma otro problema grave: los transportes que trasladan a los jóvenes dejaron de funcionar porque hace seis meses no reciben pagos.
El impacto ya se siente en toda la provincia. "Hay centros de día que directamente tuvieron que cerrar", alertó la directora, marcando que la crisis no es aislada, sino estructural.
Mientras tanto, desde la institución buscan visibilizar la situación y generar conciencia. Incluso, vienen abordando la temática de la Ley de Emergencia en Discapacidad con los propios jóvenes, adaptando el tema de forma recreativa para que puedan comprender lo que está en juego.
La preocupación crece y el tiempo apremia. Sin recursos, sostener estos espacios se vuelve cada vez más difícil, y detrás de cada número hay historias que dependen de una red que hoy está al límite.


