Cruzó la cornisa en bici para ver a La Renga: la increíble odisea de un salteño
Viajó pedaleando bajo la lluvia y la neblina para cumplir su sueño. Su relato emocionante sobre lo que significa, realmente, ser un fanático de la banda de Mataderos.
La espera terminó después de una década. El pasado sábado, La Renga volvió a hacer vibrar al Norte argentino en una jornada que quedará marcada a fuego en la memoria de los 15 mil espectadores que colmaron el predio de Ciudad Cultural, en San Salvador de Jujuy.
Bajo un cielo que fue testigo de un despliegue único, Chizzo, Tete y Tanque ofrecieron un show de dos horas y media que no solo repasó sus grandes éxitos, sino que incluyó momentos de pura tradición con Los Caprichosos de Tilcara y un homenaje inolvidable al Indio Solari durante "Hablando de la libertad".
"Sentarme, mirar y escuchar": el viaje de la vida
Entre la marea de banderas y el eco de los colectivos que llegaron desde todo el país, la historia de un salteño se destaca por su entrega absoluta. Lejos de las comodidades, decidió emprender el viaje a pedal.
"Cada pedaleada la disfruté, donde quería detenerme y estar solo, por el hecho de sentarme, mirar y escuchar, lo hice", confiesa con la emoción a flor de piel.
Para él, el camino fue un ritual: cruzar amigos en la ruta y compartir el sentimiento de hermandad fue el combustible necesario para llegar a destino.
La odisea de la cornisa: "El precipicio sin luces"
El regreso fue el verdadero desafío que puso a prueba su temple. Mientras muchos optaron por la comodidad de un micro, nuestro protagonista decidió volver como había llegado, enfrentándose a la dureza del camino.
"La llovizna en la cornisa, caminar como dice la canción, 'a mi lado el precipicio sin luces y sin freno', la neblina y la oscuridad... también la disfruté", relata sobre ese tramo que para cualquier otro hubiera sido una pesadilla, pero que él transformó en una experiencia mística.
"Cuando terminé el camino de cornisa, di gracias a Dios por todo lo que viví. La Renga fue la razón, y cada momento es maravilloso", asegura. Entre abrazos, risas y el cariño de sus amigos, el salteño resume lo que este fin de semana representó para miles: "Creo que todo eso es La Renga: un sentimiento". Sin dudas, un testimonio que demuestra que, para los "Mismos de Siempre", el destino es apenas una excusa para seguir rodando.



con el milagro son miles los vagos.-
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mandalo a cavar zanjas a ver si se sacrifica
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jajaja re importante la noticia .
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Seguro si te mandan a trabajar pondrías como protesto"hace frio y llueve",viva la joda carajo"....
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Mandarlo a buscar trabajo
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No labura éste no??
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le encuentro muchisimo mas sentido a esto que a los que vienen pedaleando para la procesión
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