¿Conocías este dato? La increíble historia de la Catedral de Salta y su nuevo atractivo
En vísperas de una edición más de la fiesta del Milagro en Salta, se filtró un curioso dato de la Catedral. Te contamos la historia de uno de los edificios más emblemático para los salteños.
Con el arranque de septiembre y las vivencias a flor de piel por un nuevo tiempo de fe, el corazón de la ciudad sumó un atractivo imperdible al costado de la Catedral Basílica. Se trata del flamante Paseo del Milagro, un recorrido pensado para locales y turistas que repasa los hitos más profundos de la religiosidad salteña a través de seis paneles informativos y tecnología QR.
Un recorrido interactivo con mucha historia
La propuesta permite escanear códigos que redirigen directamente a la web oficial con detalles inéditos de la tradición local. Entre los datos que sorprenden a más de uno figura que la primera peregrinación oficial proveniente de Cachi data recién de 1985. Sin embargo, los cimientos de la fe en este suelo se remontan mucho más atrás en el tiempo, atravesando templos precarios, terremotos y reconstrucciones épicas.
De la primera Iglesia Matriz a los terremotos fatales
La historia comenzó un día después de la fundación de la ciudad, cuando se destinaron los solares frente a la plaza principal para levantar la primigenia Iglesia Matriz con paredes de adobe y techos de paja. Aquella estructura endeble sufrió los embates del tiempo y de los movimientos telúricos, como el devastador terremoto de 1692 que destruyó Esteco y dejó al borde del colapso al templo salteño, obligando a demoler las torres dañadas.
Tras varios intentos de levantar una tercera iglesia -incluso utilizando la Capilla de San Bernardo como viceparroquia y pagando la obra con impuestos a la sal y mano de obra forzada-, el edificio actual comenzó a tomar forma definitiva en 1858 de la mano del arquitecto Felipe Bertrés y el impulso de figuras como Fray Luis Giorgi.
Joyas arquitectónicas y reliquias de próceres
El templo que hoy deslumbra a todos los visitantes recién vio concluidas sus obras principales y su imponente Altar Mayor a fines de la década de 1870. Años más tarde, en 1914, fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Entre sus tesoros más preciados destaca el Panteón de las Glorias del Norte, inaugurado en 1918, donde descansan los restos de próceres fundamentales como el General Martín Miguel de Güemes, Rudecindo Alvarado, Juan Antonio Álvarez de Arenales y Martina Silva de Gurruchaga, convirtiendo a la Catedral en un auténtico bastión de la historia argentina y salteña.


