Cómo es "La Calavera", la casona en Salta que cuidaba la tataranieta de Güemes
Murió Marietta Güemes de Lanusse a los 98 años. Fue el 8 de febrero, el mismo día del natalicio de Güemes. Era tataranieta del héroe salteño. Cuidó toda su vida la casona histórica La Calavera, en Chicoana.
Salta despidió con emoción a Marietta Güemes de Lanusse, quien murió a los 98 años el 8 de febrero, una fecha cargada de simbolismo: fue el mismo día del natalicio del general Martín Miguel de Güemes, su antepasado y figura central de la historia salteña. Su partida dejó un fuerte impacto y los gauchos le rindieron homenaje en una despedida sentida.
Marietta fue reconocida por muchos como una guardiana de la memoria güemesiana. No solo por su apellido, sino por el compromiso de toda una vida con un lugar que respira historia: la casona conocida como "La Calavera", un refugio colonial ubicado en el paraje Bella Vista, en Chicoana, en pleno Valle de Lerma.
Cómo es La Calavera, la casona histórica que cuidó Marietta
La finca se mantiene como un verdadero testimonio del siglo XVIII. La sala principal data de 1760 y conserva el estilo colonial con materiales tradicionales como adobe, cal y pisos de ladrillo. Sus techos altos, sostenidos por travesaños de madera de la zona, y el patio interno regado por dos acequias naturales le dan esa identidad de casa antigua que no se negocia.
Además, su ubicación fue clave: está cerca del río Pulares, lo que la convirtió en un sitio estratégico durante la guerra. Por su posición y por la vista que ofrece desde su extensa galería, el lugar habría funcionado como punto de descanso para Güemes y sus hombres, y también como espacio de observación del valle ante posibles movimientos enemigos.
El oratorio de 1823 y las reliquias que todavía conserva
Dentro de la propiedad, uno de los sectores más valiosos es el oratorio, construido en 1823. Allí se conservan cuadros cuzqueños y vírgenes del 1700, junto con elementos originales del espacio religioso: reclinatorios, confesionario y campanas. También resguarda la imagen de San Pedro, patrono de la finca, reveló InformateSalta.
"Fue como heredar una alhaja"
En una entrevista que brindó hace algunos años a la revista Living, Marietta contó que recibió La Calavera de su padre, historiador, y que decidió recuperarla cuando estaba en riesgo de quedar en el abandono.
"Para mí, recibir La Calavera fue como heredar una alhaja, jamás pensé en venderla", dijo con orgullo quien era llamada cariñosamente "La Caudilla".
La casona quedó, así, como una síntesis perfecta: arquitectura colonial, pasado gaucho y la huella de una mujer que eligió sostener sus raíces. Con su muerte, La Calavera permanece como el testimonio físico de su amor por Salta y por la historia.



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