Cómo es el pueblito Inca que está a tan solo horas de Salta: belleza mundial
Declarado Monumento Histórico Nacional, sus estructuras centenarias solo se visitan con guías y ofrecen un recorrido de dos horas entre plazas, kallankas y acueductos.
El Noroeste argentino guarda joyas ancestrales que muestran el origen cultural de nuestras tierras. Entre las sierras de Catamarca, un destino milenario espera a los turistas más curiosos: El Shincal, un pueblo donde habitaron los Incas hace siglos y que hoy funciona como museo de interés nacional.
El Shincal fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, debido a su valor cultural, histórico y patrimonial. Las investigaciones arqueológicas señalan que los Incas lo construyeron entre 1472 y 1536, convirtiéndose en uno de los poblados más emblemáticos del Tawantinsuyu en territorio argentino.
Ubicado en el sur de Catamarca, a unos 65 kilómetros al norte del límite con La Rioja, se encuentra en el valle entre las sierras de Zapata y Belén, a 1.350 metros sobre el nivel del mar, en la localidad de Londres.
Desde Tucumán, hay varias opciones para acceder:
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Ruta 307 de los valles: se cruza hacia Catamarca y luego se toma la nacional 40 hacia Santa María. Desde allí, se recorren 190 kilómetros hasta la localidad de Londres, donde un camino de 5 kilómetros conduce directamente al pueblo incaico. Este es el trayecto más largo.
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Ruta vía Concepción: se viaja desde la capital tucumana hasta Concepción, se cruza a Catamarca por la ruta 65 y luego se toma la 48 hasta Andalgalá, que se convierte en la ruta 46. Al llegar a la intersección con la nacional 40, solo 14 kilómetros separan a los viajeros de Londres, desde donde se sigue el mismo camino hacia El Shincal.
El centro cívico conserva estructuras centenarias, entre las que destacan:
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Una plaza de armas o aukaipata, con un gran ushnu (trono) en el centro.
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Un barrio administrativo con cinco grandes galpones o kallankas.
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Un acueducto de piedra que llegaba hasta la escalinata del ushnu.
Para preservar estas construcciones, las visitas se realizan en horarios prestablecidos y siempre con guías habilitados, con un recorrido que dura aproximadamente dos horas.
El Shincal ofrece no solo una ventana al pasado, sino también la posibilidad de conectar con la riqueza cultural e histórica de los Incas en Argentina, convirtiéndose en un destino imperdible para quienes recorren el Noroeste.


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