El dato que pocos saben de la Batalla de Salta: Belgrano estaba gravemente enfermo
Este viernes Salta conmemora un nuevo aniversario de la Batalla del 20 de Febrero, la victoria patriota que selló la libertad del norte argentino.
Salta vuelve a mirar su historia con orgullo. Este viernes se cumplen 213 años de la Batalla de 1813, el enfrentamiento donde el Ejército del Norte consiguió una victoria decisiva frente a las fuerzas realistas y aseguró el camino hacia la independencia.
Al frente de las tropas estaba Manuel Belgrano, pero pocos saben en qué condiciones físicas enfrentó esa jornada épica.
Belgrano peleó gravemente enfermo
A sus 43 años, el general atravesaba un delicado estado de salud. Estaba debilitado, bajo un fuerte cuadro de estrés y sufría episodios de hematemesis que le provocaban vómitos de sangre en las horas previas al combate.
Su condición era tan frágil que no podía montar a caballo.
Para no abandonar el campo de batalla, ordenó preparar una "Sopanda", una especie de carretilla militar acondicionada con un camastro y cubierta para protegerlo de la lluvia. Desde allí impartió las primeras órdenes a casi tres mil hombres.
Distintos historiadores sostienen que sus vómitos tenían origen gástrico, lo que explicaría los ataques repentinos que aparecían y desaparecían de forma súbita.
El giro inesperado en plena batalla
Providencialmente, con el correr de las horas su estado mejoró. Entonces, en uno de los momentos más recordados de la historia argentina, logró montar su caballo y encabezó la carga final.
En el campo de Castañares, la bandera argentina recibió su bautismo de fuego y Belgrano obtuvo el mayor triunfo militar de su carrera.
El saldo fue contundente: las fuerzas realistas comandadas por Pío Tristán sufrieron la pérdida de más de tres mil hombres entre muertos y prisioneros. Tras tres horas de lucha, entregaron banderas, piezas de artillería y miles de fusiles que pasaron a manos del ejército revolucionario.
Un gesto que marcó la historia
Lejos de la revancha, Belgrano otorgó una capitulación honrosa. Permitió que los españoles abandonaran la ciudad con sus tambores batiendo antes de entregar las armas.
Ese gesto de humanidad selló una jornada histórica que hoy, 213 años después, sigue siendo motivo de orgullo en cada rincón de Salta.



Cualquier salteño sabe éso.
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