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Inédito

¿La popularidad al poder? El día que Menem quiso a Ricky Maravilla como gobernador de Salta

Ricky Maravilla no solo compartió momentos con Carlos Menem, sino que recibió una propuesta directa para meterse en política. Lo que contó expone cómo se construía poder en los 90 y por qué esa lógica todavía resuena en Salta.

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Isolina Alé

Isolina Alé

Periodista

El tercer capítulo de la serie de Amazon Prime Video sobre Carlos Menem, protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Leticia Siciliani, trajo de nuevo una postal que mezcla política, show y poder económico.

En esa reconstrucción aparece Ricky Maravilla cantando "Qué tendrá ese petiso" en una fiesta por la privatización de ENTEL. Pero no es ficción:

El propio artista lo confirmó con una frase contundente: "La escena es real", y agregó: "Estaban María Julia y figuras del exterior. Yo soy el único que aparece como quien fue en la vida real".

<p><span style="font-weight: normal;">La escena no solo llama la atención por lo pintoresco, sino porque refleja con bastante claridad cómo funcionaba el poder en esos años.</span></p>

La escena no solo llama la atención por lo pintoresco, sino porque refleja con bastante claridad cómo funcionaba el poder en esos años.

"Ese tema fue hecho para mí": la conexión con Menem

El vínculo entre el cantante salteño y el expresidente tenía un nivel de cercanía que hoy sorprende, pero que en los 90 era parte del estilo político.

Ricky lo contó sin vueltas: "Me decía ‘ese tema fue hecho para mí, ¿verdad?'. Y yo le respondía que sí. Entonces me decía: ‘Ese es mi tema'".

La canción no era solo un hit, sino que Menem la incorporó a su propia imagen, en una época donde la construcción simbólica del poder se mezclaba con el espectáculo de manera directa:

"Menem siempre me llamaba. Me decía ‘Ricky, quiero que estés en cada fiesta mía, porque vos los hacés bailar aunque no les guste tu ritmo'". Recordó el cantante

Un encuentro inesperado y una escena muy Menem

Uno de los relatos más llamativos muestra ese costado informal del expresidente. Todo ocurrió en La Rioja, cuando por un error en la organización, Ricky terminó recibiéndolo antes que nadie en el aeropuerto.

El artista lo recordó así: "Bajó del avión, me vio y me dijo: ‘Ricky, vení para acá'. Me subió a su camioneta y me hizo saludar a la gente".

Después de ese momento, la historia siguió en Anillaco. Menem lo llevó a su casa, "La Rosadita", donde la escena volvió a sorprender:

"Me hizo pasar, me sentó en la mesa y me preparó una picada: queso, fiambre, pan casero... todo lo cortó él", contó Ricky. Y remató con otra frase que pinta de cuerpo entero la situación: "Me dijo: ‘Comé tranquilo, yo me voy a dar una ducha'".

<p><span style="font-weight: normal;">"La Rosadita", casona del expresidente en Anillaco, localidad de la provincia de La Rioja.</span></p>

"La Rosadita", casona del expresidente en Anillaco, localidad de la provincia de La Rioja.

La propuesta: de los escenarios a la gobernación

En medio de esa relación cercana apareció algo mucho más fuerte que una anécdota: la política.

El propio Ricky Maravilla lo confirmó con claridad: "Me decía que tenía llegada a la gente, que venía de abajo, que sería una gran oportunidad".

La propuesta era concreta: competir por la gobernación de Salta.

No era una locura aislada. En ese contexto, la popularidad era vista como una herramienta electoral poderosa, sobre todo en un país donde la política ya empezaba a apoyarse en figuras conocidas para captar votos.

Por qué decidió no meterse

La respuesta del cantante también quedó marcada por una frase que expone una realidad cruda de la época.

Ricky contó que al hablar con la gente entendió los límites de ese camino: "Me decían: 'Hijito...ya prometí mi voto a otro porque me dio chapas o ladrillo'"

Esa experiencia fue determinante. "Así entendí que no iba a poder cumplir y decidí no involucrarme", explicó.

Con el tiempo, agregó una reflexión que también deja tela para cortar: "Quizás si hubiera aceptado un cargo, hoy sería señalado como menemista. Pero nunca le pedí nada a Menem. Creo que por eso él confió en mi".

Lo que deja esta historia en Salta

Lejos de ser solo una curiosidad, esta historia pone en foco una lógica que sigue vigente. La idea de que alguien con alta popularidad pueda transformarse en candidato competitivo no desapareció; al contrario, reaparece cada vez que crece el desencanto con la política tradicional.

En Salta, donde la cercanía y la identificación pesan fuerte, el caso Maravilla expone una tensión que sigue latente: la búsqueda de figuras que generen confianza, incluso por fuera de la política.

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