Conmoción por un crimen atroz: mató a su amigo e intentó enterrar el cuerpo
El crimen ocurrió en Puerto Iguazú y conmocionó a Misiones. El acusado asesinó a su amigo durante una pelea y luego abusó de la pareja de la víctima dentro de la casa.
Un brutal crimen ocurrido en Misiones terminó con una condena a prisión perpetua para Jonatan Nazareno Ferreyra, acusado de asesinar a un amigo y abusar sexualmente de la novia de la víctima en una vivienda de Puerto Iguazú.
De acuerdo a lo publicado por el medio Contexto Tucuman, el fallo fue dictado por el Tribunal Penal de Eldorado, que además ordenó incorporar al condenado al registro de autores de delitos contra la integridad sexual.
El estremecedor caso ocurrió durante la madrugada del 3 de abril de 2022. Según determinó la Justicia, Ferreyra, conocido como "Polaquito", había invitado a su amigo Bruno Patricio Méndez, de 25 años, y a la novia del joven a compartir una cena y bebidas en su casa del barrio Villa Alta.
Horas después, la pareja decidió quedarse a dormir en la vivienda. Pero todo cambió de manera salvaje cuando el dueño de casa irrumpió desnudo en la habitación e intentó abusar de la joven.
La situación derivó en una violenta pelea entre ambos hombres que terminó en el living de la casa, donde Ferreyra tomó un cuchillo y atacó brutalmente a Méndez, dejándolo agonizando en el piso.
La investigación determinó que, mientras la víctima se desangraba, el acusado obligó a la joven a regresar a la habitación y abusó sexualmente de ella en reiteradas ocasiones. Incluso subió el volumen de la música para evitar que los vecinos escucharan los pedidos de ayuda.
Según se ventiló durante el juicio, la joven permaneció paralizada por el miedo, temiendo que su hijo también pudiera ser atacado si intentaba escapar o resistirse.
Al amanecer, el acusado comenzó a arrastrar el cuerpo hacia el patio trasero de la vivienda e intentó cavar un pozo para ocultarlo mientras caía una intensa lluvia sobre la ciudad.
La víctima logró pedir ayuda cuando escuchó movimiento en una casa vecina. Un hombre que se encontraba en el lugar consiguió asistirla hasta la llegada de la Policía.
Ferreyra intentó escapar por terrenos linderos, pero fue detenido poco después por efectivos policiales con ayuda de familiares.
Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que el acusado jamás mostró arrepentimiento y remarcó que ya tenía antecedentes por robos y arrebatos. La defensa intentó argumentar que actuó bajo un estado de inconsciencia producto del consumo de alcohol y drogas, pero el planteo fue rechazado.
Finalmente, la Justicia lo condenó a prisión perpetua por homicidio agravado y abuso sexual.


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