"Adentro había una habitación": ex trabajadora de Wachitas confesó el negocio turbio del bar
Una ex trabajadora del local rompió el silencio y mandó al frente el oscuro funcionamiento del bar vinculado al crimen. Aseguró que la proxeneta era una de las imputadas, que había graves irregularidades con chicas jóvenes y que pagaban coimas para levantar las clausuras.
La causa por el femicidio de Agostina Vega sumó en las últimas horas un testimonio que generó una fuerte conmoción y promete cambiar el rumbo de la investigación. Una mujer identificada como Carla, quien aseguró haber trabajado en Wachitas Bar entre 2020 y 2024 , rompió el silencio en una entrevista con Radio Mitre Córdoba y soltó declaraciones escalofriantes.
%uD83D%uDD34En la causa por el femicidio de Agostina Vega, una trabajadora sexual declaró en "Aquí Petete" sobre Wachitas Bar y afirmó que entre 2020 y 2024 "había menores de edad que se prostituían" y que los encuentros sexuales se realizaban en el lugar. pic.twitter.com/hb04OKCLNJ
— Radio Mitre Córdoba (@radiomitrecba) June 17, 2026
Sin vueltas, la testigo afirmó que en el polémico establecimiento se explotaba sexualmente a las mujeres y que los encuentros se realizaban dentro del mismo edificio.
Según su relato, la situación era un secreto a voces en el ambiente y todos los que frecuentaban el bar sabían perfectamente quiénes manejaban la actividad ilegal que se desarrollaba allí.
"Ella era proxeneta"
Al momento de dar nombres, la entrevistada apuntó directo contra Soledad, una de las mujeres que hoy se encuentra imputada en la causa por el femicidio de Agostina. "Sí, ella era proxeneta, claro. Ponele de una salida de 5.000 pesos, a nosotros nos daba 2.500 y 2.500 se quedaba ella", detalló sobre el manejo de la plata.
Carla también tiró abajo el mito de que las chicas se iban a otros lados con los clientes, describiendo cómo funcionaba el negocio puertas adentro. "No, adentro del bar había una habitación con baño privado en donde se ejecutaban los encuentros. En el primer piso había una habitación con baño privado", mandó al frente.
Como si fuera poco, la declaración salpicó feo a los controles nocturnos, asegurando que el boliche seguía abriendo a pesar de las fajas de clausura:
"Ese lugar era clausurado por inspectores municipales, pero esto se pagaba. A los dos o tres días ella te estaba avisando para volver a trabajar", gatilló.
Por ahora, este tremendo relato forma parte de un testimonio público que la Justicia deberá peritar y corroborar a fondo en el marco de las investigaciones. Sin embargo, el impacto social en Argentina ya se hizo sentir y vuelve a poner la lupa sobre la trama de explotación que rodeaba al bar antes del terrible crimen de Agostina.


