El rival invisible de los equipos salteños: la táctica para golear a la economía
Los equipos salteños tuvieron que jugar uno de los partidos más bravos de los últimos tiempos, pero con gran presente futbolístico. A pesar de todo.
Nunca se jugó tan en contra como en este último a El fútbol salteño, acostumbrado a gambetear tormentas, tuvo que salir a la cancha con viento en contra, campo pesado y bolsillos flacos. La economía no dio ventajas; los clubes tuvieron que aprender a "patear el barro" de verdad. Pero aun así, Salta completó el fixture sin descensos y con varios proyectos que, contra todos los pronósticos, terminaron mejor parados de lo que arrancaron.
El hincha lo sabe: no siempre hubo tribunas colmadas, ni hubo plata para pegar dos refuerzos de jerarquía. Sin embargo, hubo convicción, laburo y una idea clara en algunos clubes que hoy los deja mejor parados.
Nunca se jugó tan en contra como en este último año. El fútbol salteño, acostumbrado a gambetear tormentas, tuvo que salir a la cancha con viento en contra, campo pesado y bolsillos flacos. La economía no dio ventajas; los clubes tuvieron que aprender a "patear el barro" de verdad. Pero aun así, Salta completó el fixture en las categorías donde tiene equipos participantes sin descensos y con varios proyectos que, contra todos los pronósticos, terminaron mejor parados de lo que arrancaron.
Un Gimnasia que aprendió a jugar finales... aunque no fueran finales
El año de Gimnasia y Tiro fue, sin dudas, el mejor entre los salteños. En su segundo año en la Primera Nacional, no solo superó lo hecho en 2024, sino que sobrevivió a un arranque turbulento: la salida de Yagui Forestello, la llegada de Teté Quiroz, refuerzos que tardaron en arrancar y un comienzo que tenía aroma a cambio de rumbo inmediato.
Teté Quiroz llegó para reemplazar al "Yagui" Forestello y cumplió. Aunque todavía no entró de lleno al corazón del hincha.
Llegó a tener un "partido límite" para sostener al técnico, pero el equipo reaccionó. De ahí en adelante, Gimnasia volvió a ser Gimnasia: sólido, competitivo, duro para cualquiera. Se metió en el Reducido, terminó 4º y volvió a caer ante un equipo que después ascendió (Estudiantes de Río Cuarto), como ya le había pasado el año anterior con San Martín de San Juan.
No es casualidad. El Albo viene construyendo un proyecto serio desde que tocó fondo en 2019. Ascendió del Regional al Federal A, luego pegó el salto en 2023 a la Primera Nacional y mantuvo una base que ya sabe competir arriba. Sin lujos, sin locuras y con una subcomisión de fútbol que genera sus propios recursos.
Salta se puede ilusionar con un nuevo ascenso a Primera.
Hoy Gimnasia es un destino tentador para los jugadores. La llegada de Walter Montoya para 2026 es la evidencia: un salto de jerarquía real. Y, por primera vez en mucho tiempo, el Albo aparece como el equipo salteño mejor preparado para animarse a soñar con algo grande, como en la Primera División.
Central Norte: volvió la ilusión, volvió el sufrimiento
Al Cuervo le tocó el año más bravo y eso que debería estar tocando el cielo con las manos. Regresó a la Primera Nacional después de 37 años pero no logró sostener la base del ascenso y lo pagó caro. El arranque fue turbulento: derrotas, improvisaciones, un DT interino que debió salir al rescate y un entrenador sin experiencia para apagar el incendio.
Pero, a su manera, Central hizo lo que hace Central: resistir. Sobrevivió, ganó partidos que nadie esperaba y evitó el descenso.
Ahora bien: 2026 vuelve a presentarse cuesta arriba. El Polaco Bastía asumirá sin experiencia en la categoría, el mercado de pases lo encontró tarde y la "sangría" -ida- de jugadores dejó la sensación de que otra vez habrá que remar desde atrás. Pero conviene repetir una verdad muy del cuervo: nunca lo den por muerto.
Bastía intentará timonear el barco del cuervo en el 2026.
Juventud Antoniana: un proyecto con los pies en la tierra
Juventud eligió un camino poco frecuente en tiempos de promesas fáciles: no vendió humo. La dirigencia encabezada por el presidente Segura y vice Dagúm ordenó las cuentas, dejó atrás urgencias inventadas y apostó a competir sin hipotecar nada.
El equipo dirigido por Germán Noce se hizo fuerte en el Martearena, ilusionó a más de uno y se mantuvo lejos del descenso. Le faltó ganar afuera, es cierto, pero recuperó credibilidad. Hoy, con continuidad y un mensaje claro, el Santo se anima a hablar de ascenso para el 2026.
La nueva comisión directiva del Santo trajo paz y orden.
¿Tres salteños en la Primera Nacional? Suena a utopía. Pero Juventud va por ahí.
El fútbol doméstico: barro, crisis y hazañas
En el plano local, el bolsillo también fue rival. Villa San Antonio, Camioneros, Pellegrini y otros históricos sintieron el impacto. En ese escenario, equipos como Ceferino encontraron la gloria desde el barrio: sin sueldos, con amor propio y dos títulos en apenas dos años de vida. Mitre también, se reinventó y logró coronarse en el Torneo Anual, con un presupuesto austero.
El fútbol salteño también entró en un proceso de "resurgir".
Cachorros, por su parte, firmó uno de los proyectos más serios del año: crecimiento institucional, cancha propia y masa societaria en expansión.
Y cómo no mencionar a Social Boroquímica de Campo Quijano, que se metió en semifinales del Regional Amateur con un presupuesto mínimo y una convicción enorme. Del otro lado, equipos como Deportivo La Merced demostraron lo cruel que puede ser la economía: sin recursos, ni siquiera pudieron competir en torneos donde habían sido protagonistas.
Boroquímica, luchará por el ascenso al Federal A en el 2026, con garra y corazón, el elenco quijaneño va por todo.
Cuando la pelota pide orden, los proyectos mandan
La economía fue el rival más duro y, aun así, Salta jugó. Algunos sufrieron, otros crecieron, otros resistieron más de lo esperado. Lo que dejó este año es claro: los clubes que se ordenaron, que dejaron de depender de la política y que lograron generar ingresos propios fueron los que mejores resultados obtuvieron.
El fútbol salteño demostró que, incluso en crisis, cuando hay proyecto y amor por la camiseta, siempre se puede pelear a muerte los 90 minutos. ¡Que el 2026 siga siendo sin descensos y con algún ascenso para Salta, sin importar la camiseta!
