Opinión
Edgar Domínguez
Asesor político
#Elecciones2019

La llave del Triunfo en el Peronismo

¿Qué es lo que tiene que suceder para que gane Macri?; ¿y qué tiene que suceder para que CFK pierda?; ¿quién puede pasar en Salta?. Todos los cuestionamientos que llegan en pleno año electoral.

Nos encontramos a tan solo unos meses del cierre de listas de precandidatos para las próximas elecciones nacionales; es decir, a 120 días de comenzar oficialmente la campaña electoral para elegir al nuevo Presidente y Vice de la República Argentina; como así también, Gobernadores en algunas provincias en simultáneo que no optaron por desdoblar, como nuestra Salta o la mismísima Buenos Aires, madre de todas las batallas.

No cabe duda que analizando el actual panorama pre-electoral la gran mayoría aseguraríamos que se encuentra polarizado, debido a los extremos consolidados y un centro débil, las cuestiones son: ¿Qué es lo que tiene que suceder para que gane Macri? Que CFK sea candidata, seguramente; ¿Y qué tiene que suceder para que CFK pierda? Simplemente que se presente. 

Sin embargo, pareciera que ese dilema estaría resuelto. Tras varias reuniones, principalmente en la última cumbre en San Juan que participaron protagonistas claves del nuevo armado, se cerró con un objetivo único: GANARLE A MACRI a como dé lugar y construir un gobierno de Unidad Nacional.

Es por eso, que lo que se está terminando de gestar es un nuevo espacio mucho más amplio, que incluye a nuevos sectores y que no es vertical, ni personalista; articulado y construido sobre líderes del pasado que supieron dejar un legado, como Eduardo Duhalde y Cristina Fernández de Kirchner.

Por lo tanto, se dejan de lado las aspiraciones personales en pos del codiciado triunfo en octubre, en donde, CFK -que más que con palabras, ha demostrado acciones concretas-, no ha propiciado internas en las candidaturas de las distintas provincias, hay consenso y negociación en las listas; por otro lado, el gesto Sergio Massa hace varios meses criticando con dureza al Presidente y menguando los reproches sobre la ex presidenta; el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna pidiendo pistas sin internas. 

El único palo en esta rueda es la precandidatura del salteño Juan Manuel Urtubey, quien presentándose, rompería el consenso y la unidad, resultando más que evidente su funcionalidad a Cambiemos, puesto que su pequeño porcentaje de votos, que viene en ascenso, significaría una baja sobre el propio Peronismo de centro, lo que obligaría a continuar discutiendo sobre el pasado; y así, en definitiva, una posible oposición nuevamente fragmentada.

Esa tan ansiada Unidad daría como resultado la fórmula: LAVAGNA -URTUBEY como candidatos a nivel nacional; ambos peronistas, duhaldistas, kirchneristas y que hoy se muestran totalmente despegados de todo aquello; mientras que MASSA, sería el candidato único en la Provincia de Buenos Aires, basado en dos variables favorables: su caudal de votos concentrado en el Gran Buenos Aires y su juventud, generan un panorama que lo encamina para la próxima contienda 2023, mucho más competitivo y presidenciable.

Lógico que bajo esta lectura, todo resulta más que atractivo y optimista, teniendo en cuenta que entre Peronistas y Kirchneristas se sellaría un acuerdo y competirían todos bajo una única fuerza que se pudiera imponer en todas las categorías. Sin CFK en el tablero, los contraataques basados en la corrupción y el mito de haber podido ser Venezuela, modificarían inmediatamente los ejes de la campaña duranbarbista, lo que obligaría a evaluar la propia gestión de Mauricio Macri, que es la peor -y más real- propaganda que se podría hacer sobre Cambiemos para este 2019. Inflación, recesión, desocupación y endeudamiento, los puntos claves.

Cabe recordar que la última elección nacional, el peronismo perdió por la política en sí, no por la economía; por lo que, hoy el contragolpe es por la política y demostrar que a través de una nueva opción electoral, la economía de este Gobierno no funcionó.

Ahora la realidad es otra, la sociedad y la dirigencia política lo dejó gobernar a MACRI sin sobresaltos durante cuatro años, algo inédito en nuestra historia democrática para un presidente no peronista, pero el resultado fue caótico; por esto, y más, el Peronismo volverá, refundado y con una nueva identidad, una vez más.

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