El día que Juan Manuel de Rosas y Charles Darwin compartieron un asado en la Patagonia
Ocurrió en 1833, durante la primera campaña al desierto. El naturalista dejó registros del encuentro y del asado con cuero que lo fascinó. El inglés lo llamó inhumano.
La expedición militar al sur que lideró Juan Manuel de Rosas entre 1833 y 1834 suele quedar eclipsada por la posterior Conquista del Desierto. Sin embargo, aquella campaña fue clave para el control territorial del Estado bonaerense y dejó una huella inesperada en la historia científica mundial.
Tras finalizar su primer mandato como gobernador de Buenos Aires (1829-1832) y rechazar su continuidad sin la suma del poder público, Rosas decidió internarse en el sur de la provincia y parte de la Patagonia. Allí, casi por azar, se cruzó con un joven inglés que aún no imaginaba la trascendencia que tendría su obra: Charles Darwin.
Un inglés en tierras hostiles
Darwin, de apenas 22 años, formaba parte del viaje del HMS Beagle, comandado por Robert Fitz Roy. A comienzos de 1833 desembarcó en la desembocadura del río Negro y cabalgó desde Carmen de Patagones hasta el río Colorado, donde se topó con el campamento del ejército rosista.
En su libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo (1839), el inglés dejó una primera impresión demoledora: "Seguramente los soldados de ningún otro ejército han tenido tal apariencia de bandidos y villanos".
Aun así, Rosas manifestó interés en conocerlo y Darwin aceptó la invitación.
El día que el prócer argentino Juan Manuel de Rosas se topó con Charles Darwin.
Dos miradas, un mismo campamento
Darwin describió a Rosas como: "Un hombre de carácter extraordinario, que ejerce una notable influencia en este país, al que probablemente terminará gobernando".
Por su parte, Rosas también dejó testimonio del encuentro, señalando el choque cultural del visitante europeo ante la crudeza de la vida en el desierto, la presencia de soldados negros y mestizos, las prácticas indígenas y la violencia de la campaña. Según el Restaurador, Darwin llegó a calificar de "inhumano" el degüello de prisioneros.
El asado que conquistó a Darwin
Paradójicamente, uno de los recuerdos más positivos del naturalista fue gastronómico. El asado con cuero lo deslumbró: "Es tan superior esta carne a la vaca ordinaria como el corzo respecto del carnero", escribió, describiendo con detalle la técnica que evitaba la pérdida de jugos.
Incluso llegó a imaginar el éxito de la carne argentina en Londres, anticipando -sin saberlo- uno de los grandes símbolos productivos del país.
El día que Juan Manuel de Rosas y Charles Darwin compartieron un asado en la Patagonia. ¡Historia pura!
Un pasaporte y una huida segura
Del encuentro, Darwin se llevó algo más que recuerdos: un pasaporte firmado por Rosas, que le permitió cruzar las pampas y atravesar puestos militares sin inconvenientes. Esa protección fue clave cuando, tiempo después, Buenos Aires quedó sitiada por conflictos internos.
Dos destinos que marcaron la historia
Décadas más tarde, Darwin publicaría El origen de las especies (1859), obra fundacional de la biología moderna. Rosas, en tanto, gobernaría Buenos Aires hasta su derrota en Caseros, en 1852.
Aquel asado en la Patagonia quedó como una postal insólita: la ciencia y el poder, la observación y la espada, reunidos en una noche de carne, humo y tensiones irreconciliables.


