Preocupación entre trabajadores: con el nuevo régimen, empleadores aportarán mucho menos
El Gobierno reglamentó un plan que reduce al 5% las cargas patronales por hasta cuatro años. Apunta a incentivar contrataciones, pero ya genera dudas sobre el impacto real en el empleo y los derechos laborales.
La decisión del Gobierno nacional de avanzar con el decreto 315/2026 reactivó una discusión sensible en todo el país y también en Salta. A través del nuevo Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), se busca que más personas ingresen al empleo registrado, aunque con un cambio de fondo que no pasa desapercibido: las empresas que adhieran podrán pagar mucho menos en cargas patronales.
Según detalló Infobae, el beneficio estará vigente para contrataciones realizadas entre el 1° de mayo de 2026 y el 30 de abril de 2027, y contempla una reducción de las contribuciones patronales al 5% durante un plazo de hasta 48 meses por cada nuevo trabajador incorporado.
El nuevo régimen apunta a incentivar la contratación formal con una fuerte baja en los aportes que deben pagar los empleadores.
Quiénes pueden ser contratados
El régimen no alcanza a todos los trabajadores, sino que apunta a perfiles específicos que hoy están fuera del sistema formal. En concreto, podrán ser incorporadas aquellas personas que no tenían empleo registrado al 10 de diciembre de 2025, quienes hayan estado desocupados durante los seis meses previos, monotributistas y también extrabajadores del sector público.
Desde el Gobierno plantean que el objetivo es ampliar la base del empleo formal, aunque en los hechos el esquema deja afuera a quienes ya están en relación de dependencia, lo que limita su alcance en términos estructurales.
El punto que genera mayor preocupación
El nuevo régimen apunta a incentivar la contratación formal con una fuerte baja en los aportes que deben pagar los empleadores.
El aspecto que más inquietud genera tiene que ver con el nivel de aportes. El nuevo esquema fija una contribución total del 5%, un porcentaje considerablemente menor al que rige en la actualidad. De ese total, un 2% se destina al sistema previsional, al Fondo de Empleo y a las Asignaciones Familiares, mientras que el 3% restante va dirigido al PAMI.
Si bien las contribuciones al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) continúan vigentes por fuera de ese porcentaje, la reducción global sigue siendo fuerte. En ese contexto, empiezan a aparecer dudas sobre el impacto que esto puede tener a futuro, especialmente en sistemas sensibles como jubilaciones y cobertura de salud.
Un régimen con límites claros
El nuevo esquema también establece condiciones que marcan su alcance real. No está diseñado para blanquear trabajadores que ya están en negro, sino exclusivamente para nuevas incorporaciones. A eso se suma un límite clave: las empresas no podrán tener más del 80% de su nómina bajo este régimen, lo que busca evitar un reemplazo masivo de esquemas laborales existentes.
Además, las firmas deberán registrar a los empleados a través de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y cumplir con una serie de requisitos para sostener los beneficios a lo largo del tiempo.
Qué puede pasar en Salta
En una provincia como Salta, donde la informalidad laboral es un problema histórico, el impacto del régimen abre un escenario ambiguo. Por un lado, podría facilitar la incorporación de trabajadores al sistema formal, sobre todo en sectores como comercio, construcción o gastronomía, donde el empleo en negro sigue siendo alto.
Sin embargo, también crece la preocupación por una posible formalización con aportes más bajos, lo que en la práctica podría traducirse en empleos registrados pero con menor impacto en términos de seguridad social. En un contexto económico ajustado, ese detalle no es menor y empieza a generar ruido tanto en trabajadores como en distintos sectores vinculados al mundo laboral.


Van a tener que trabajar ñoquis....
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Sindicalistas preocupados dirán...
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Antes no aportaban nada y ahora están preocupados porque van a aportar un 5 % ? Son opas ?
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