Impactante megatsunami en Alaska: una ola de 481 metros asustó al mundo
Un estudio reveló la magnitud de un tsunami gigante ocurrido en 2025 en Alaska. La ola alcanzó los 481 metros y fue vinculada al cambio climático.
Un fenómeno extremo sacudió a la ciencia y volvió a poner el foco en el cambio climático. Un megatsunami de 481 metros golpeó el fiordo Tracy Arm, en Alaska, y se convirtió en uno de los más grandes jamás registrados.
Aunque ocurrió el 10 de agosto de 2025, recién en 2026 un estudio internacional logró dimensionar lo que realmente pasó. La ola fue tan grande que superó ampliamente cualquier registro reciente y quedó solo por debajo del histórico evento de 1958 en la bahía de Lituya.
Cómo se generó la ola gigante
El tsunami no fue provocado por un terremoto, sino por un derrumbe masivo. Una enorme cantidad de roca cayó desde una montaña hacia el fiordo.
Según los investigadores, el glaciar que sostenía esa estructura retrocedió de forma acelerada y dejó la ladera sin soporte. En pocas semanas, perdió cerca de 500 metros de espesor, lo que terminó desencadenando el colapso.
El impacto de esa masa sobre el agua desplazó un volumen gigantesco y generó la ola de casi medio kilómetro de altura.
No hubo víctimas, pero sí daños visibles
A pesar de la magnitud, no se registraron muertos ni heridos. El evento ocurrió de madrugada, cuando había poca actividad turística en la zona.
Sin embargo, el impacto quedó marcado en el paisaje:
- Arrasó vegetación en más de un kilómetro
- Dejó paredes de roca completamente expuestas
- Generó fuertes corrientes en toda el área
Algunos kayakistas y pasajeros de cruceros reportaron movimientos extraños del agua, aunque no llegaron a ver la ola completa.
El cambio climático, en el centro de la escena
Los científicos fueron claros: este tipo de eventos podría volverse más frecuente.
El retroceso de glaciares en regiones frías está debilitando montañas y aumentando el riesgo de derrumbes. Eso, combinado con fiordos profundos, crea las condiciones ideales para megatsunamis.
"El área no había sido identificada como peligrosa", advirtieron desde el equipo de investigación.
También detectaron pequeñas señales sísmicas días antes, lo que abre la puerta a desarrollar sistemas de alerta temprana en el futuro.
Aunque ocurrió lejos, muestra cómo el cambio climático puede generar fenómenos extremos inesperados. Es una advertencia global sobre los riesgos que también pueden impactar en otras regiones.


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