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Superación

Le diagnosticaron VIH a los 6 años y hoy lucha para que nadie sufra lo que ella vivió

Creció soportando prejuicios, rechazo y situaciones dolorosas por vivir con VIH. Después de atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida, decidió transformar todo lo vivido en un mensaje de información y esperanza.

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Victoria Alvarez

Victoria Alvarez

Periodista y redactora de Que Pasa Salta. Lic. en Comunicación.

Tenía apenas seis años cuando una consulta médica cambió para siempre la vida de Ailén Medina. Había llegado al hospital por fiebre y ganglios inflamados cuando los estudios determinaron que vivía con VIH.

Hoy tiene 25 años, vive en Santa Rosa, La Pampa, y puede mirar hacia atrás y contar una historia atravesada por tratamientos médicos, pero también por algo que durante años resultó incluso más difícil: la discriminación y la desinformación de quienes la rodeaban.

Su diagnóstico se produjo por transmisión vertical, durante el embarazo, debido a que su mamá también vivía con VIH. Según relató Ailén, su madre se había enterado un año antes, pero no había recibido información suficiente sobre el riesgo de transmisión durante la gestación.

"Me enteré de que tenía VIH a los 6 años por fiebre y ganglios inflamados. Desde entonces, me enfermaba seguido, tenía que hacerme controles constantemente y, a veces, me tenía que aislar para no empeorar", recordó.

La discriminación comenzó cuando era una nena

A los 10 años comenzó un tratamiento antirretroviral, pero una reacción alérgica provocó que permaneciera internada durante un mes. La medicación fue suspendida y pudo retomarla dos años más tarde.

<p>Fue diagnosticada a los 6 años.</p>

Fue diagnosticada a los 6 años.

Sin embargo, el golpe más difícil llegó fuera del hospital. Según contó, su diagnóstico dejó de ser confidencial por una negligencia médica y la información comenzó a circular en el lugar donde vivía.

Ailén era solamente una nena, pero empezó a sufrir las consecuencias de los prejuicios de los adultos, indicó TN.

"Eran los mismos adultos los que les decían a sus hijos que no se juntaran conmigo. Algunos tiraban el vaso del que yo había tomado, no querían compartir el mate y hasta escuchaba comentarios muy duros sobre mí", relató.

Con el paso del tiempo, esos temores infundados también atravesaron sus relaciones sentimentales. Ailén sentía que debía explicar su diagnóstico cada vez que conocía a alguien, mientras convivía con el miedo a ser rechazada.

"A mi primera pareja le mentí durante tres años. Una vez le pregunté si sería capaz de estar con una persona con VIH y me dijo: ‘No estaría ni loco, mirá si me contagia, es muy peligroso'. Eso me destruyó mentalmente. Terminé con ansiedad, ataques de pánico y despersonalización por guardar tanto tiempo ese secreto y sentirme tan sola".

Tiempo después, otra relación también terminó con una frase que todavía recuerda: "Te vas a morir por tu enfermedad".

El rechazo llegó hasta su trabajo

Ni siquiera el ámbito laboral quedó afuera. Ailén contó que hace aproximadamente un año descubrió que compañeros habían armado un grupo de WhatsApp del que ella estaba excluida y que llevaba por nombre "Los sin sida".

También recordó que durante una discusión una compañera la llamó "sidosa".

"Aunque estoy acostumbrada, me dolió muchísimo", reconoció.

Después de acumular durante años situaciones de rechazo y aislamiento, en 2024 atravesó una grave crisis de salud mental e intentó quitarse la vida.

Aquel episodio terminó convirtiéndose en un punto de inflexión. Ailén decidió que no quería continuar escondiéndose y comenzó a utilizar su propia experiencia para informar sobre el VIH y acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares.

Le diagnosticaron VIH a los 6 años y hoy lucha para que nadie sufra lo que ella vivió

Hoy eligió contar su historia

Después de todo lo vivido, su objetivo es combatir los prejuicios que todavía existen alrededor del VIH.

"Es algo que me llena de orgullo y me tranquiliza. Lo hago por las personas que la están pasando mal. Porque somos personas y la discriminación y el rechazo duelen", explicó.

Su historia también permite remarcar un dato fundamental: el VIH no se transmite por compartir un mate, un vaso, abrazar, besar socialmente ni convivir con una persona que vive con el virus. Además, con tratamiento adecuado, una persona puede alcanzar una carga viral indetectable; en ese estado, el VIH no se transmite por vía sexual.

Ailén reconoce que todavía carga con las consecuencias emocionales de todo lo atravesado, pero su mirada sobre el futuro cambió.

"A pesar de todo elijo vivir en plenitud, sigo con secuelas, la depresión no desapareció, pero tengo fe de que algún día voy a sanar", expresó.

Ahora busca que su historia sirva para que otros no tengan que atravesar el mismo rechazo. "Yo sé que entre todos podemos cambiar esto y salvar vidas que no se merecen seguir sufriendo", concluyó.

Su experiencia deja una enseñanza que excede a La Pampa y alcanza también a Salta y al resto del país: tener información correcta sobre el VIH puede evitar años de discriminación y permitir que quienes reciben un diagnóstico puedan transitar su vida sin cargar, además, con prejuicios ajenos.

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Comentarios

  • Sincero

    Que triste que la gente la discrimine, no fue su culpa contraer esa enfermedad. Dios quiera que encuentren una cura para esa enfermedad

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