Tiene una grave enfermedad y fue internado: el drama del hombre más alto del país
Una entrevista televisiva hizo que su historia se viralizara por toda Argentina.
Sergio Gómez, conocido por ser el hombre más alto de la Argentina, permanece internado tras sufrir complicaciones derivadas de la enfermedad hormonal que padece desde hace años y que provoca un crecimiento descontrolado de su cuerpo.
Según contó en una entrevista televisiva, los médicos le detectaron una lesión ocupante de espacio (LOE) en el cráneo que le genera convulsiones y lo obligará a permanecer hospitalizado durante más de 20 días.
"Un poco débil", respondió cuando le preguntaron cómo se sentía.
La historia que impactó a todo el país
Hace exactamente un año, Sergio se convirtió en noticia nacional.
Su historia fue replicada por medios de distintas provincias luego de conocerse que había dejado Candelaria, en Misiones, para intentar comenzar una nueva vida en Buenos Aires.
En aquel momento buscaba trabajo, estabilidad y una oportunidad para salir adelante después de atravesar momentos personales difíciles.
Sin embargo, la realidad terminó siendo mucho más complicada de lo que imaginaba.
La relación con su pareja llegó a su fin y desde entonces vive solo en una pequeña habitación alquilada en Capital Federal.
Una enfermedad que no da tregua
Sergio explicó que sufre una condición hormonal que provoca un crecimiento permanente de su organismo.
"Tengo convulsión de crecimiento. Es una hormona que no deja de crecer", relató.
Su altura es tan extrema que ni siquiera puede entrar completamente en una cama convencional. La situación se repite tanto en el hospital donde permanece internado como en la habitación donde vive.
Actualmente debe tomar 14 pastillas por día para controlar las convulsiones.
El tratamiento le provoca fuertes mareos y un desgaste físico constante.
"Catorce pastillas. Es mucho", reconoció.
Lo que más le preocupa cuando salga del hospital
Aunque la situación médica es delicada, Sergio asegura que también piensa en lo que ocurrirá una vez que reciba el alta.
Hasta antes de ser internado trabajaba en el área de Seguridad en Buenos Aires, actividad que quedó suspendida por su estado de salud.
Por ahora no sabe cuándo podrá volver a trabajar.
Mientras tanto, enfrenta dificultades cotidianas que para cualquier otra persona pasarían desapercibidas.
Necesita una cama adecuada para su tamaño, ropa especial y calzado que se adapte a sus medidas.
El pedido que emocionó a todos
Cuando le preguntaron qué necesitaba para salir adelante, Sergio respondió sin vueltas.
"Una cama apropiada, una ayuda. Necesito unas zapatillas".
Luego mostró el único par que tiene actualmente, completamente deteriorado por el uso.
Calza número 56, una medida prácticamente imposible de conseguir en locales convencionales y cuyo costo suele ser mucho más elevado que el de cualquier otro calzado.
"Tengo todo roto", contó.
Mientras continúa internado y espera recuperarse, el hombre cuya historia conmovió a millones de argentinos vuelve a enfrentar una dura batalla. Esta vez no solo contra una enfermedad que afecta su calidad de vida, sino también contra las dificultades económicas y sociales que aparecen cada día cuando intenta cubrir necesidades tan básicas como dormir en una cama adecuada o conseguir un par de zapatillas.


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