La amenaza que paralizó al aeropuerto de Ezeiza: susto entre lo pasajeros
La situación obligó a desviar vuelos y generó un operativo de seguridad sin precedentes.
Momentos de máxima tensión se vivieron durante la noche del miércoles en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini de Ezeiza, tras la activación de un protocolo de emergencia por una amenaza de bomba en el vuelo AR1411 de Aerolíneas Argentinas, que había partido desde Mendoza. Además, una advertencia similar se realizó sobre el vuelo AR1370 con destino a Cancún. La situación obligó a desviar vuelos y generó un operativo de seguridad sin precedentes.
Todo comenzó cuando se recibió un llamado telefónico anónimo al 911, alertando sobre un supuesto artefacto explosivo a bordo del vuelo proveniente de Mendoza. Inmediatamente, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) activó el protocolo correspondiente: se aisló la aeronave, se revisó a los 93 pasajeros y a los 6 tripulantes, y se inspeccionó todo el avión hasta descartar cualquier riesgo.
Paralelamente, se denunció una amenaza sobre otro avión, un Airbus A330 que iba a salir rumbo a Cancún. Afortunadamente, la aeronave aún no tenía pasajeros ni carga, por lo que la requisa se realizó directamente en plataforma sin inconvenientes.
Estas amenazas obligaron a desviar otros vuelos que estaban programados para aterrizar en ese momento, mientras que algunos permanecieron en el aire hasta recibir autorización para tocar tierra. La investigación quedó en manos del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista de la Superintendencia de Investigaciones Federales.
Desde la Secretaría de Transporte confirmaron que se están realizando todas las averiguaciones del caso. Tanto la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) como la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) presentarán las denuncias penales correspondientes. No se descarta que las amenazas estén vinculadas a conflictos con gremios aéreos, según deslizaron fuentes oficiales.
Explosivo en la oficina del hermano del ministro de Justicia
Mientras se desarrollaban estos hechos, el ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona, denunció que una persona dejó un artefacto explosivo en la recepción de la oficina donde trabaja su hermano, Matías Cúneo Libarona. El artefacto llegó a detonar, aunque afortunadamente no se registraron heridos.
"Hoy una persona que ya fue identificada dejó un artefacto explosivo en la recepción de la oficina de mi hermano. Si bien explotó, no hubo heridos", escribió el ministro en su cuenta de X (ex Twitter), aclarando que no se trató de un hecho de violencia política, sino de una acción perpetrada por alguien con signos evidentes de desequilibrio mental.
Tras la explosión, el protocolo de seguridad se activó de inmediato y las autoridades locales intervinieron con rapidez. Expertos en manejo de explosivos confirmaron que el artefacto tenía capacidad para provocar lesiones, pero las circunstancias evitaron daños mayores.
Hasta el momento no hay detenidos por ninguno de los hechos y la investigación continúa para determinar la autoría y motivación de las amenazas y del atentado explosivo.


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