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Razones de la apelación de Juan Carlos Estrada Ex profesor de religión del Cgio. Belgrano

El próximo miércoles se vencerá el plazo para apelar la sentencia dictaminada por los jueces  Rubio, Faber y López. En la fundamentación de este jurado que condenó al Prof. Estrada a 10 años de prisión por el abuso sexual gravemente ultrajante  agravado por su condición de educador se presentan cuestiones ...

El próximo miércoles se vencerá el plazo para apelar la sentencia dictaminada por los jueces  Rubio, Faber y López. En la fundamentación de este jurado que condenó al Prof. Estrada a 10 años de prisión por el abuso sexual gravemente ultrajante  agravado por su condición de educador se presentan cuestiones divergentes entre estos, la querella y la fiscalía (esto se evidencia en el pedido de los años por parte de uno y otro, como en la fundamentación de la fiscalía para el requerimiento a juicio y la de la condena)que conducen a pensar en la debilidad de estos fundamentos y de hecho muestran  errores propios de un proceso apurado, tanto en la etapa investigativa como en el juicio.

Esto mismo diluye la mencionada “certeza”  a la que conducirían las argumentaciones para condenar,  que en las dos acusaciones que perduran se visualiza con suma facilidad una conclusión a la que se arriba de prepo.

En las fundamentaciones se insiste por ejemplo en fotografías  que  se  habrían sacado a los niños y en imágenes  eróticas que se le habrían mostrado. Y sin embargo esto no pasa de ser una cuestión especulativa pues jamás  se encontró ninguno de estos elementos entre las pertenencias del profesor.

Otra cuestión  llamativa es la determinación de las circunstancias en que  se habría llevado a cabo el delito… el mismo tribunal reconoce que no se pudo determinar donde delinquió el profesor: “Cabe dejar sentado que, a pesar de que quedó demostrado que los hechos sucedieron dentro de la sede del Cgio. Belgrano, no se puede determinar  específicamente si fueron dentro del aula, del salón de usos múltiples, de la capilla o sacristía dentro de ella.

Las declaraciones del Pbro.  Mariano Rojas son nefastas, totalmente relativizadas y por cierto poco digno de un sacerdote de la mesa del Señor, a quién dice servir.  Se evidencia en sus palabras desde el principio de esta cuestión una  fuerte tendencia a liberar a la institución escolar de toda responsabilidad crucificando al profesor  Tejerina de ante mano.  Esta conducta por parte del prelado es simplemente antievangélica y más le  valdría a la Iglesia desde la que dice servir a Dios perderlo que encontrarlo.  Por ejemplo este párrafo de su declaración: “hace falta más personal para trasladarse a la capilla, en ese momento me imagino es cuando el profe pudo haber quedado solo con los chicos, en la capilla se da la clase con la profe de música, no me consta que hayan quedado todo el tiempo, me imagino que los chicos se forman para ir a la capilla pero hay que ordenar luego, hay una sacristía que está lejos y escondido, supongo que en ese contexto con los chicos formados él se pudo llevar a su secretario para hacer esas cosas, me refiero a los denunciantes, secretario se llama cuando un docente le pide ayuda a un alumno” y que “no sabemos qué pasó, donde, cuando, revisamos internamente hicimos una investigación y nos damos cuenta que a veces se quedaban solos y que ese jardín estaba abandonado y no estaba controlado” Más allá de las idas y venidas de este relato,  entonces es claro que si hay culpas son compartidas y de verdad que la institución tiene mucho, si no es todo que ver con todo este asunto  pues, si el jardín estaba abandonado ¡cuántas cosas podrían haber sucedido! Al menos los docentes es difícil que dejen a la deriva a los chicos, aún entre ellos  mismos se cuidan de no macanear y ya que se deriva este tema, es menester decir que ningún colega del profesor  Tejerina declaró algo en su contra, algo sospechoso,  como sí lo hizo este padrecito espiritual.

Muchas cosas más deja entrever la tal fundamentación de la condena al profesor, como por ejemplo y para sumar, la  total  ausencia de datos de los alegatos, es como si estos no hubiesen existido;  pero finalmente se puede destacar sin lugar a dudas que hasta la misma investigación del fiscal Rivero quedó desojada  y eso que esta siempre se enmarcó en una absoluta parcialidad en contra del Argento Boliviano Juan Carlos Estrada Tejerina. ¿Por qué sucede todo este proceder  en la justicia gaucha? Aquí se llega al punto clave de la cuestión y es que realmente  se necesitan cambios en este poder democrático tales que favorezcan al derecho de las personas, empezando por los más pobres pero sin dejar de lado ningún aspecto ético y menos a ningún involucrado en los procesos judiciales…es así que la otroriedad es una regla básica del derecho que se debe aplicar tanto a los denunciantes como al denunciado. El principio de imparcialidad por parte de los servidores públicos del CIF como los del  tribunal del juicio, fallaron absolutamente en este aspecto y esto en verdad crea una  atmosfera de desconfianza, de inseguridad y  un sentimiento del todo temerario hacia la justicia para el ciudadano en general de nuestra sociedad.     Atte Hugo Luis Daher

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Las fisuras del caso Juan Carlos Estrada, ex profesor de religión del Cgio. M. Belgrano

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Segunda edición de la revista RELAPAE