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Para defenderse, el empresario se autodenunció en Santa Cruz

Dijo que no cometió delitos y amenazó con...

Dijo que no cometió delitos y amenazó con juicios; se quejó de que se violó su privacidad El empresario kirchnerista Lázaro Báez se presentó ayer ante la justicia federal en Río Gallegos y pidió que se lo investigue allí por las millonarias operatorias vinculadas a Valle Mitre, la firma gerenciadora de los hoteles Alto Calafate y Las Dunas, que LA NACION reveló en sus últimas ediciones.Al hacerlo, sin embargo, Lázaro Báez terminó por admitir la veracidad de los documentos contables que reveló LA NACION. Los definió como "papeles privados" de su grupo empresario, por lo que anticipó que podría iniciar "acciones legales" ante lo que caracterizó como una "evidente violación del secreto fiscal".Su presentación, de apenas dos carillas, quedó en manos de la conjueza federal Andrea Askenazy Vera, quien como subrogante allanó la estancia, el galpón y la chacra de Báez, y las cajas fuertes del Banco Santa Cruz, a pedido de la justicia federal de Buenos Aires, luego de que Leonardo Fariña y Federico Elaskar contaran por televisión cómo habían sacado del país millones de euros del empresario ultrakirchnerista.Báez se presentó ante Askenazy Vera, sin embargo, ya que en su juzgado continúa abierta una investigación por la presunta cartelización de la obra pública para beneficiarlo.Con la asistencia de su abogado defensor, Juan Pablo Gregori, Báez criticó además en duros términos a LA NACION, diario al que acusó de someterlo a un "hostigamiento mediático", y afirmó que jamás participó "en la realización de conducta alguna al margen de la ley"."Como es de público y notorio conocimiento, vengo siendo denostado públicamente por sendos grupos económicos, propietarios de medios de comunicación, que actúan de consuno para atribuirme, casi a diario, una interminable saga de delitos", criticó.Según Báez, se trata de un "modus operandi" de algunos medios de comunicación para perjudicarlo: "Primero efectúan alguna publicación, en la que me endilgan algún presunto delito y, tras cartón, solícitos sujetos (ciertos diputados y diputadas, abogados o ignotas asociaciones), que hacen de la denuncia su medio de vida o porque les asegura presencia mediática, concurren a los tribunales a fin de denunciarme utilizando lo publicado en el medio de comunicación a favor de quien actúan", planteó el empresario."Papeles privados"A lo largo de esas dos carillas, sin embargo, Báez jamás adujo que la documentación que obtuvo LA NACION fuera falsa o adulterada.Por el contrario, los calificó como "papeles privados" de sus empresas. Por eso mismo, y por sospechar que se trataría de una "evidente violación del secreto fiscal", adelantó que "oportunamente" promoverá "la acción penal respectiva".El empresario también apuntó contra el periodista que escribió ambas notas. "Según lo reconoce el propio autor de las notas que motivan esta presentación, éste se intrusó en el ámbito de privacidad que tutela la Constitución Nacional (art. 18) y lo hizo por medios cuya licitud también se deberá esclarecer", reclamó.Originalmente, la denuncia de Elisa Carrió contra Báez por la supuesta presencia de la bóveda desarmada en su casa recayó en la justicia federal porteña. El juez Sebastián Casanello la envió al Sur, pero la justicia de Río Gallegos la envió de nuevo a Buenos Aires, y allanó las propiedades a solicitud de Casanello, pero no se hallaron pruebas de las denuncias de la legisladora.Fragmentos de la defensa de báez "Vengo siendo denostado por grupos económicos propietarios de medios que actúan para atribuirme una interminable saga de delitos" "Su modus operandi: primero efectúan una publicación en la que me endilgan algún delito y luego solícitos sujetos ignotos hacen la denuncia en tribunales" "El autor de la nota se intrusó en el ámbito de privacidad que tutela la Constitución por medios cuya licitud deberá esclarecer" "Oportunamente promoveré la acción penal respectiva"

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