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El PO en Salta: otra perspectiva sobre el fenómeno. Por Exequiel Torres Revol

En una columna de opinión en este mismo medio digital, con  fecha 6/11/2013, el entonces  candidato a senador provincial por Propuesta Salteña (PPS), Roque Rueda realizó de manera clara un repaso sobre los “propósitos reales”  que guarda una organización política de orientación trotkista como lo es el Partido Obrero (PO).Sin ...

En una columna de opinión en este mismo medio digital, con  fecha 6/11/2013, el entonces  candidato a senador provincial por Propuesta Salteña (PPS), Roque Rueda realizó de manera clara un repaso sobre los “propósitos reales”  que guarda una organización política de orientación trotkista como lo es el Partido Obrero (PO).

Sin duda alguna, la nota de Roque contribuye a un ilustrativo ejercicio para aquellos interesados en profundizar aspectos teóricos /históricos  sobre una determinada vertiente o campo de pensamiento político, social, económico y filosófico. No obstante, creo que la misma adolece en el aporte para el análisis y la comprensión del fenómeno del PO en una provincia como Salta.

Pienso que los objetivos del autor de la nota, son elogiables, brindando al promedio del electorado un acercamiento a ciertas lecturas de cierto materialismo histórico; sin embargo creo que, para definir al PO, lo único que basta, es decir, sin horrorizarnos ni aterrorizarnos ,  que se trata de un partido de izquierda revolucionaria (con todos los matices que desde la academia se podrían hacer, no siendo éste el espacio para mayores extensiones). 

Finalmente, lo más rico de lo expuesto en el artículo, termina por aparecer en una breve conclusión  dónde no llegan profundizarse lo que considero alguna de las variables más interesantes para acercarse al fenómeno del PO. Aaspectos tales como la desigualdad o las condiciones precarias de trabajo podrían ser algunas de ellas sumadas a lo que estimo más significativo y cito: “que las Instituciones del Estado Constitucional de Derecho no han logrado todavía una democracia real”, a lo que agrega: Hay responsables de eso”  (subrayado en el original).

En éste último punto es donde debemos detenernos, movidos más por aspiraciones de mejorar la sustancialidad de la democracia que por reacciones conservadoramente  temerosas sobre tal o cual partido.

Si el PO hoy en Salta se constituye como una fuerza política a ser tenida en cuenta, se debe principalmente al histórico fracaso de los partidos políticos tradicionales que mantienen a la provincia sumida en un profundo atraso económico, social, cultural e intelectual. Ahora bien, todos sabemos (por lo menos desde Robert Michels a ésta parte), que los partidos políticos se conforman con elites, que en defintiva son las encargadas de influír en la opinión pública a fin de convertirse posteriormente en mediadores  para la práctica política. Son los partidos los canalizadores de las diversas demandas y aspiraciones de un grupo social así como los elementos reforzantes de una determinada visión ideológica sobre el mundo (sí ,todos la tenemos ,todos).

La pregunta central sería ¿cuál ha sido y cuál es el papel de estas elites? ¿Los partidos tradicionales (PJ con sus diversos –ismos o la UCR por ejemplo) han sabido o han tenido la intención de transformar la realidad en la que se encuentra la provincia?  A la luz de los hechos, lo dudo.

Entonces,¿ sorprende el surgimiento de fenómenos como el PO en un contexto tal?

Los estudios políticos contemporáneos, han dado sobradas muestras de que ante la ineficacia, pasividad, corrupción, etc. de aquellos partidos “de centro” o, al menos comprometidos dentro del juego institucional de un país, puede producirse un efecto centrífugo del electorado hacia posturas radicalizadas o directamente anti-sistema. Por supuesto, que en el caso que nos ocupa, dicha situación está muy lejos de generarse, no obstante si nos da una pista sobre ciertos corrimientos en el arco político.

Un fenómeno más actual referente a la crisis de los partidos y las representaciones tradicionales ha sido la aparición de agrupaciones o movimientos que irrumpen de manera novedosa en la competencia política. Se basan en fuertes estrategias de marketing, giran en torno  a figuras de amplia difusión en los medios de comunicación  y fundamentan sus discursos en lo novedoso frente a lo “anterior”, haciendo de la no pertenencia al sistema una virtud. Estimo más perjudiciales para el sistema político éste tipo de expresiones lavadas presentadas falazmente como no-ideológicas, meras administradoras eficientes de lo público en donde la categoría  ciudadano ha sido reemplazada por “la gente” o “el vecino” por citar algunos ejemplos.

Organizaciones como las mencionadas, al eliminar de su discurso cualquier elemento políticamente diferenciador frente al electorado, sólo contribuyen a una mayor degradación de la democracia.  El partido gobernante en la Ciudad de Buenos Aires o figuras como el Diputado Olmedo podrían ubicarse en este grupo.

Los acontecimientos o crisis políticas, deben tener respuestas políticas, por eso creo positivo que un partido como el PO (con el que no comparto ninguno de sus postulados), irrumpa en la escena  salteña, porque obliga a los partidos tradicionales, con vocación democrática e institucional a apostar por nuevas fórmulas, los anima a generar propuestas superadoras y progresistas que ofrezcan a la ciudadanía de Salta un salto cualitativo en su historia. Sus elites deben ser las encargadas de esta transformación con realismo y sin apelaciones al temor.

El surgimiento de estas diferenciaciones, obliga sin duda a los partidos y a sus dirigencias a observar el estado de cosas, analizarlo y proponer a los ciudadanos síntesis superadoras,  estableciendo horizontes de progreso que orienten la acción política y contribuyan a fortalecer el régimen democrático.

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agradecimiento por Miguel Rovaletti Lagos