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El fin del Amateurismo, llegara?

Fin del Amateurismo (…llegará?): Jorge Ramayon - Octubre 2014 (*)  El afianzamiento dentro de la actividad agrícola del esquema “todo SOJA resistente a glifosato en siembra directa” durante los últimos 18 años ha venido mostrando virtudes - que como pasa siempre relucen mucho en las etapas iniciales - y defectos, que van ...

Fin del Amateurismo (…llegará?):

 

Jorge Ramayon - Octubre 2014 (*) 

 

El afianzamiento dentro de la actividad agrícola del esquema “todo SOJA resistente a glifosato en siembra directa” durante los últimos 18 años ha venido mostrando virtudes - que como pasa siempre relucen mucho en las etapas iniciales - y defectos, que van tomando cuerpo y se muestran con fuerza en las etapas finales.

 

La aplicación general de una mono-práctica de siembra directa, bien aplicada en parte de los casos y mal en el resto,  interpretando la misma como sembrar directamente, junto con este monocultivo sobre un porcentaje asombroso del área agrícola, han ido generando una acumulación de problemas que tiende a llevarnos nuevamente al punto de manejo donde estábamos y con los problemas que había cuando se expandió esta práctica.

 

Compactaciones sub-superficiales de difícil y costosa solución, complicación con malezas que han ido progresando al amparo del cambio en el estado físico de los suelos y  del uso repetitivo de un único principio activo, pasando a la vez de sospechosas de tolerancia a glifosato a franca tolerancia, nacimiento de maíces guachos RR, etc.,  recuerdan la época en la que teníamos que aplicar simultáneamente tres o cuatro herbicidas distintos para tener cultivos limpios. Ni hablar del corolario ecológico si se confirma el origen transgénico de la reciente aparición en una Brassica resistente.

 
 

“El Monocultivo en los últimos 18 años trajo problemas de Compactaciones Sub-superficiales, complicación con malezas Tolerantes a glifosato y consecuencias Ecológicas”

 

 

 

 

             

 

 

 

 

 

 

Paralelamente la necesidad de sembrar, tratar y cosechar todo lo cultivado prácticamente en el mismo período de tiempo ha llevado al desarrollo de equipos exageradamente grandes, de muy alto valor y difíciles de amortizar, mientras que simultáneamente ha hecho crujir toda la infraestructura disponible.       

 

Si esto hubiera dejado un panorama económico resplandeciente y que, luego de volcar el cuerno de la abundancia sobre sus actores,  permitiera ahora dedicar parte de esos recursos obtenidos para resolver estas fases negativas, podríamos juzgar con cierta benevolencia lo pasado. Pero el problema es que no ha sido así.

 

 

El estudio del problema,

 

Hemos llevado desde el año 2009 hasta la actualidad,  rutinariamente un estudio sobre el endeudamiento bancario de cinco actores elegidos como representativos de este fenómeno,  que han sido:

 

  1. Una firma grande dedicada principalmente a las actividades agrícolas (más de 100.000 ha.) en campos arrendados.   

 

  1. Una firma grande dedicada a las actividades agrícolas (más de 100.000 ha.) en campos arrendados y acopio.

 

  1. Una firma mediana dedicada principalmente a las actividades agrícolas (aprox. 10.000 ha.) en campos arrendados.

 

  1. Un criadero y semillero grande dedicado mayormente a la producción de semilla de soja.

 

  1. Un criadero y semillero mediano dedicado a la producción de semilla de soja, girasol y maíz.

 

Entre los cinco actores llegaron a tener deudas bancarias en conjunto por el equivalente a casi un millón doscientas mil toneladas de soja (1.200.000 Tn.), manteniéndose luego en ese nivel con variaciones hasta mediados de 2012, siguiendo cada uno su propio camino con algunas semejanzas básicas.

 

Los gráficos con su evolución medido mediante un par de índices puede ser consultado en nuestra página (www.brsa.com.ar)

 
   

 

 

 

 

Si bien este aspecto parcial no define el estado económico de una empresa, si nos han llamado la atención algunas de sus exterioridades.

 

Hacia fines del año 2009 el criadero y semillero mediano mostró irregularidades en sus pagos, con la aparición de cheques rechazados y al poco tiempo inició un proceso concursal dejando de operar.

 

A mediados de 2013 se retiró del país el sembrador grande, liquidando sus pasivos y dejando su actividad, mientras que en el pasado mes de agosto inició su proceso de quiebra el sembrador mediano, lógicamente abandonando la operación.

 
 

“En resumen, en algo más de sesenta meses desapareció del mercado el sesenta por ciento (60%) de los actores de la muestra, quedando solo dos que siguen con sus niveles algo elevados

de endeudamiento”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Ver gráficos)

 

Podemos decir entonces que, en el campo de los problemas biológicos nos hemos reencontrado con algunos viejos y creado nuevos, mientras que el panorama económico resplandeciente, que debía aparecer para permitir su solución, no está hoy ni parece probable que por este camino lo haga en el futuro próximo.

 

Hacia adelante, las apariencias parecen indicar que marchamos hacia un nuevo barajar y dar de nuevo en los principales factores macro de estas actividades, por lo que cabe preguntarse si

 

¿Hay alguna salida distinta, para no tomar de nuevo el camino que termina llevando al mismo lado?

 

Efectivamente es posible hacerlo, cambiando el enfoque de los negocios en el sector rural, desplazando del centro de nuestro interés a los paradigmas productivistas y ubicando en su lugar dos aspectos básicos a tener en cuenta en cualquier emprendimiento, rural o no, como son la búsqueda de los mejores resultados económicos asociados al nivel de riesgo que se esté dispuesto a afrontar, en un entorno no agresivo y recuperador para el medio ambiente.

 

Existen sobradas capacidades profesionales y experiencias en el sector para buscar caminos que consientan ponderar las actividades con coeficientes de degradación o recuperación de los factores de producción y simultáneamente elegir las combinaciones de actividades que, manteniendo el sistema dentro del equilibrio que se quiera, permitan tener prosperidad económica dentro del nivel de riesgo elegido. 

 

Podemos superar largamente objetivos físicos tales como los cientos de millones de toneladas a veces propuestos y terminar quebrando como los actores descriptos, mientras que lo deseable sería hallar el enfoque basado en la conservación y recuperación de los factores de producción asociados a una sana economía y con sus riesgos apropiados.     

 

En definitiva, en estos años no intercambiamos degradación de nuestros factores de producción por resultado económico, sino que cargamos con ambos resultados malos, por lo que sería recomendable que no hagamos la misma jugada cuando se vuelvan a dar las cartas.

 

 

(*) Jorge Ramayón, Ingeniero Agrónomo, Estudio Beláustegui & Ramayón

Estudiobrsa@brsa.com.ar

 

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