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Cronica de un salteño en Uganda

 

Un día en “casa”(ese momento viviendo en Sydney-Australia) con mucho tiempo libre, empecé a buscar ONG y voluntariados en África, el continente que me faltaba para mí viaje, el lugar donde dicen que nació la humanidad, el lugar de las esperanzas, donde para algunos están los lugares más pobres del mundo, para mí solo es cuestión de perspectiva y concepto, si miramos en cuestión de material producente de placeres esporádicos hay pobreza. Si lo miramos en cuestión de disfrutar la vida con las pequeñas cosas en el día no lo hay. 

 

Luego de buscar por Google distintas páginas web y organizaciones, encontré volunteerscooperating,(www.volunteerscooperating.com) una empresa de Barcelona que trabaja junto a una ONG denominada VOLCOP, en la cual brinda servicios de ayuda en distintos países del mundo, es cuestión de elegir un país, el tiempo que quieras experimentar y un programa de trabajo que te gustaría hacer, en mi caso elegí ayudar en clases de deportes en distintas escuelas, pudiendo elegir entre enseñanza del inglés, tareas en orfanatos, medicina, entre otras. Los costos de esta inolvidable experiencia son de acuerdo al tiempo que dure tu tarea, la empresa te provee de tres comidas diarias, alojamiento y recogida del aeropuerto. En mi caso elegí Uganda porque sentía que se encontraba en el corazónde África y también la lengua en común era el inglés y no el francés como en muchos otros. En nuestra casa habían voluntarios  de distintas partes de España y Latinoamérica.

 

El "miedo" comenzó una vez que ya estaba inscripto, debería comenzar a ponerme vacunas (fiebre amarilla obligatoria, muchas otras recomendables) prepararme mentalmente a un lugar totalmente desconocido para mí, investigar un poco sobre Uganda, costumbres, en qué piensan, qué comen, qué religión profesan, idioma, moneda, ciudades, todo un mundo nuevo para mí, sumado a justo en ese momento estar viviendo en un país del primer mundo como Australia un cambio gigantesco.

 

La fecha se acercaba, mis allegados me preguntaba qué iba a hacer ahí, para qué iba porque y miles de preguntas, que a veces hasta yo me las hacía, pero ya estaba todo decidido no había vuelta atrás, los nervios estaban a flor de piel hasta el último día, hablando con mi coordinadora desde España y la otra desde Uganda, haciéndoles miles de preguntas y dudas que me surgían día a día a la distancia, desde como iba a ser el clima, los famosos mosquitos, enfermedades, comidas, quienes iban a compartir casa conmigo, que había que llevar que no, en fin un montón de dudas que día a día se resolvían y aparecían nuevas. 

El día final había llegado, preparé dos valijas con ropa y distintas cosas para donar, como libros, pelotas, juguetes, etc. Tras una escala de unos días en Dubái ( otro salto de dos mundos paralelos) desde Australia llegue al aeropuerto de Entebbe a unos 40 km de la capital Kampala, Uganda, conocida como la“Perla de África”, su clima tropical, gorilas y chimpancés. Ahí estaba esperándome mi nuevo amigo Sam, quien trabaja para la ONG desde su ciudad natal Fort Portal, que en el momento de la llegada tenía el cartel bajo así que no pude leer mi nombre camine un poco alrededor, ante la mirada de todos por ser un Muzungu (significa blanco en la lengua ugandesa) hasta que un simple hombre se apiado me presto su teléfono y pude llamar a Sam y ahí estaba un poco distraído, esperamos a otros voluntarios que llegaron del mismo vuelo, y nos llevó hasta el lugar donde iba a transcurrir uno de mis mejores viajes en mi vida sino el mejor hasta en estos momentos. A unas 7 horas conduciendo estaba Fort Portal, en su mayoría caminos de tierra, durante el camino fueron las primeras imágenes impactantes de un mundo distinto al que estamos acostumbrados en Occidente o en Argentina. Cerca de las 22 del 2 de junio llegamos a la casa donde ya se encontraban otros voluntarios. Nos dieron la bienvenida, una breve presentación brindis y a descansar porque al otro día empezaba el "trabajo".

 

El voluntariado

 

Mi programa fue de 4 semanas mi principal tarea era de lunes a viernes, por la mañana en la hora de educación física de una escuela con niños de 6 a 10 años, de 10,30 a 12,30, hacerlos mover un poco el cuerpo y que disfruten al máximo esas dos horas semanales de recreación deportiva, juegos, música y baile era la combinación perfecta para la felicidad de ellos. Utilizábamos distintas herramientas que la ONG nos brindaba para hacer juegos, como conos, pelotas, y no mucho más para disfrutar un rato de diversión. La otra parte de mi programa era por la tarde ir a entrenar fútbol a otra escuela con chicos y chicas de 14 años, de 5 a 7, entrada en calor, juegos con pelota y partidito, muchos de ellos con gran futuro y con muchas ganas de poner a Uganda en una Copa Mundial de fútbol por primera vez, todos gran amantes de Messi y uno que otro de Ronaldo, les pude enseñar un poco de la magia salteña futbolística.

 

En resumen un día normal, levantarme temprano desayunar con los demás voluntarios, cada uno de ello a sus distintos programas, tomarnos un BODA BODA, (Así se les llamaba a las moto taxi en lengua local, motos taxi, un máximo de 4 personas por moto!) ir a nuestras actividades volver a almorzar, durante la siesta preparar cosas para las tareas de la tarde, a la vuelta de estas, cenar, darnos una ducha de agua caliente si teníamos suerte, debido a que la electricidad se cortaba ya veces llevaba 20 horas en volver la luz, y a veces a dormir, charlar, jugar cartas, o ir a tomar algo a alguno de lo dos bares de la ciudad e intercambiar otras costumbres con los locales.

 

Los sábados por la mañana podíamos ir a una clase de apoyo que realizaba la ONG (VOLCOP) en un barrio marginado de Fort Portal, con distintos maestros locales y voluntarios extranjeros. Mi tarea era simplemente estar con ellos, hacerlos jugar, pasar un buen rato después de una mañana de estudios, compartir actividades, lo que sea, estar al lado de ellos ya era un regalo para ambos. Mientras ellos nos enseñaban a bailar y sonreír todo el tiempo, obviamente hubo un intercambio de pasos, les ensene algunos movimientos de cumbia y folclore por sus ritmos de caderas y piernas, una música con mezcla de reguetón y reggae local.

 

Los domingos eran libres, así que con otros voluntarios organizábamos alguna actividad al aire libre para recorrer los innumerables paisajes verdes de la perla africana, lagos, cascadas, selvas, etc. Inclusive un fin de semana tuvimos la oportunidad de realizar un safari y así poder disfrutar de ver animales en su hábitat natural, jirafas, elefantes, búfalos, cocodrilos, hipopótamos, entre cientos de otros. 

 

Cosas que sorprendían

 

Las carnicerías por supuesto sin freezeralguno, la carne del día era la que se consumía, la de los días anteriores era mas barata o hasta incluso se regalaba, las moscas y la tierra alrededor de la carne, la contaminación, la basura la queman, no existen recolectores, el matadero de animales, enfrente de todo el mundo, no hay prácticamente inseguridad, el mismo presidente hace más de 30 anos, no se conocen muchas otras realidades, viven el día, el ahorro es casi impensado, motos transportando camas, muebles, animales, seis personas. Tratar de ser feliz con lo que se pueda, siempre sonreír e intentar de vivir cada día como si fuese el último. En fin infinidades de cosas distintas que te permiten el viajar, conocer, compartir y disfrutar de la vida, la mejor manera para conocerlo es vivirlo.

 

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