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ARGENTINA 2014: INSEGURIDAD, INFLACIÓN, PAROS... y JODA

Inevitablemente hemos de adherir a la moción de...

Inevitablemente hemos de adherir a la moción de que es malo linchar a los delincuentes que hemos de cruzar en las veredas, calles o pasillos del hogar. Sí, es malo aunque el término, muy bien instalado por los medios de comunicación, esté viciado de exageración. Una pateadura multitudinaria, un “capotón furioso”, como solíamos decir en otros tiempos, sería más acorde con la reacción ciudadana ante tanto desparramo de delitos y malandras sueltos.Claro que puede ocurrir una, dos o mil muertes por los capotones o, ¿acaso no hay muertes a manos de delincuentes?No hay violencia buena. Ni de un lado ni de otro. Sí hay una primera acción violenta que desencadena más violencia. Esa acción la inicia el delincuente, por más que se esmeren en victimizarlo, algunos sectores del poder, conocidos como “garantistas”.Si el delincuente es victima, todos somos delincuentes ya que todos estamos atravezados de una u otra manera por el sistema socio político del país.Si a esto le sumamos las inclemencias del tiempo, lo mal que juega Boca (o River), el almacenero que me cobra cualquier cosa, el remisero que me afana, la vieja cho... que me mira con repugnancia, etc., no queda nadie libre de culpa... pero no, la mayoría, la gran mayoría de la sociedad es gente de bien, gente de trabajo. El principio de violencia, es generado por un sector marginal que elige delinquir ya que se cree y se piensa impune (en cierta medida con razón) y que ha abusado a lo largo de estos años de los beneficios y errores de un sistema judicial confuso, permisivo, rebasado. Todo ello ha generado una reacción social, que los medios bautizaron como “Linchamientos”.Los familiares de las víctimas de la delincuencia siempre reclaman “Justicia” mientras las víctimas siguen muriendo por manos cada día más sádicas, que no escatima en arrebatar vidas de niños, ancianos o mujeres. Y los políticos arengan premura y soluciones en mesas televisivas. Otros prefieren acusar a los medios de crear una “sensación” ya que Argentina es como el país de Heidi y su abuelito.Y por más que se llame a la calma y se declaren emergencias de seguridad la ciudadanía reacciona por miedo, por impotencia, por instinto al ver acorralado a un delincuente. Nadie se atrevería sólo a “linchar” por iniciativa personal.Sí, está mal. La violencia engendra más violencia y es en esa salsa, si el Estado no se hace cargo en serio de la seguridad, del monopolio de la violencia, donde todos nadaremos intentando ahogarnos al del bando contrario.En el otro frente de tormenta, seguimos renegando con los precios que siguen secando sueldos, expectativas y proyectos. Hasta la compra de dólares para ahorro se derrumbó luego de que el gobierno que había aclarado que no devaluaría efectivamente no haya cumplido su promesa. Devaluación de la moneda, pérdida del poder adquisitivo quita de subsidios (con el subsiguiente aumento de tarifas), aumento de la tasa de interés, aumento en combustibles, aumento en transportes, búsqueda de ayuda financiera externa, no hacen más que regresar a las viejas recetas neoliberales aquellas que tanto defenestraron los intelectuales del actual modelo.Medidas económicas de “enfriamiento” que pueden considerarse como tardías si tenemos en cuenta el desequilibrio fiscal enorme de un Estado que se dedicó a gastar más de lo que realmente producía. ¿Dónde quedarón los superavits, el crecimiento a tasas chinas, las industrialización argentina? ¿Cuales son los frutos de la década ganada? Un modelo dedicado a subsidiar amigos y mantener dormidos, bajo el somnífero del “consumismo”, a gran parte de la sociedad mediante la maquinita de hacer billetes y a costa de una inflación creciente que se ubica entre las primeras del mundo es el resultado del fin del sueño bicentenario. La gente opto apostar al dólar y no perdió. Hasta gran parte del gabinete y de los políticos apostaron al dólar y no perdieron. Sí lo hicieron las Reservas del Banco Central que extenuadas de solventar el sistema ya no le queda mucho por hacer si el gobierno no es capaz de buscar financiamiento externo. (vuelta al FMI, Club de Paris, etc.)Ahora que la plata no alcanza, ahora que se llegó el tarifazo, el ajustazo, ahora que las Reservas no pueden malgastarse y que el modelo nacional y popular se cierra en el plan Progresar, el Procrear, la Asignación Universal, Pescado para todos, Futbol para todos y algún otro, la inflación y el fantasma de la recesión cae sobre todos. Y la plata va trotando por detrás de unos precios que corren.Y entonces, cómo se esperaba después de las vacaciones, empiezan los paros, las amenazas de los gremios, los pedidos de apertura de paritarias, las disculpas del gobierno que dice que “ya no hay ni pa afanar”. Cada uno pelea en su trinchera, por su billetera vacia. Cómo no alcanzan $4 mil, tampoco $13 mil. Los municipales protestan, los médicos no atienden, los policías no aporrean y los maestros no enseñan.Todos nos volvemos piqueteros de un día para otro, sacamos la remera apolillada con la cara del Che y empezamos a jodernos la vida interrumpiendo el tránsito hasta lograr ese 30% o más de aumento, en blanco, por supuesto. Y los que no tienen gremio ni sindicato, esos que venden bollos con chicharrón, esos que arreglan las pocas bicicletas que quedan pululando, esos se cagan, esos le lloran a Gardel. Esos, que representan al 50% de los laburantes la miran por TV.Y para distraer el mal humor social por la inseguridad y la inflación, para que los muertos por la delincuencia y los muertos por la justicia por mano propia y los muertos de hambre y los muertos de Boca y de River, no provoquen un shock social que derive vaya a saber en qué revuelta, desde arriba se nos bombardea, como dicen en “Peligro sin codificar”, con de todo.Tenemos famosos y esposos de lloronas que se mueren, al chimentero que se pelea con alto gato, programas de preguntas y respuestas que le harán el aguante a Marce, que llega con sus bailes... Tenemos programas de discusión política y social en formato Talk Show donde sólo resta que se agarren a las trompadas y si todo esto no sirve para apaciguar nuestros altísimos niveles de cortisol (hormona del stress) podemos optar por las novelas de la noche, donde no escatiman en mostrar droga, armas, asesinatos, venganzas, violencia de género, etc.La clase política aporta su granito de arena declarando zoncerías mayúsculas: Que uno quiere ser presidente aunque no mide ni minga, que el amigo quiere ser gobernador, que los del otro partido están a favor de la venta de droga, que no hay de dónde sacar dinero para mejorar sueldos, y más sanata, que a esta altura no me caben dudas que lo hacen para jorobarnos la paciencia y que hablemos de ellos, por eso mejor ni nombrarlos...Estos personajes no aprendieron aquello de menos charla y más laburo...El panorama del año es complejo por no decir conflictivo. Mejor abrocharse los cinturones, ajustar los gastos y saldar las deudas que, al igual que las calles de Salta, el año estará lleno de baches.por Bruno Chiodini

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