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Abuso sexual, caso armadito...foja cero?

Sobre la cuestión del profe de religión, acusado de abuso sexual a niños en el Cgio. Belgrano y ante la elevación de la causa a juicio, viene bien analizar algunos aspectos.Es llamativa la divergencia entre los peritos psiquiátrico y psicológico en los estudios realizados. El primer informe, a cargo de ...

Sobre la cuestión del profe de religión, acusado de abuso sexual a niños en el Cgio. Belgrano y ante la elevación de la causa a juicio, viene bien analizar algunos aspectos.

Es llamativa la divergencia entre los peritos psiquiátrico y psicológico en los estudios realizados. El primer informe, a cargo de los Dres. Edmundo del Cerro y María V. Albarracín no expresa nada involucrante, sin embargo en el peritaje psicológico, parece que se vio al mismo demonio: “Se observan indicadores de frustraciones de sus necesidades infantiles que perturbaron su normal desarrollo afectivo, necesidades que nunca fueron satisfechas, por lo cual perduran e irrumpen en su actualidad y se manifiestan en la búsqueda por parte del Sr. Estrada de contacto y dependencia que pueden expresarse a través de relaciones sexuales promiscuas sin control ni mediatización del pensamiento. Sus vínculos son regresivos y de características primitivas: al no tener en cuenta al otro, puede reaccionar de manera incontrolada, no socializada e incluso su conducta puede volverse inaceptable” .

Sí…por eso tiene una hermosa hija de 9 añitos y una mujer de años de compañía, desde su misma juventud siendo su pareja estable, cosa rara por estos días pero sana. Estudió y trabajó con ahínco para superarse y ser un ejemplo en su familia, como pocos jóvenes de su generación pudieron. Este informe parece reflejar un sentimiento subjetivo de xenofobia y posible feminismo. ¿Cuánto tiempo le costó a esta profesional conocer tan profundamente al Sr. Estrada?

Otro tema relevante se presenta en los testimonios de sus colegas del Cgio. Belgrano (más de diez) y de los cuales sólo uno arroja una tenebrosa sombra sobre la persona del imputado, el de la maestra de jardín A, la Sra. Barbarán, de donde se puede vislumbrar una relación tirante y no integrada de ambos colegas. Esta docente no es del jardín de los tres niños en cuestión que asistían a la sala de cuatro añitos.

Las cámaras Gesell realizadas a los niños pierden objetividad en su análisis por parte del fiscal y de ellas se usufructúan deducciones tendenciosas en pro del requerimiento a juicio. ¿Por qué tendenciosa? Porque se manipula la información de ellas extractando deductivamente para acusar, dejando de lado las múltiples dudas que en ellas saltan a la vista. Por ejemplo: tendría que estar imputado el profe Héctor y Daniel que son nombrados por los niños. Según los datos aportados por los peritos en cuestión, la investigación tendría que exceder el ámbito reducido del Cgio….pero que los niños en su relato den indicadores de abuso sexual es verosímil.

La formulación de la acusación del Cgio. Belgrano y el silencio de la Iglesia deja entrever una actitud poco fraterna y por lo tanto poco evangélica de algunos bautizados en el nombre del Mesías. El Padre Mariano, en principio, salió a los medios a colgar del cadalso al profe de religión y apresuradamente a despedirlo. A posteriori en su declaración testimonial obra salomónicamente y en estos días el Dr. Romani representa a la quebrantada institución educativa y religiosa en contra de su mismo ex profesor. El silencio del Obispo local es sepulcral. No se aprecia una cuestión de evangelio o moral, es una cuestión de preservar la tradición y las ruidas arcas de la institución…al menos es probable y verosímilmente deducible.

El armado de la causa por parte del Fiscal de Estado Dr. Pablo Rivero, hoy por hoy cuestionado por mal uso de la información en los medios de comunicación y tendencia a la discriminación xenofóbica, es totalmente parcial en el uso de los datos. Si bien el trabajo de investigación es juntar elementos para la elevación a juicio de la causa venida de las denuncias, no se puede hacer esto bajo la injusticia de dejar de lado los pros enunciando sólo los eventuales contras sobre el acusado.

Finalmente a la defensa nunca se le dio lugar a los pedidos en favor de la libertad del profesor y fue una constante durante toda la investigación favorecer la duda antes que la equidad o la misma dignidad ya que se priorizó un prurito segregacionista, el profe nació en Tarija Bolivia (es increíble como el Consulado Boliviano miró al costado ante la situación de este hijo de su suelo) y “se puede escapar del País entorpeciendo la investigación” a pesar de haber optado ser ciudadano argentino.

Estaría bueno, por el mismo bien de la gente, a quien se debe el sistema judicial, aclarar o corregir posibles errores que se vienen arrastrando, ya sea volviendo al principio o en esta etapa que se inicia: “El juicio al profesor Juan Carlos Estrada por abuso de menores”. Atte. Hugo Luis Daher

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