Opinión
Alvaro Ulloa
Titular de Inadi Delegación Salta
Dura realidad

Salta 10 a 0, otro récord

Este miércoles 8 de agosto se debate en el Senado la ley de aborto legal, seguro y gratuito.

Los diez legisladores nacionales de Salta votaron o anunciaron su voto negativo a la ley de interrupción voluntario de embarazo.Entre todos juntan más de 100 años en cargos de poder

Nuestras estadísticas de embarazo adolescente, abortos, femicídio y violencia de género ocupan los primeros puestos en el país. No hubo una respuesta del estado.
Este relato le ocurre a tres mujeres por día en Salta. Mi empatía esta con esas mujeres.

Adriana sangraba, acostada en su cama apenas escuchaba a su madre llamándola para ir al colegio, era la tercera vez que su hermana menor la despertaba y no conseguía moverse, la madre entró al cuarto furiosa, llegaban tarde y ella tenía que apurarse para ir al trabajo porque recién llevaba dos semanas trabajando y entraba a las ocho y sino se apuraba iba a llegar tarde.

La mancha en las frazadas y el olor le avisaron que algo no estaba bien, su hijita, apenas dieciséis años estaba acurrucada, pálida, temblaba abrigada, apenas respiraba, el célular con poca carga llamando a emergencias, querer preguntar y no encontrar respuesta, los gritos para que Mario el hijo mayor venga, que la ayude a alzarla, son apenas veinte cuadras al hospital, llamá de vuelta, que se apuren, que se muere la Adri.

Una ambulancia que demora eternidades, la suben envuelta en la frazada, tan chiquita, tan liviana.El enfermero que pregunta que pasó, qué grupo sanguíneo tiene, recordar, ese detalle con el que jugaban en la mesa, que ella era cero negativo, como el tío Alberto, la suben a la camilla; no hay lugar para nadie más.

-Mario vos quédate con Fanny en la casa, avísale a los tíos y llamá a mi trabajo o andá hasta la casa y deciles que me voy a demorar, que la Adri está mal, que la llevé al hospital.

Le ponen oxígeno, un suero mientras la ambulancia arranca con la sirena fuerte, por la ventana ve unos vecinos que salen a la calle chusmeando. El enfermero que pregunta que pasó, no se, no se dice la madre, pero ayúdela, es mi bebé.

Pasillos del hospital, la camilla que vuela mientras un médico con un estetoscopio escucha, apenas late le dice al enfermero mientras le cierran las puertas de terapia en la cara. Una enfermera la contiene, la abraza y le dice va estar bien mamita, va a estar bien, a su alrededor la gente mira, unos chicos, chiquitos que abrazan a otro con el brazo vendado le preguntan a sus padres qué pasa.

El día antes Adriana salió del colegio llorando, iba acompañada de Marcos, un amigo de su novio, el la iba a acompañar porque Leandro no quería saber nada con el tema, se lo había dicho hace casi veinte días, que no le venía, que estaba con un retraso de dos semanas, que no lo hable con nadie, Leandro le dijo que era imposible, que él no podía ser, que con quien más había estado, Adri juraba, lloraba y juraba que nunca tuvo otro en su vida, que ella lo quería, que por favor no lo cuente porque las chicas la iban a mirar como a una cualquiera.

Le dijo que tuvieran el bebé, que ella tenía mucho miedo, que en su casa la iban a matar, pero que el bebé era de ellos, que podían vivir juntos, Leandro se rió, le preguntó si estaba loca, que él no se iba a hacer cargo de un bebé, que porque no se había cuidado cuando anduvo por ahí. Que ahora no se haga la inocentona porque el sabía que más de una vez había ido a lo de Kevin haciéndose la amiga de la hermana, que el no estaba más, que era problema de ella sino se cuidaba.

La vergüenza no la dejó hablar, iba a lo de Kevin con María, nunca hablaba con Kevin, iban a jugar a ser grandes; hacían carteles con marcadores anunciando al mundo que cantaban, que eran bailarinas, que habían triunfado y las buscaban de recitales donde cantarían y bailarían, María prendía el karaoke y cantaban temas de Shakira mientras bailaban copiando los pasos de un video.

Pasaban horas delante de ese video mientras la hermanita anunciaba sus nombres y las grababa con el celular. Con María lo podía hablar, con miedo, pero tenía que contárlo y su madre la hubiera matado, cuídate Adri le decía cuando la veía volver del colegio con Leandro caminando solos de la mano, esos días cuando Leandro no la echaba diciéndole que él no se hacía cargo, cuando no existía ningún Kevin en su imaginación.

Dos veces había estado con Leandro, le había dolido y no encontró ese momento romántico que las películas mostraban, con urgencia, con Leandro diciendo que todas lo hacían, que era una nena.

María escuchó, insultó a Leandro y le dijo que no podía tenerlo, que su mamá la iba a matar; que donde iba a vivir, que iban a tener que olvidarse del canto y del baile, que si tenía un bebé iba a dejar el colegio y el año que viene iban a ir a Cataratas de viaje de egresadas, que no iba a poder ir, que ella sabía de una señora que podía sacarlo, que no iba a costar mucho y que un hijo era muy difícil de criar, que como iba a estudiar, como iba a conseguir otro hombre que se casase con ella como habían soñado mil veces, de blanco, la fiesta mejor que la de los quince, con las amigas.

María le dijo que ella tenía ahorrado mil trescientos pesos, que se los daba, que ella junte algo y que la acompañe Marcos porque el lugar era lejos y Marcos tenía una moto y eran amigos. Marcos escuchó y les dijo que no le gustaba, que si los agarraban podía ir presos, que le iban a preguntar sino era el padre, que Leandro no le iba a hablar más.

Tres días estuvieron así, reunidos a la salida del cole , Leandro faltó, decían que se iba a pasar al turno tarde, que iba a empezar a trabajar. El día elegido se reunieron fuera del colegio,Marcos aportó cuatrocientos pesos más y Adri junto su Plata de cuidar a los hijos de la vecina, ochocientos pesos que venía guardando para su viaje de egresados y se fue con Marcos en la moto.

La casa era casi en las afueras de Oran, calle de tierra, unos perros echados en la entrada, una señora de cincuenta años, quizás más, les abrió, la hizo pasar y le dijo a Marcos que se quede afuera, que no había lugar.

Un nene jugaba en el patio, la mujer le pegó dos gritos, que no entre, que ella estaba ocupada, la hizo acostar y le preguntó de cuanto estaba; de casi dos meses contestó Adriana, tenía frío y el cuarto olía a desinfectante .

No te preocupes nena te va a doler poco, ya hice cientos de estas le dijo y le pidió dos mil quinientos pesos. Le dio la plata en un rollito, contando bien los billetes, le dijo que ella quería tener el bebé pero que su madre se iba a morir, que su hermano iba a buscar a Leandro y lo iba a matar, que no podía tenerlo, que por favor se lo saque.
Sintió que le abrían las piernas y algo frío, grito y la señora le ?ijo que se calle o se fuera. Apretó los dientes y lloró pero se calló.

Un rato duro, sangraba pero poco, le puso unas compresas y le dijo que vaya a su casa y se acueste, que mañana se iba a sentir mejor y que no hable con nadie, que esto se olvida en silencio.

El viaje en moto, Marcos no hablaba, manejaba rápido y no la quiso mirar, se despidió sin un beso, apenas un te veo en el colegio y arrancó. Se acostó, cuando la llamaron a comer dijo que no tenía hambre y que prefería dormir, escuchaba los ruidos de la casa como todas las noches; su mamá que llegaba del trabajo, su hermano molestando a su hermanita, sentía frío, el dolor la hacía doblarse pero mañana ya iba a estar bien.

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