Opinión
Matías Isola
Que Pasa Salta
Odio irracional

El peligroso mensaje del ataque al Portal de la Memoria

El monumento que recuerda a las víctimas del último golpe militar sufrió un atentado el viernes y hubo un enérgico repudio de partidos políticos y organizaciones de derechos humanos.

Más allá del carácter simbólico del ataque que sufrió el Portal de la Memoria en el parque San Martín, lo verdaderamente preocupante radica en los altos niveles de odio e intolerancia que todavía impregnan a sectores de la sociedad argentina. La tan mentada grieta será difícil de cerrar si no aprendemos de una vez por todas a respetarnos entre todos, banderas políticas e ideología al margen. La democracia no sólo consiste en sufragar, también se nutre de otros factores como por ejemplo la convivencia.

El acto vandálico contra el monumento que recuerda a las víctimas del último golpe militar en general, y a las de la Masacre de Palomitas en particular, merece el más enérgico repudio de todo el arco político, no sólo de organizaciones de derechos humanos. Es un agravio a la historia, a la memoria colectiva. A 35 años del regreso a la democracia no nos podemos permitir seguir viviendo inmersos en el odio. La construcción del futuro y de un país mejor necesitan cimientos sólidos para edificarse. Y este ataque es una nueva muestra de retroceso. Muy distante del valor del consenso que se necesita.

Casualidad o no, el atentado se perpetró el día del acto de Unidad Ciudadana en Salta. Y ahí radica otro hecho alarmante. Si la intención fue provocar a los kirchneristas estamos ante otro problema. La causa de los derechos humanos no pertenece a un sólo espacio. El pedido de memoria, verdad y justicia nos representa a todos. O en todo caso a una buena parte de la sociedad. Se trata de una causa nacional. Negar a esta altura las atrocidades ocurridas durante los años de plomo es de pura necedad.

No faltaron las comparaciones con las pintadas de los pañuelos blancos en la plaza Belgrano. Uno cosa no tiene que ver con la otra. En aquella ocasión no se trató de un hecho vandálico o perverso. Si bien es cierto que existió una controversia, la finalidad no fue la de causar daño. En el caso puntual del Portal de la Memoria el ataque fue provocativo, procuró dejar un mensaje que atenta contra la paz, la armonía y la convivencia.

Otras sociedades demostraron que es posible salir adelante incluso superando diferencias que parecían insalvables. Con la memoria vigente y presente del pasado, pero con la mira puesta en el futuro. Nadie pretende que los que reivindican a los militares se fundan en una abrazo con los defensores de los derechos humanos. Pero sería saludable que aprendan a convivir en un mismo país, en un mismo territorio, bajo el gobierno de turno que sea, sin agravios, sin rencores, sin odios. El episodio del viernes en el parque San Martín nos tiene que doler a todos. Que no nos sea indiferente. Nadie puede ponerse contento con tamaña atrocidad. Por más simbólica que sea. Hoy más que nunca la histórica frase cobra relevancia: Nunca Más.

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