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El fútbol salteño y la noche / “La joda en Salta existió y existirá siempre para el jugador de fútbol…”

Un histórico aporta testimonios imperdibles. Con la autoridad que le dan los años, el Loco Viano cuenta sus vivencias del pasado, y también habla del presente y futuro en relación al abanico de tentaciones que ofrece la noche salteña.

“La joda en Salta existió y existirá siempre para el jugador de fútbol…”

El Loco Viano se caracterizó por dos cosas: entregar todo en la cancha y hablar de todo fuera de ella. En una u otra situación vale la pena detenerse cuando el ex delantero de Gimnasia y Tiro anda cerca, porque siempre está la sensación que algo groso pasará, tanto como cuando marcaba goles con la 7 en su dorsal, tanto como cuando agarra un micrófono y su boca comienza a lanzar verdades.

La noche, la fiesta, la joda. Salta se caracteriza por la vida nocturna, la que representa para muchos una jungla donde perderse de vez en cuando no deja de ser una tentación. No es difícil imaginar entonces lo que ocurre cuando una persona quiere soltar todos los demonios de una sola vez…

“Es fácil, la joda en Salta existió, existe y existirá, sobre todo para el jugador de fútbol, que tiene muchas horas libres por día. Encima a los que vienen de afuera las chicas los buscan más, pero eso pasa en todos los órdenes. Aquí viene un bagayo de afuera y los hinchas lo aplauden, no pasa lo mismo con un jugador salteño, al que putean ante la primera macana. Es una cuestión cultural, aquí siempre admiramos al de afuera, por más que sea un perro”. Picante y sincero, el Loco Viano arranca con su discurso directo, sin vueltas.

“S yo te contara…”, lanza como respuesta ante la pregunta de la vida nocturna que había en los planteles de la década del 90 en Salta. “Antes era distinto, no había celulares que sacaban fotos ni redes sociales. Ahora todo el mundo se entera de todo. Hay a quienes les importa guardar un secreto, y a otros le da lo mismo. Hace poco me pasó, que me invitaron a un lugar y cuando llegué había varios jugadores tomando, y ni les importó que los vieran, los tipos seguían como si nada”, dispara.

Y recuerda lo que hacían en su época de jugador. “Había otro tipo de diversión, y la mentalidad nuestra no era figurar en un boliche para que la gente sepa que estabas ahí. Lo nuestro era más reservado y no pasaba por ir a bailar. Por ahí nos juntábamos en un asado, tomábamos unos vinos, fernet, y nos íbamos a dormir. Había compañeros que iban a bailar, pero nunca generaron un problema. Te digo más, los técnicos sabían todo lo que hacíamos o dejábamos de hacer, lo que pasa es que ganábamos todo lo que jugábamos y que iban a decir, si les hacíamos ganar plata”, rememora.

Y cuenta algo monumental. “Cuando llegamos de Jujuy, después de ganarle al Lobo la primera final, nos concentraron en un hotel para que no salgamos. Estamos todos cara de culo, pero nos la comimos. Un directivo estaba en una mesa y le pedimos si nos podía convidar la botella. Como veníamos de golear, el tipo nos mando a comprar una. Después el Gordo Gallegos se puso la chaqueta de mozo, como era tarde no había nadie en el hotel. Se metió al bar y nos sirvió cerveza toda la noche. Terminamos amanecidos, casi todos en pedo, y eso que nos habían concentrado para que no saliéramos…”.

Viano sigue con sus recuerdos, busca en su mente y dispara. “El plantel de Gimnasia era jodido, todos teníamos una personalidad fuerte y a muchos le encantaba la joda. ¿Pero sabés cuál era la diferencia?, que nosotros salíamos pero nos la bancábamos. El domingo nos matábamos en la cancha y ganábamos. Ahora salen de noche, se amanecen y al otro día inventan una lesión para no jugar porque no dan más. Ninguno de nosotros jamás se borró, nos gustaba la joda, pero al otro día poníamos la caripela”.

El Loco también habló del cuidado personal y también de los que le hacía mal que se cuidaran. “Había jugadores que si no salían, no rendían igual. Aquí no te voy a dar nombres para no encanar a nadie, pero es verdad lo que te digo. Los tipos salían y eran unos fenómenos, no los podía parar. Si se cuidaban, no levantaban la pata. Es increíble, pero yo lo vi, no es que me lo hayan contado”.

Y la cerveza estaba en todos lados en esa época. Y el Loco recuerda lo que vio en los vestuarios de Boca. “Cuando jugamos en la Bombonera, toca el antidoping. Márcico y otro más van por Boca, y yo y Palito Alvarez por Gimnasia. Cuando llegamos, había como 6 botellas de cerveza vacía sobre la mesa y Márcico tenía los ojitos brillosos. Decían que no podían orinar para el antidoping. Mentira, estaban meta a chupar y los médicos le arrimaban más cerveza…”

La charla va llegando a su fin, y Viano reflexiona. “No está bien lo que hicimos, ni lo que hacen ahora. Pero no le voy a mentir a la gente vendiendo humo. Digo lo que pasaba, a otro nivel de lo que pasa ahora, donde el jugador tiene más de divo que de deportista. Ahora se maquilla, se depilan, se peinan de manera rara y son pocos lo que se bancan una patada. Antes éramos de otra madera, no éramos llorones para pedir una amarilla ni para esta media hora ante un espejo. Antes éramos futbolistas que queríamos ganar todo, ni en los sueldos nos fijábamos. Ahora se sienten estrellas, tienen representantes y eso que, muchos de ellos, nunca ganaron ni una rifa”.

El Gringo Viano, auténtico. Frontal. Así en la cancha como en la vida.

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