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Idolo nacional / Kevin sueña con ganar el Dakar en motos y después pasarse a los autos, ¿qué tal?

El piloto del momento habló de su presente y futuro en la carrera más difícil del mundo. Quiere correr en cuatro ruedas dentro de un par de años, y no descartó correr para KTM junto a su hermano.

Kevin sueña con ganar el Dakar en motos y después pasarse a los autos, ¿qué tal?

“Me gustaría pasarme a los coches dentro de tres o cuatro años". Kevin Benavides , salteño, de 29 años, no conoce de límites en el mundo del motor. Convertido en el mejor latinoamericano de la historia sobre dos ruedas en el Rally Dakar , en su cabeza hay nuevos desafíos.

En una amplia nota concedida al diario La Nación, el ídolo del momento toca varios temas que suenan muy interesantes porque, hasta aquí, eran desconocidos por el público en general.

"Estoy cada vez más cerca de conseguir mi gran sueño. Me alegré mucho con el segundo puesto en el Dakar, pero ahora voy por más, quiero ser campeón y, una vez que lo consiga, pasarme a los coches". Reciente subcampeón con Honda en una de las categorías más exigentes, ya le apunta al vertiginoso Mundial de Rally Cross Country de este año, a la corona en el raid más extremo del mundo en 2019 y también viaja un poco más allá en sus ilusiones: una vez logrado, le gustaría probar en autos, allí donde hoy brillan estrellas como Stéphane Peterhansel, Carlos Sainz o Sébastien Loeb.

Sucede muy a menudo en el micromundo del Rally Dakar: después de un extenso recorrido en el motociclismo, el desamparo y la peligrosidad del mismo llevan a los pilotos a buscar refugio y adrenalina en la máxima categoría, los autos. Sobran ejemplos entre los corredores acostumbrados a los puestos de vanguardia y al éxito que luego salen a explorar nuevos desafíos: Peterhansel, Nani Roma y Cyril Despres, por caso. Los dos primeros fueron campeones en ambas categorías, en tanto que el último lo ganó cinco veces en motos.

Benavides, segundo entre los competidores en dos ruedas en la última edición de la carrera más exigente del mundo, habló de su futuro como corredor, señalado por una potencia como Honda para cortar con la hegemonía de los austríacos de KTM, dueña de las últimas 17 ediciones del Dakar. "No sé si soy un niño mimado. Me siento contenido dentro de un gran equipo profesional. Es una marca en plena evolución y cada vez más cercana a lograr su anhelo de consagrarse en este evento", explica.

Kevin Benavides, a bordo de su Honda durante la etapa entre San Juan y Córdoba; el argentino finalizó segundo en su categoríaKevin Benavides, a bordo de su Honda durante la etapa entre San Juan y Córdoba; el argentino finalizó segundo en su categoría Fuente: AP

Hincha de Boca pero sin demasiada afición por el fútbol, Benavides apenas ve los partidos de la selección nacional. Lejos está de ver su traspaso de KTM a Honda (cuando cambió el enduro por el rally) como el paralelo de un pase del club de la Ribera a River. Sabe, también, que en KTM se ven seducidos por la idea de reunirlo en la marca con Luciano, su hermano menor. "Tuve acercamientos con ellos pero mi contrato con Honda finaliza a fines de 2019. A futuro se verá", asegura.

En el horizonte del salteño, quien reside en su ciudad por las facilidades para entrenar y la cercanía con el desierto chileno, aparece el Mundial de Rally Cross Country, que lo vio subcampeón en 2017. "Son seis carreras de cinco días cada una: Emiratos Árabes, Qatar, Perú, Chile, Argentina y Marruecos".

Más relajado, luego de la rigurosa competencia, Benavides hizo especial hincapié en el trabajo psicológico diario que llevó a cabo para soportar jornadas extremas. Lo indispensable para salir de los campamentos cada mañana. "Hubo días en los que me pregunté: '¿Qué hago acá? ¿Es necesario esto?'. En Bolivia por ejemplo: lluvia, frío, de noche, altura. Pero tengo una pasión muy grande por las motos, es mi vida. Amamos la aventura y la adrenalina en las venas", confesó.

Curiosamente, Benavides -que considera que su categoría en el Dakar está más competitiva que nunca- no tiene motos propias en su casa de Salta. "Sólo las de 'trabajo'", cuenta. Y admite la peligrosidad en su rubro. "Hoy es mucho más rápido. Las motos evolucionaron, son mejores y más livianas", explica.

Dentro del entramado complejo de cada uno de los trazados, el salteño confesó que no siempre consiguió detenerse para admirar las bellezas naturales de los escenarios. "Lo mejor del Dakar es que es una aventura inesperada. Vas pasando por cientos de caminos, dunas, monta ñas, ríos, es hermoso. Nunca sabés por dónde vas a ir, lástima que no tenemos tiempo para admirar todo eso".

Si las conquistas de los hermanos Patronelli en cuatriciclos fueron éxitos notorios, la tarea de Benavides lo coloca en la cima de Latinoamérica, inclusive por encima de emblemas como Carlo De Gavardo, Francisco "Chaleco" López, y Pablo Quintanilla en motos. Allí donde el salteño quiere triunfar antes de dar el salto a los autos. "Mi idea es prepararme de la mejor manera posible para el próximo Dakar. No pienso parar hasta conseguirlo, quiero ser campeón".

 

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