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Por qué internet no es una nube: las peleas por los cables submarinos que pocos conocen

Un libro cuestiona la idea de la red como un lugar neutral, democratizador y siempre positivo. Qué riesgos conlleva subir nuestra información. Los cables que conectan al mundo por debajo del agua y un mapa desconocido que derriba la idea de la famosa "nube".

Por qué internet no es una nube: las peleas por los cables submarinos que pocos conocen

Antes de comenzar su investigación, Natalia Zuazo tomó un lápiz y un papel. Se acercó a distintas personas y les pidió que dibujaran "internet". La abstracción del concepto no impidió que, tras unos segundos, los encuestados dibujaran más o menos lo mismo: una nube blanca. Ni por asomo pensaron en cientos de cables cruzando todo el globo terráqueo, por tierra y sobre todo por mar. O que los cinco continentes están conectados por miles de kilómetros de fibra óptica. Ni que, detrás de ese inmenso cableado, hay feroces pujas de poder: lasGuerras de internet.

El punto de partida del libro es la veraniega ciudad de Las Toninas, a poco más de 300 kilómetros de la Capital. ¿Por qué? Allí se encuentra un cable submarino que entra al país por la playa para darle conexión al país. "Los cables se hacen a medida, es como si los hiciese un sastre. No son iguales en todos los tramos. Los de la superficie, incluso, varían: hay unos anti ardillas para estos animales no se los coman, otros preparados para posibles ataques de pájaros y hasta anti tiburones", explica Zuazo, y baja a tierra así la idea de que internet es algo físico, que está en un lugar determinado y, sobre todo, que tiene dueños. "Son pocos y se manejan como en un barrio", cuenta a Clarín.

Zuazo, periodista y licenciada en Ciencia Política, hizo un trabajo quirúrgico, hasta ahora poco explorado en Argentina. A través de cientos de testimonios, le puso nombres a las personas detrás de "la primera religión común de la humanidad", a la que prefiere escribir con minúscula. ¿Qué empresas manejan el negocio? ¿A dónde van a parar todas las cosas que subimos a Facebook, Youtube o Instagram? ¿Qué pueden hacer con nuestros datos? ¿Cuál es el riesgo de tener toda nuestra información en Google?

- Internet creció "sin plan maestro", decís en el libro. ¿Cómo sería esto?

- En principio fue una innovación militar y corporativa, pero básicamente una promoción del Estado. El resto de los sitios que se fueron creando no tuvieron un plan maestro: creció en base a la innovación de empresas privadas, fundamentalmente en Silicon Valley (California), y creció desde los Estados Unidos. Después de eso se crearon las instituciones para regular algunos aspectos de internet. Se creó más tarde un modelo de negocios en base a la publicidad -con Ethan Zuckerman, el creador de los pop-ups, que habló mucho de la publicidad en internet- y que a partir de ahí se fue consolidando y concentrando en instituciones, modelos de negocios y plataformas. En un principio, internet era más caótico y después se fue concentrando y se fue jerarquizando. Pero su base sigue teniendo una forma caótica.

- ¿Qué es y cómo era el "ideal Benetton" de internet de los 90? ¿Cómo cambió ese paradigma?

- Es una idea del filósofo Christian Ferrer de un libro de hace unos años que se llama El entramado. Sucede que en un principio recibimos a internet como una herramienta democratizadora donde todos íbamos a poder decir lo que pensábamos y que íbamos a tener un medio de comunicación más libre. Esta es una concepción de la internet liberadora y democratizadora que luego se contrasta con que internet, como una parte del sistema capitalista, tiene también restricciones. Y una de esas restricciones es que no todo el mundo puede conectarse. Y, de hecho, el 60 por ciento del mundo no se conecta a internet. Esta idea que teníamos, y que sigue existiendo, de que internet es algo bueno que viene a democratizar, hay que por lo menos bajarla del pedestal y discutirla. No porque internet no tenga beneficios, sino porque hay otras cuestiones que hay que empezar a ver: internet es diversa, y no todos la utilizan de la misma manera ni reciben los mismos beneficios de ella.

- Es decir, ponés en jaque esa idea que el libro menciona de internet como "una nube blanca, luminosa, etérea, sin cables ni fallas, un espacio donde todos los problemas tienen solución". ¿De dónde sale esta concepción?

- De las empresas, sobre todo las que proveen acceso a internet y hosting de datos de distintas formas. Si nosotros vemos a internet como una nube y algo que no tiene conexión física con nuestra vida cotidiana, es más fácil que no podamos pedirle rendir cuentas a esas empresas cuando tenemos algún problema, como que se nos desconecte la red. Internet no es una nube blanca, es importante empezar a desentrañar esa concepción, secularizarla, profanarla, lo que quieras. Porque eso nos forma una idea de internet como algo lejano que no lo podemos entender, y si no lo podemos entender no lo podemos cuestionar. Tenemos que empezar a ver a las máquinas por dentro, ver cómo funcionan, entenderlas.

- ¿Por qué?

- Porque si la entendemos, entendemos que las fabricaron personas, que alguien escribió el software, que los datos van a un determinado lugar. Como dice el testimonio de uno de los entrevistados de un data center que usé en el libro, la nube es un servidor concreto que está a unas cuadras de tu casa. No es algo que está en el cielo.

- Planteás, además, ciertos "miedos" respecto de internet. Sin embargo, no te parás desde un lugar conspirativo. ¿en qué sentido desconfiás?

- Sí, el libro no tiene un tono conspirativo, y es algo buscado: muchas veces para contar los problemas políticos de internet se llega a una visión paranoica. Los miedos son los que yo planteo: las "Guerras de internet" se dan al extenderse cada vez más su uso. Se van a ir generando problemas de los cuales hay que ocuparse. El primer miedo o riesgo es a una concentración absoluta de la información a través de unas pocas plataformas. Hay un dato que yo menciono bastante que es que el 50 por ciento de los usuarios del mundo hoy están conectados a cinco proveedores o plataformas, que son Facebook, Amazon, Yahoo y Microsoft (que cobran una especie de "peaje" para las conexiones). Y esa concentración es peligrosa, porque, como en todo medio de comunicación, la concentración limita la libertad de expresión. Y en internet no sólo limita la libertad de expresión, limita las posibilidades de descubrir nuevas cosas: si mi mapa me va a indicar a través de mis preferencias lo que me va a gustar hoy en base a lo que me gustó ayer, probablemente mañana no me ofrezca una cosa distinta. Esta cuestión de ciertas "burbujas de filtro" me preocupa como una cuestión de libertad.

- Los cables atraviesan miles de kilómetros por debajo del agua. ¿Cómo no se cortan más seguido?

- Hay que tener en cuenta que las empresas que instalan cables en el mar son pocas y muy especializadas. Estas realizan un mapa topográfico. El mapa de la topografía oceánica es un mapa como cualquier otra superficie del planeta: hay montañas, llanuras, accidentes geográficos. Esos mapas los realizan personas especializadas y geólogos. Cuando se contrata una empresa que va a instalar un cable en el fondo del mar, cuentan con estos mapas. Además, los cables se hacen a medida según la topografía: no son iguales en todos los tramos (por ejemplo, Furukawa, que produce cables de fibra óptica en Berazategui, construye cables distintos para cada superficie). El otro factor es que hay rutas de navegación. Los barcos, cuando tiene que salir, están todos identificados y hay cartas de navegación que indican qué hay en el fondo del mar en cada lugar. Si vos sos un barco que está navegando por un determinado lugar, donde hay una carta que indica que hay un cable submarino y lo cortás, vas a ser responsable de ese daño. Salvo que haya algún corto por pescadores furtivos que tiran el ancla en cualquier lado, pero eso desde el vamos es ilegal.

Una animación de Business Insider muestra la conexión a internet a través de fibra óptica

- Siguiendo esta idea de que internet no es algo etéreo, sino que ocupa un espacio físico ¿se va a necesitar cada vez más espacio para que los servidores almacenen toda la información que subimos?

- Sí, pero a la vez sucede otra cosa a la cual hay que estar atentos. El científico especializado en computación Tim Berners-Lee advirtió hace un tiempo que nosotros estamos confiando en una "nube" para guardar toda nuestra memoria. Y que las empresas cambian las formas de almacenamiento y generan productos cerrados para vender cada uno sus productos. Si el día de mañana esos productos cambian, nos vamos a ver forzados a consumir o comprar otros, y nuestra capacidad de memoria colectiva quedará sujeta a esos productos nuevos que se estén creando. Eso es muy importante porque tiene que ver con cómo concebimos a internet. Si todos pudiésemos conocer el código detrás de todo esto, tendríamos un mayor resguardo para nuestra memoria en un futuro.

- ¿Creés que la gente toma conciencia de estos peligros, o sólo los usuarios especializados?

- Es muy importante informarse. Hace un tiempo, Snowden citó a Hannah Arendt y el concepto de "la banalidad del mal", en referencia a que el mal tiene este poder de que sea banalizado constantemente. Que vemos el horror y lo transformamos en algo cotidiano, y en eso coincido: me parece que la única forma de ir contra esa banalización del mal del poder es generar un grano de arena para generar conciencia. Que ante la monopolización de la palabra y siempre las mismas voces diciendo lo mismo o callando lo que no se dice, la única forma que hay es generar buena información y ver qué puede decir uno sobre eso. El aportar es un antídoto contra el miedo. Es una idea que me gusta mucho de Zygmunt Bauman: en un mundo donde todo es consumo y todos nos tenemos que aprovechar de consumir lo más posible para vivir, me parece que el que aporta y construye tiene un valor inmenso.

- Con toda la información recopilaste para escribir este libro... ¿qué futuro le ves a las "Guerras de internet"?

- Creo que lo que puede cambiar este mapa es la política. En definitiva creo que la solución local es colectiva, casi como si te dijera de cada consorcio de cada edificio. Para mí la política es que cada uno pueda sumarse desde su lugar a generar alternativas para esto. La tendencia es a la concentración, pero confío en que la política va a lograr cambios y que localmente se pueden lograr alternativas construyendo otra idea de internet: se puede profanar la nube. 

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