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ciencia / La temporada en la que naces afecta tu personalidad para toda la vida, revela investigación

Nacer en verano o en invierno parece influir en que tengás un temperamento más volátil e irritable o más contenido y recatado: el tiempo determina el temperamento

Se parece a la astrología, pero en realidad es algo que la ciencia ha observado de manera reiterada en la última década: la temporada en la que se nace tiene una influencia duradera en una serie de características, que van desde rasgos de personalidad, tendencia a ciertas enfermedades y desempeño académico hasta, incluso, probabilidad de fumar o suicidarse.

Un nuevo estudio presentado en el Congreso CNP del European College en Berlín sugiere que la temporada en la que nacemos influye de manera significativa en el riesgo a desarrollar desordenes mentales de tipo afectivo. Según la investigadora Xenia Gonda:

Estudios bioquímicos han demostrado que la temporada en la que nacemos tiene una influencia en algunos neurotransmisores monoaminas, como la dopamina y la serotonina, la cual puede detectarse en la vida adulta. Esto nos lleva a pensar que la temporada de nacimiento tiene un efecto duradero. Nuestro trabajo estudió a 400 sujetos y correlacionó su fecha de nacimiento con su personalidad posterior en la vida. Básicamente, parece que la temporada incrementa o reduce la posibilidad de desarrollar ciertos desordenes mentales.

Los investigadores hallaron que un temperamento ciclotímico (caracterizado por cambios de estado de ánimo frecuentes) es significativamente más común en aquellos que nacen en verano. Las personas nacidas en invierno tienen una tendencia hipertímica, y menor propensión a la irritabilidad. En el caso de las personas nacidas en otoño existe una menor tendencia a la depresión, especialmente en comparación con las personas nacidas en invierno.

Como una curiosidad, The Telegraph hace referencia a Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, como un ejemplo de una persona hipertímica (nacida el 9 de enero) y al futbolista irlandés Roy Keane, nacido en agosto, como un ejemplo de alguien de un temperamento explosivo con grandes variaciones en su humor.

Siguiendo con esta interpretación, podemos notar que las personas nacidas en invierno entran dentro del ámbito de Capricornio, un signo que simboliza una mayor estabilidad –ligado a la tierra– y las personas nacidas en verano entran, en algunos casos, en el signo de Leo –ligado al fuego y a una personalidad más brusca e impulsiva–. Quizás esta coincidencia entre la temporada de nacimiento y la astrología muestre que el conocimiento astrológico, más que sostener que existe una influencia física de ciertos planetas, es un sistema simbólico, arquetipal (usando el término de Richard Tarnas), que relaciona los ciclos de la naturaleza con la personalidad humana, trazando un puente entre la psique y el mundo.

Por otro lado, la misma palabra “temperamento” parece reflejar esta misma noción que históricamente ha asociado un aspecto cualitativo a un punto específico en el tiempo, una cualidad que parece imprimirse en una persona. El temperamento es la influencia del tiempo o la marca que el tiempo, con su gama de factores asociados, deja en una persona. Al parecer existe una diferencia biopsicosocial en pasar ciertos meses y no otros dentro del vientre materno y nacer en cierta temporada –con toda sus características que, a su vez, influyen en el desarrollo (sabemos, por ejemplo, que la luz solar afecta la producción de neurotransmisores).

La interpretación de la astrología y las sincronicidades de Carl Jung justamente sostenía que cada momento tenía una particular cualidad y al hacer algo en cierto momento se adopta la particular qualia de ese momento. Como ocurre con las imágenes de edición de una película, es posible que las cosas tengan un código de tiempo asociado.

Fuente: Pijama surf

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