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Te vas a sorprender / Las 10 cosas que piensan las mujeres mientras tienen sexo

A veces es complicado saber si están disfrutando, si el orgasmo es o no fingido o si están divagando en otros quehaceres.

Las 10 cosas que piensan las mujeres mientras tienen sexo

1. “¿No hay manera de que este chico se agote?”

Mientras los hombres pueden alcanzar el orgasmo en cinco minutos, las mujeres tardan un promedio de veinte minutos. Por suerte, existen posturas que ayudan a que ellos puedan retrasar el orgasmo para que ambas partes alcancen el clímax.

Sin embargo, la resistencia en la cama está sobrevalorada. Esto no quiere decir que exista un tiempo concreto que deba durar el sexo, pero igual que un coito de tres minutos puede dejar la sensación de “para esto ni me quito la ropa”, en ocasiones para ellas puede llegar a hacerse eterno.

Incluso muchas ocasiones las mujeres, como comenta Moore, llegan a pensar para sí mismas en cómo podrían dar carpetazo rápidamente masturbándosecon frases como “la masturbación sería una misericordia” o “yo podría llegar en menos de un minuto”.

Esto se debe a que la lubricación de vagina no es ilimitada, y retrasar mucho el acto –sin acompañarlo de lubricantes o excitantes cambios de postura– puede llegar a ser molesto e incluso doloroso.   

2. “Mi ex era muy bueno en la cama”

Determinadas posturas, caricias e incluso comentarios pueden conducir a una reminiscencia de relaciones sexuales anteriores. Un acto inconsciente que hace que las mujeres se sientan mal por recordar de pronto a sus ex mientras practican sexo con otra persona.  

Como se suele decir, las comparaciones nunca son buenas. Pensamientos como “Dios, tuvimos sexo realmente impresionante” sólo conducen a valoraciones inapropiadas y a descentrarte de ese momento íntimo. Cuidado con el gran error: contárselo luego.

3. “Que no se me olvide que mañana tengo que hacer…”

La falta de concentración es bastante común entre las mujeres y deriva en que sus mentes terminen por pensar en cualquier otra cosa mientras practican sexo. Puede surgir como consecuencia de que quizás ella ya haya llegado al orgasmo, que tenga claro que no va a alcanzarlo y se dé por perdida, o el estrés por los quehaceres de la vida cotidiana.

Tratar de volver a meterse en situación no es siempre tarea fácil y se convierte en un reto

Cuando se dan cuenta de que se les ha ido la cabeza a otros menesteres, como comenta Moore, se dicen a sí mismas que qué hacen pensando en el trabajo “¡si está teniendo sexo ahora mismo!”. Tratar de volver a meterse en situaciónno es siempre tarea fácil y se convierte en un reto: “tal vez sólo tenga que dejar de centrarme y despejar mi cabeza”. Si piensas en blanco, estás pensado en algo: blanco.

Una de las principales dificultades para alcanzar el clímax es precisamente tener que pensarlo: “Al orgasmo se llega anulando el resto de funciones cognitivas. Cuando una se deja fluir, deja de pensar y de repente siente”, explica Padilla.

4. “Podríamos acabar y me voy a ver una serie”

Similar al primer pensamiento planteado, en algunas ocasiones las mujeres aprovechan el mínimo descuido de ellos para terminar con la situación e irse al sofá a ver la tele: “Creo que los nuevos episodios comenzaron esta semana. Ah, y también hay pastel. Podría comer pastel”, ejemplifica con sarcasmo Moore.   

Que él se levante para ir al baño o un cambio de postura en el que se ven liberadas, lleva a sus mentes a pensar lo estupendo que sería que terminasen de practicar sexo en ese mismo momento y ponerse a hacer otras cosas.  

El orgasmo está, como la resistencia, sobrevalorado. El sexo no es sólo alcanzar el clímax, y si de camino a éste te estás aburriendo no tiene demasiado sentido seguir. Sin embargo, muchas mujeres sienten la necesidad de satisfacer a la otra parte y terminan por fingirlos. Aunque tus interpretaciones ya sean prácticamente de Oscar, la solución está en la comunicación.

5. “Quiero tener un orgasmo pero no quiero que esto se acabe”

Del otro lado, están esas situaciones en las que las mujeres se lo están pasando tan bien que, aunque puedan alcanzar el orgasmo en ese mismo momento, retrasan el clímax para seguir disfrutando del placer.

Como decimos, el orgasmo no lo es todo, pero a veces ellas lo retrasan para que el acto no acabe. Claro que no tiene por qué acabar y, con suerte y práctica, incluso podrían tener más de un orgasmo.   

“¿Puedes seguir haciendo lo que estás haciendo durante las próximas ocho horas?”, pensamiento más que positivo que destaca Moore y que podría agradar si se comparte en alto, o generar el peor de los estreses.

6. “Esto es mucho mejor que cuando me masturbo”

Las mujeres que se masturban conocen su cuerpo mejor y saben dónde tocar, qué ritmo llevar y cómo moverse para alcanzar el orgasmo. Por eso cuando practicando sexo se encuentran con situaciones mucho más placenteras incluso pueden llegar a sorprenderse: “¡Esto es realmente mejor que cuando me masturbo! ¿Cómo es eso posible? Estoy muy contenta con haber tenido relaciones sexuales con esta persona”.

En ocasiones, las mujeres imaginan que están en la cama con una persona diferente

Lo que está claro es que pensar en el yo, mi, me, conmigo como ideal sexual, dice bastante de las expectativas que tienen respecto a los encuentros sexuales… La realidad es que las técnicas que aprenden jugando consigo mismas pueden ser mucho más útiles en la cama de lo que piensan.    

7. Pensar en otra persona…

En ocasiones, las mujeres imaginan que están en la cama con una persona diferente. Alguien del trabajo, un hombre que haya llamado su atención a lo largo de su vida o incluso un personaje inventado. Fantasías e imaginacionesque reproducen en sus mentes para concentrarse y evitar pensar en otras cosas –cosas, que no personas–.   

Aunque son conscientes de que pensar en otro hombre no es lo más romántico ni respetuoso del mundo, lo hacen porque saben que así alcanzarán el orgasmo más rápido.  

8. “¿Cómo puedo hacer para sacar mi vibrador?”

Muchas mujeres tienen juguetes sexuales y les encantaría disponer de ellos en la cama para hacer uso de ellos en compañía de otra persona, pero no suelen sacarlos por miedo a que los hombres puedan sentirse insultados o humillados. Él no va a conseguir que ella llegue al orgasmo y tal vez sacando un vibrador se lo pueda tomar a mal.

“Tal vez yo podría empezar dejándolo debajo de la almohada y hacerme la sorprendida de que está ahí, quizás sería menos raro que traerlo”, estrategias que ellas piensan para poder jugar en condiciones.

9. “Sigue haciendo eso, sigue haciendo eso… No, ¿por qué paras?”

“Oh, vamos, claramente estaba disfrutando y ya hice todo lo que podía para indicártelo”, comenta Moore. Pero quizás no siempre se muestra correctamente que no debe cambiarse de postura.

Una vez se encuentra el movimiento adecuado, romper con el ritmo puede hacer que ella pierda el orgasmo

Una vez se encuentra el movimiento adecuado, romper con el ritmo puede hacer que ella no alcance el orgasmo. No lo hagas. Si te dice que sigas así hazlo. Y si no te lo dice, que también puede pasar, trata de interpretar sus gemidos y agarrones para que no dejes de hacerlo.

10. “Sería increíble cambiar de postura ahora mismo”

Ni a todas ni a todos les gustan las mismas posturas. Algunas son especialmente incómodas para las mujeres y ellas pueden estar deseando parar y cambiar de posición. Si no lo dice y –ni opta por no resignarse– sus movimientos pueden ayudar a entender que quiere moverse hacia uno u otro lado.

El problema de visualizar e imaginar lo estupendo que sería cambiar de postura durante el acto, es que, en ocasiones, se centran tanto en pensar cómo podrían disfrutar más que terminan por desconcentrarse y no alcanzar el orgasmo.

La clave está en decir esta boca es mía, pedir y sugerir, para que ambas partes disfruten de las relaciones.

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