QPS / Salta
Franco Galeano

Franco Galeano

Est. Lic. en Ciencia Política

Héroe entre valientes / La breve historia del guerrillero de poncho bordó

Amado y odiado. Apoyado y combatido.

La breve historia del guerrillero de poncho bordó

“En tiempos en que la Patria necesitaba valientes, el gaucho Martín se puso a pelear entrevera’o con su gente”, así empieza la Zamba del Gaucho Guerrero de Hernán Figueroa Reyes. Hermosa zamba que siempre me recuerda a mi provincia y a Don Martín, el prócer máximo de Salta. En un día como hoy, conmemorando un nuevo año de su fallecimiento, es mi deber moral como salteño, contarles la historia del gaucho guerrero, Don Martín Miguel de Güemes.

Martín Miguel Juan de Mata de Güemes Goyechea, más conocido como Martín Miguel de Güemes, nació en Salta en febrero de 1785. Criado entre gauchos y paisanos en la ciudad de Salta y sus alrededores, a la edad de 14 años sigue los pasos de su abuelo e ingresa como cadete a una compañía del Ejército destinada a la gobernación de Salta. Desempeñando su rol en el Ejército, recorre toda la región del Norte, conociendo cada valle, quebrada y arroyo de la zona. Gracias a su tarea, también  refuerza su vínculo con indígenas y paisanos del lugar, quienes posteriormente se convertirán en piezas fundamentales de sus milicias gauchas.

Para completar su entrenamiento militar, es trasladado a Buenos Aires a fines de 1805. Durante la primera invasión inglesa, en 1806, obtiene su bautismo de fuego.  Protagoniza un hecho insólito al tomar por asalto a caballo la fragata inglesa “Justine”, que se encontraba encallada en el Río de La Plata, próximo a la zona donde hoy se ubica la Torre de los Ingleses en Retiro. Al frente del Escuadrón de los Húsares de Pueyrredón, desobedeciendo órdenes de sus superiores, Martín Miguel asalta por todos los flancos al buque de guerra inglés hasta que el capitán de navío iza la bandera blanca de rendición. Ya desde joven, este salteño se destaca por su valentía y coraje.

Luego de la Revolución de Mayo, se le ordena regresar a las tierras que lo vieron nacer. Güemes participará del Ejército del Norte desde su creación, siendo el primer patriota en estar en Humahuaca defendiendo la Revolución de Mayo. Y como dice la zamba: “Y ahí nomás Martín los salió a topar, con boleadoras y lanzas”.

Estará a cargo de una milicia de gauchos reclutados por él mismo. Aprovechando el conocimiento del terreno, los gauchos de Güemes llevaron a cabo una guerra de guerrillas sumamente desgastante para el enemigo español, que resultó trascendental para cortar comunicaciones entre el Virreinato del Alto Perú y los contrarrevolucionarios de las Provincias Unidas. A pesar de su buen desempeño en el campo de batalla, una discusión con Manuel Belgrano (en ese entonces Jefe del Ejército del Norte) haría que el mismo ordenara el traslado de Güemes hacia Buenos Aires y desmantelara a sus divisiones en 1812.

El fracaso de Belgrano al mando del Ejército del Norte y la caída del Primer Triunvirato fuerzan un cambio de mando en el Ejército que defendía a las Provincias Unidas de los avances realistas. José de San Martín es designado en enero de 1814 como nuevo jefe del Ejército del Norte, y de la mano de su arribo Güemes regresa nuevamente al Norte. El regreso de Güemes se debe a que este formó desde un primer momento parte del plan de San Martín de avanzar hasta Lima. El salteño debía contener el avance terrestre mientras el correntino liberaba Chile. Y luego, de ser posible avanzar hasta Perú mientras San Martín hacia lo mismo por el mar.

A su regreso, el general rearma su escuadrón de gauchos, y vuelve a utilizar  sus tácticas guerrilleras para combatir a un enemigo español, en clara ventaja de recursos. Tan temido fue el escuadrón de Güemes, que sus enemigos lo bautizaron los infernales. Con la llegada del salteño a la zona, se da inicio a la Guerra Gaucha. Guerra de gauchos, indígenas y mulatos a cargo del general gaucho contra el experimentado ejército realista.

El clima político del norte en ese entonces era de sumo descontento. Debido a la imposibilidad de los salteños de poder elegir a sus propios gobernantes, designados por el Directorio de Buenos Aires y a la crisis económica en la que la provincia se encontraba fruto de costear por ella misma la Guerra de Independencia en el Norte. En desobediencia con el Directorio, en Mayo de 1815 el pueblo de Salta celebra un Cabildo y elige como gobernador a Martín Miguel de Güemes. Siendo éste, el primer gobernador electo en la historia de Salta. Su creciente popularidad le trajo conflictos con Rondeau, en ese entonces a cargo del Ejército del Norte. Sin avances realistas en la frontera, en diciembre de ese año, Rondeau destituye del ejército a Güemes,  y moviliza sus escuadrones para ocupar la ciudad de Salta y derrocarlo. Don Martín cercó a las tropas de Rondeau y obligó a este último a negociar con el salteño. Se firma el Pacto de los Cerrillos, donde Güemes se compromete a la protección de la frontera norte siempre que el Directorio la solicite.

Al no contar con el apoyo de los centralistas porteños, los recursos económicos de la provincia no eran suficientes para costear un ejército que detuviera el avance de las tropas realistas y protegiera a todo un país. A pesar de esto, aprovechando el terreno y la vegetación del lugar, y haciendo uso del factor sorpresa, los infernales detuvieron en siete ocasiones las invasiones españolas. Incluso derrotaron en 1817 a las tropas del oficial José de la Serna, que venían de vencer a Napoleón en Waterloo y a Bolívar en Venezuela.

En 1820 recibe una carta de San Martín, el mismo lo designa jefe del Ejército de Observación y le pide que avance hacia el Perú. Ante la falta de recursos de Salta, el general envía petitorios de ayuda a las provincias y al directorio, recibiendo en todas una respuesta negativa. Güemes debía ayudar a San Martín a liberar un país en la peor situación posible: sin fondos, enemistado con la autoproclamada República del Tucumán y gobernando una provincia que cada vez contaba con más grupos conspiradores en su contra. Grupos de la elite salteña que, perjudicados por la guerra, intentan derrocan al general cuando este viaja hacia Tucumán para permitir el arribo de tropas y armamentos enviados por Santiago del Estero. Estos grupos conspiradores, que eran beneficiados del contrabando con el Reino de España, permiten al ejército español ingresar a escondidas a la ciudad de Salta y tomarla el 7 de junio de 1821.

Ese mismo día, el general Güemes es herido de un tiro por la espalda en una emboscada. A duras penas logra llegar al campamento “El Chamical”, donde se encontraban sus tropas. Martín tenía hemofilia, una enfermedad que no permite la coagulación de la sangre. Su destino estaba sellado. En dos oportunidades los enemigos buscaron la forma de sobornar a Güemes con medicinas y doctores, a cambio de la rendición incondicional de este. En presencia de la segunda visita de los realistas, Güemes le ordena a su lugarteniente el Coronel Vidt, que a su inmediata muerte ataque con todas sus fuerzas a los realistas.

“Al alba se sintió un grito desgarrando todo el valle. ¡Murió don Martín! ¡Murió don Martín! ¡Lo está llorando el gauchaje!” Un 17 de junio de 1821, luego de diez días de agonía bajo un cebil, la tierra que lo vio nacer lo ve despedirse. Días después de su fallecimiento, el Coronel Vidt al mando de Los Infernales, rechaza la última invasión realista en Salta. Su herencia aún perdura en la memoria del pueblo salteño, que cada 16 de junio a la noche acompaña al general en la guardia bajo las estrellas.

Amado y odiado, apoyado y combatido. Martín Miguel de Güemes compartió el ideal de la Patria Grande y Libre con San Martín. Sueño por el que luchó con todo lo que tuvo a su alcance hasta su último día. Por eso cada 17 de junio recordemos con respeto a este prócer de la Patria.

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