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¿En paz? / Deshielo entre Gobierno y CGT: reuniones con Triaca y paro disipado

Habrá reuniones con dirigentes de peso y sectores influyentes para reabrir un diálogo que permanecía suspendido. Macri será el último escalón.

Deshielo entre Gobierno y CGT: reuniones con Triaca y paro disipado

La era del deshielo entre el Gobierno y la CGT arrancó con gestos mutuos. Mientras en la administración de Mauricio Macri reabrieron las puertas para encuentros por ahora individuales o sectoriales, los grupos más influyentes multiplicaron señales de que no habrá un paro nacional en el corto o mediano plazo. Incluso de parte de los espacios en teoría más radicalizados, como el entorno de Hugo Moyano, surgieron guiños para reencauzar el diálogo con los funcionarios. 

Esta semana la diplomacia quedará a cargo del ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Comenzó en rigor la semana pasada con un contacto con el triunviro de la CGT Juan Carlos Schmid, alineado con Moyano, y seguirá estos días con encuentros puntuales destinados a "reconstruir la confianza", dijeron cerca del funcionario. Lo acompañarán en esa tarea su nuevo número dos, Horacio Pitrau, y otro recién llegado a la vidriera principal, el recién designado superintendente de Servicios de Salud, Sandro Taricco. 

La gestión pacificadora se dará de hecho en forma escalonada. En algunos casos Taricco será el primero en reunirse con dirigentes sindicales para presentarse formalmente hasta hace dos semanas fungía como gerente general de la Superintendencia- y transmitir confianza de que no habrá alteraciones en el reparto de fondos para las obras sociales sindicales. El primer paso desde su nombramiento lo dio hacia fines de la semana pasada con un almuerzo que compartió con los referentes de 18 gremios de las 62 Organizaciones, el sello que lideró hasta su muerte Gerónimo Venegas y que por ahora se mantiene como el único en total sintonía con el Gobierno. 

El siguiente paso, casi en simultáneo, será Triaca para establecer las condiciones de la reanudación del diálogo. Para el Ejecutivo será clave un compromiso de los sindicalistas de deponer cualquier medida de fuerza luego de que la marcha a la Plaza de Mayo del 22 de agosto se concretara incluso a pesar de una oposición interna entre los grupos más negociadores. Habrá un tercer escalón pero reservado para el final del proceso, sin fecha: una posible audiencia de los sectores más representativos de la CGT con Macri. 

Ayer un actor clave se pronunció públicamente en contra de una huelga, una posibilidad que subsistía para el debate del Comité Central Confederal por ahora convocado para el 25 de septiembre. "En el actual contexto no es momento para hacer un paro", dijo Andrés Rodríguez, secretario adjunto de la CGT y referente del sector de los "independientes" de histórica afinidad con los gobiernos. Las declaraciones de Rodríguez, a radio El Mundo, cobraron mayor relevancia por tratarse del dirigente que terminó de inclinar la balanza a favor de Moyano para la realización de la última marcha a la Plaza de Mayo cuando otros de sus colegas en particular los "gordos" de los grandes gremios de servicios- se oponían. 

Rodríguez compensó así los dichos también durante el fin de semana de Pablo Moyano, hijo y lugarteniente de Hugo en Camioneros, quien casi como un mantra había vuelto a agitar la necesidad de un paro nacional. En el Gobierno reconocen, no obstante, que otras líneas relacionadas con Moyano manifiestan una voluntad conciliadora distante de las declaraciones públicas.

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