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Cómo funciona la psicología de un gigoló

Javier Bazterrica se inventó una vida paralela para acercarse, seducir y estafar a sus víctimas. ¿El personaje se apoderó de la persona?

Cómo funciona la psicología de un gigoló

Javier Bazterrica se hacía llamar Nazar Anchorena Beccar, era polista, agente de bolsa, viajaba por el mundo y provenía de una familia muy adinerada.

Sin embargo, el único trabajo que se le conoció fue el de mozo. La historia de los viajes, el dinero y el polo era lo que contaba a sus víctimas: mujeres a las que buscaba estafar. La pregunta es ¿El gigoló creyó en sus mentiras?

Basterrica no es un mitómano “que tiene una necesidad compulsiva de mentir. En este caso, la mentira formaba parte de un plan de vida”, explicó a INFOnews Eduardo Ducaroff, psicólogo e investigador del grupo en Psicoanalisis de la Familia y la Pareja. 

El gigoló es un “estratega” que mantiene “vínculos de perversidad”

Javier Bazterrica, de 37 años, se cobró a más de 100 víctimas. Las destruía emocionalmente, se acercaba a su círculo íntimo y luego les robaban dineros y objetos de valor. Adriana, hermana del bailarín Flavio Mendoza, cayó en la trama y con su testimonio desenmascaró al gigoló estafador.

El psicoanalista Ducaroff entiende que antes que una psicopatología –que también lo tiene-el caso de Basterrica encuadra más con la figura del delincuente o estafador. “Obviamente no es alguien que esté en sus cabales. Pero hay una intención deliberada de estafar al otro” explicó el especialista.

El psicoanalista definió al gigoló como un “estratega” que mantiene “vínculos de perversidad” porque “usa al otro como un utensilio para lograr sus fines, sin importarle el daño psíquico y económico que puede ocasionarles. Una vez que logra su objetivo, se deshace de sus víctimas”.

Adriana, la hermana de Flavio Mendoza, cayó ante los encantos de un profesional. “La relación fue muy intempestiva. Empezamos a salir y a los 15 días, de alguna manera, estaba viviendo en mi casa. Tiene esa habilidad”, contó la mujer. Como todo estafador, el gigoló tiene un gran talento para seducir, así como una habilidad propia para identificar a las víctimas. En ese marco, las redes sociales se convierten en el medio ideal para concretar su cacería. “En el perfil, muchas veces se da más información de la que se cree. Y a esto el estafador lo detecta: busca personas con fragilidad emotiva” explicó el psicoanalista.

El psicólogo Harry Campos Cervera explicó que un perfil como el de Bazterrica encuadra en las personalidades psicopáticas. "Son antisociales, personas con capacidad de seducción, de empatía que usan a los otros para beneficio propio, sin ningún tipo de culpa por sus acciones". Dentro de las personalidades psicopáticas entran varios tipos de delincuentes: estafadores, asesinos, violadores. 

Futuro judicial

La justicia de Rosario liberó, este mediodía, una orden de captura contra Javier Bazterrica. Es por la denuncia de una mujer que asegura que el gigoló le robó 82 mil pesos. Bazterrica incumplió promesas amorosas y les habló a sus ex parejas de bienes y propiedades que nunca tuvo. Sin embargo, eso sólo no lo convierte en un delincuente.

“La estafa no es una simple mentira” explicó a este medio el abogado penalista Fernando Soto. “La estafa es un engaño desplegado de manera tal que vence los mecanismos defensivos de la víctima, a través de la seducción y de un entre pensado, para que la mujer entregue parte de su patrimonio”. 

Según detalla el artículo 172 del Código Penal, aquella persona que defraude a otro "con nombre supuesto, calidad simulada, falsos títulos, influencia mentida, abuso de confianza oaparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación", tendrá como castigo la prisión, desde un mes a seis años. El gigoló incurrió en muchas de las acciones que detalla la ley, de acuerdo al relato de las mujeres víctimas.

¿Cómo pueden probar estas mujeres haber sido víctimas de un estafador? “La declaración de ellas es la primera prueba. Se pueden presentar, además, pruebas informáticas y testigos”, explicó el penalista a INFOnews. El abogado Soto agregó una aclaración que no es menor: el gigoló no es gigoló. “Ese término se refiere a los hombres que regentean mujeres, que explotan prostitutas. Basterrica sería un estafador”.

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