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Adiós indigencia / Utrecht, la ciudad donde nadie será pobre

El gobierno de esa localidad holandesa dará un subsidio universal de 900 euros por persona y 1300 por familia sin ninguna condición, siempre y cuando trabajen.

Utrecht, la ciudad donde nadie será pobre

Para erradicar la miseria, basta pagarles a los pobres, reza un viejo adagio. La idea puede parecer ilusoria, pero ha convencido a las autoridades de la ciudad holandesa de Utrecht de que, a partir de este mes, se transformará en la urbe donde (tal vez) deje de existir la indigencia.

Ese experimento tiene un nombre: ingreso básico, subsidio universal o ingreso incondicional de existencia. Se trata de una renta regular, atribuida sin condiciones, que permitirá a todo ciudadano, desempleado o no, hacer frente a sus necesidades esenciales.

Para comenzar la experiencia entre sus 300.000 habitantes, Utrecht escogerá 300 personas que estén actualmente desempleadas o que sobreviven con ayudas sociales mínimas. Cada adulto solo recibirá 900 euros por mes y cada familia, 1300 euros. La suma atribuida no cambiará aun cuando encuentren trabajo.

Los defensores del "ingreso universal", como la ONG Basic Income Earth Network, están convencidos de que ese modelo permitirá erradicar la miseria, luchar contra las desigualdades y favorecer la emancipación de los individuos. Liberado de las presiones financieras, cada beneficiario podrá escoger el trabajo que desea cumplir y lanzarse a otras actividades, como el voluntariado o la formación, afirman.

En el origen de la experimentación se encuentra el University College de Utrecht, que de esa forma intenta verificar si el "ingreso universal" genera una forma de pasividad o, por el contrario, beneficia al conjunto del cuerpo social. Los resultados serán analizados por el eminente economista Loek Groot.

La idea bien puede parecer ridícula e incluso políticamente absurda en esta época de austeridad. Pero en Utrecht y en otras 19 municipalidades holandesas el sueño de trasnochados teóricos está por convertirse en realidad.

La iniciativa también se dirige a aquellos individuos que se ven obligados por la administración a aceptar un trabajo, pero -insatisfechos- cambian en forma permanente. Con un ingreso básico, afirman, esa gente podría tener tiempo e interés para buscar empleos duraderos que respondieran a sus intereses.

En Utrecht, una mayoría de consejeros municipales consideran que ésta es una excelente oportunidad para probar que, cuando se los ayuda, los ciudadanos no se cruzan de brazos y miran televisión. "Hay que confiar en la gente", opina Horst.

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