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China / Los castigos que impone Shanghái a los hijos que no visitan a sus padres ancianos

Cuidar de los padres ancianos ha sido en la cultura china una virtud moral inspirada en las ideas de Confucio. Para los habitantes de Shanghái, sin embargo, se convertirá en una obligación legal cuyo incumplimiento puede acarrear sanciones.

Los castigos que impone Shanghái a los hijos que no visitan a sus padres ancianos

En esa ciudad china, el próximo 1 de mayo entrará en vigor una norma que prevé que aquellos ciudadanos que no visiten con regularidad a sus padres ancianos pueden ser sancionados con la inclusión de sus nombre en una lista negra que regula el acceso a créditos y que además puede afectar sus posibilidades de postularse a un empleo o de recibir beneficios sociales.

Luo Peixin, subdirector de la oficina legal del gobierno municipal de Shanghái, señaló que los ancianos tendrán la potestad de llevar a sus hijos desatentos a los tribunales.

"Si la corte establece que los hijos deben cumplir con sus obligaciones y estos ignoran ese requerimiento, sus datos serán grabados en el sistema público de información crediticia, lo que se convertirá en una barrera para sus actividades económicas y sociales, tales como abrir una cuenta bancaria o solicitar una tarjeta para ingresar gratuitamente a la Biblioteca de Shanghái", dijo Luo en declaraciones reseñadas por el diario oficial China Daily.

La nueva regulación establece que quienes tienen a sus padres en residencias para ancianos están obligados a visitarlos allí y que los administradores de esos establecimientos podrán llamarlos para reclamarles su presencia, en caso de que no hayan acudido en más de un mes.

Un problema nacional. La insuficiente atención familiar a los ancianos no es, sin embargo, un problema exclusivo de Shanghái, donde la cifra de residentes mayores de 60 años supera el 30%, el doble del promedio nacional que en 2014 se ubicaba en 15,5%, según datos oficiales.

En julio de 2013, entró en vigor una norma aprobada por el gobierno central de China que estableció la obligación legal de que los hijos visiten a sus padres ancianos pues, de lo contrario, se exponen a ser demandados y multados o, inclusive, recibir penas de cárcel.

"China está entrando en una etapa en la cual una gran proporción de su población está envejeciendo rápidamente y eso significa una carga tremenda para el Estado. El gobierno tiene que velar por un gran número de ancianos en términos de cuidados de salud y bienestar social", explicó Weiliang Nie, editor del servicio chino de la BBC.

Según Weiliang, muchos casos de ancianos desatendidos se producen por el poco tiempo del que disponen las personas que trabajan.

"El dilema es que la carga de trabajo de la población trabajadora es increíblemente alta y muchas parejas apenas pueden arreglárselas para hacer malabares entre su carga laboral y sus responsabilidades familiares y les queda muy poco tiempo y energías para cuidar de sus padres ancianos".

Otros factores que afectan la posibilidad de que los descendientes se hagan cargo del cuidado de los ancianos en China son la recién revertida política del hijo único, pues muchas de esas personas mayores solo tienen un hijo, así como la migración de personas hacia otros lugares del país en busca de mejores oportunidades de trabajo.

Difícil aplicación. Cuando en 2013 entró en vigor la ley nacional que obliga a los hijos a visitar a sus padres ancianos hubo muchas críticas porque su redacción era muy poco precisa.

Establecía, por ejemplo, que "quienes vivan lejos de sus padres deben ir a su hogar a visitarlos con frecuencia" sin que se sepa exactamente qué periodicidad era considerada apropiada: ¿cada semana?, ¿cada mes?, ¿cada año?

Casi tres años más tarde de su entrada en vigor, se han visto muy pocos casos de aplicación de esta norma.

"La mayor parte de las veces, los jueces realizan una advertencia a estas personas y, en caso de que reincidan, los castigarán severamente, pero aún no se ha visto que haya gente presa por descuidar a sus padres", dijo Weiliang.

En cuanto a la sanción que va a instaurar Shanghái de afectar el registro crediticio de la persona, Weiliang consideró que su impacto en la actualidad no está muy claro.

"El historial de crédito es algo aún muy nuevo en China. Probablemente se convierta en un tema importante en el futuro cuando más gente vaya al banco a solicitar una hipoteca o pida un crédito para comprar un carro y, entonces, revisen su historial crediticio. Pero, aun así, es muy difícil saber cómo va a hacer el gobierno para aplicar estas normas", apuntó.

Por lo pronto, el problema puede tender a empeorar: las proyecciones elaboradas por la ONU estiman que para el año 2050 casi 30% de toda la población china será mayor de 60 años, por lo que el tema del cuidado de los ancianos será cada vez más relevante en ese país.

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