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Máxima tensión / La herida racial persiste en la recta final de la presidencia de Obama

El goteo de casos coincide con una campaña electoral en la que el republicano Donald Trump agita la xenofobia

La herida racial persiste en la recta final de la presidencia de Obama

Barack Obama, el primer presidente negro en el país de la esclavitud y la segregación, llega al final de su mandato con las heridas raciales abiertas en Estados Unidos. Los casos de violencia policial contra negros y tensión racial se repiten. Los últimos, esta semana en Charlotte (Carolina del Norte), donde la muerte de un hombre por disparos de la policía provocó protestas violentas, y en Tulsa (Oklahoma), donde un hombre desarmado fue acribillado por una agente blanca. El goteo de casos coincide con una campaña electoral en la que el republicano Donald Trump agita la xenofobia.

En lo que va de año, 702 personas han muerto por los disparos de la policía en Estados Unidos, según un recuento de The Washington Post. De estos, 321 eran blancos, 172 negros y 111 hispanos. Los blancos son, en términos absolutos, las principales víctimas de una Policía a veces mal entrenada y quizá miedosa en un país en el que las armas circulan por doquier y cualquier sospechoso puede tener pistola.

Pese a la predominancia blanca entre las víctimas, los negros están sobrerrepresentados entre ellas. Un 24% de víctimas son negros, mientras que representan el 13% de la población. Un 45% de víctimas son blancas, aunque representan el 63% de la población civil.

En Charlotte, Keith L. Scott, un hombre negro de 43 años, murió el martes por la tarde cuando la Policía acudió al edificio donde vivía en busca de otra persona. Scott tenía una pistola y suponía una amenaza inminente, según la Policía. Su familia sostiene que sólo tenía un libro en la mano. El agente que disparó era negro. Algunos ven en este hecho, que no es insólito, una prueba de que las muertes por disparos de la policía no tienen nada que ver con la discriminación ni el racismo. Otros, que independientemente del color de la piel de los agentes, las fuerzas policiales ejercen una violencia estructural que se ensaña en las minorías.

16 agentes y varios manifestantes resultaron heridos en una noche de disturbios en Charlotte. Según los medios locales, un grupo intentó sin éxito saquear un centro comercial Wal-Mart. Otro cortó el tráfico en la autopista interestatal 85 y quemó el contenido de camiones de mercancías.

Un día antes, la Policía de Tulsa difundió un vídeo sobre otro episodio, ocurrido el viernes pasado. En el vídeo se ve a cuatro policías apuntando a Terence Crutcher, un hombre de 40 años, en una carretera junto a su coche parado en medio de la calzada. Crutcher va con las manos alzadas y camina hacia la ventana del coche. Alguien, identificado como la agente Betty Shelby, dispara y se desploma. Shelby está de baja con sueldo. Las autoridades locales y federales han abierto investigaciones paralelas.

Tulsa y Charlotte serán dos episodios más en un ciclo que estalló hace dos años con la muerte de un joven negro por disparos de la policía en Ferguson, un suburbio de San Luis (Misuri) y las posteriores protestas violentas. A las denuncias por la discriminación racial, vistas con simpatía por la Administración Obama, responden algunos conservadores acusando al presidente de legitimar la demonización de las fuerzas del orden.

La campaña para las elecciones presidenciales de noviembre lo complica todo. El republicano Donald Trump aparece como el candidato de los blancos frente a la demócrata Hillary Clinton, abanderada de la diversidad.

Grupos neonazis, antiguos líderes del Ku Klux Klan, activistas de la derecha extrema y nostálgicos de la supremacía blanca apoyan a Trump. En sus mítines, el candidato republicano ha criticado el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) y se ha presentado como el defensor de la Policía ante el supuesto hostigamiento de los activistas. Al mismo tiempo, ha intentado seducir a los votantes afroamericanos —votantes fieles del Partido Demócrata— con visitas a iglesias negras.

No ha encontrado el tono. El martes dijo que los barrios negros están “peor que nunca. Honestamente, lugares como Afganistán son más seguros que los centros de algunas ciudades”, añadió.

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