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La época en que los villancicos de Navidad estuvieron prohibidos

Cuando se trata de canciones revolucionarias de protesta, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente?

La época en que los villancicos de Navidad estuvieron prohibidos

¿Strange Fruit, de Billie Holliday? ¿Blowin' In The Wind, de Bob Dylan? ¿AChange is Gonna Come, de Sam Cooke?

(O tal vez es alguna de Víctor Jara o Silvio Rodríguez).

Supongo que los humildes villancicos están muy abajo en la lista de candidatos, pero en la Inglaterra de mediados del siglo XVII, durante la guerra civil, cantar una canción británica tradicional como The Holly and the Ivy podía meterte en serios problemas.

Oliver Cromwell, el líder político y militar que convirtió Inglaterra en una mancomunidad (y Señor Protector de Inglaterra, Escocia e Iralnda), estaba en una misión para limpiar la nación de sus excesos más decadentes.

Y primero en la lista estaba la Navidad con todos sus adornos festivos.

Ya en la Edad Media, la Navidad se vivía en una forma muy parecida a la actual: el 25 de diciembre se conmemoraba el nacimiento de Cristo, dando inicio a un extendido período de celebraciones, que duraba hasta la Noche de Reyes el 5 de enero.

Las iglesias ofrecían servicios especiales, los negocios funcionaban menos horas, la gente decoraba sus hogares con acebo, hiedra y muérdago; grupos de actuación realizaban obras de teatro de comedia (precediendo la pantomima moderna), las tabernas estaban llenas de juerguistas y las familias y amigos se reunían para atiborrarse de comida y bebida, incluyendo pavo, pastel de picadillo de fruta, avena con ciruela y una cerveza especialmente hecha para la ocasión.

Los cantos navideños en grupo eran el último grito de la moda.

Hacía mucho tiempo que se había escuchado el primer "villancico" en Europa.

La mayoría eran canciones paganas para eventos como el solsticio de invierno, hasta que los primeros cristianos se apropiaron de ellos: un obispo romano en el 129 d.C, por ejemplo, decretó que un villancico llamado Himno del Angel se cantara en la misa de Navidad en Roma.

Para la Edad Media, grupos de "parrandas", que iban de casa en casa cantando durante los 12 días de Navidad, tenían a su disposición varias cientos de canciones inglesas sobre la natividad y las fiestas.

Incluso el Rey Enrique VIII (1491-1547) escribió un villancico, cuyo manuscrito está en exhibición en la Biblioteca Británica.

Pero para Cromwell y sus compañeros puritanos, el canto y las fiestas navideñas no solo eran aberrantes, sino pecaminosas.

Según fuentes históricas, veían la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre como una tradición "papista"y derrochadora que provenía –sin ninguna explicación bíblica- de la Iglesia Católica Romana, por lo que amenazaba el núcleo de sus creencias cristianas.

Argumentaban que en ninguna parte Dios llamaba a la humanidad a celebrar la natividad de Cristo de esa forma.

En 1644, un estatuto del parlamento prohibió el festival, y en junio de 1647 el legislativo aprobó la ley que confirmaba la abolición de las festividades navideñas.

El bah del impostor

Pero las voces y el espíritu festivo de los hombres, mujeres y niños ingleses no se iban a callar tan fácilmente.

Oliver Cromwell

Durante las casi dos décadas en que la prohibición a Navidad estuvo vigente, se siguieron celebrando misas religiosas semiclandestinas que marcaban el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre y las personas continuaban cantando en secreto.

Los villancicos pasaron a ser clandestinos.

Pero algunos rebeldes decididos a mantener viva estas canciones eran más ruidosos que otros.

El 25 de diciembre de 1656, un miembro la Cámara de los Comunes dejó clara su molestia por no haber podido dormir la noche anterior debido al ruido de sus vecinos por las "preparaciones para ese ridículo día".

Con la Restauración de la monarquía inglesa, en 1660, cuando la legislación entre 1642 y 1660 fue declarada nula y vacía, se volvieron a permitir tanto los elementos religiosos como los seculares de los 12 días de Navidad.

Y no solo los populares villancicos navideños de eras previas sobrevivieron triunfantes, sino que el interés se renovó con pasión y exhuberancia: el siglo XVIII y la era victoriana fueron las épocas de oro de la escritura de villancicos, en los que se produjeron muchos de los tesoros que hoy conocemos y amamos.

¿Puro kitsch?

¿Por qué la gente sigue cantando villancicos?

Después de todo, muchos "puristas" en el mundo clásico pueden argumentar que estas canciones son una forma baja de arte; kitsch musical, no música "real".

Yo diría que expresarse así es caer en un mero esnobismo musical.

Algunos de los más grandes compositores en el canon, incluyendo a Felix Mendelssohn y Gustav Holst, escribieron canciones de Navidad.

Los villancicos pueden ser profundamente conmovedores, con muchas ideas musicales complejas, incluso si carecen de la escala de una sinfonía orquestal.

Estas pequeñas joyas comparten una cualidad con la música de las películas: son una manera maravillosa de acercar la música clásica que de otra forma podrían sentirse atemorizadas por la "cultura" de este tipo de piezas.

¿Por qué los villancicos son tan poderosos?

Graham Ross es director de música del Clare College en Cambridge, cuyo excepcional coro tiene mucha demanda durante la temporada festiva, y cuyo excelente álbum de Navidad Lux de Caelo explora tanto los trabajos tradicionales como los menos conocidos.

"Los villancicos unen. Es una de las pocas veces del año que la gente deja de hacer lo que hace para pasar tiempo juntos y cantar", señala.

"Los cantos comunales de los villancicos conocidos ofrecen una conexión inmediata en todas las culturas e idiomas, dejando de lado cualquier postura política y reuniendo a un grupo de personas por el solo disfrute", agrega.

"Hoy en día no hay muchas cosas que puedan hacer eso".

De hecho, casi cuatro siglos después de que fueron prohibidos, los villancicos son para muchos una excusa para escuchar un tipo de música diferente al pop, el rock o cualquiera sea su género favorito.

 

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