Tiro Libre
San Valentín

Si tu corazón es redondo y con tajadas, estás enamorado del fútbol: Felíz Dia…!!!

Varias parejas se conocieron en una cancha y edificaron una vida juntos. También por el fútbol se pelearon otras, aunque la reconciliación fue más explosiva que un partido lleno de goles.

Trabajó en Salta un técnico que dejó una huella. Se llamaba Marcial Acosta, apodado “El Zorro” por lo mucho que sabía no sólo del deporte en si mismo: también conocía al dedillo los vicios y debilidades de los rivales. Este entrenador, fallecido ya, solía decirle a sus jugadores: “La pelota es como una mina, si la tratás bien va a estar con vos, si la maltratás se te va y no vuelve nunca a tu lado”.



El Zorro le llegaba a sus jugadores a través del corazón, y como dicen que el fútbol es pura pasión y sentimiento, nada mejor que ponerlo en el plano del Día de los enamorados. Amor que comienza a manifestarse en los hinchas a través de sus banderas. “Te quiero más que a mi vieja”, dicen los trapos. “Amor incondicional”, rezan otros. “Esto no es locura, es amor”, flamean en lo alto de la tribuna en aquellas canchas que no está prohibido el cotillón, claro está.





Y por amor algunos jugadores se quedan en su club, como el caso del pibe Hernán Vargas, que decidió permanecer en Central Norte pese a las deudas que el club mantiene con él y rechazó una oferta de Villa Primavera. “Y… que querés… a Central lo amo, por eso me quedo a pesar de todo”, disparó el delantero a modo de explicación.



Enzo y Macarena se conocieron en la tribuna del viejo Honotaro Pistoia. Se conocieron, se enamoraron y se casaron. Hoy son padres de un varoncito y en la fiesta de bodas el salón fue adornado con los colores del club al cuál aman en forma conjunta: Juventud Antoniana.





En Gimnasia y Tiro se dio una historia de amor por el club muy particular. Una señora fanática del club pidió como último deseo que sus cenizas fueran esparcidas en la bandea, en el lugar al que ella solía concurrir asiduamente. Sus familiares cumplieron con su pedido en un emotivo acto. Ella, como dice la canción…”Desde el cielo te voy a alentar…”



Todos, de una u otra manera, estaba y estaban enamorados del fútbol, y por una tarde de partidos otras parejas se disolvieron. El o ella tenían una cita de honor esa jornada con el equipo, y dejaron de lado todos los compromisos para empujar al equipo. Quizás el enojo fue momentáneo, y lo lindo fue la reconciliación, que seguramente fue un partido intenso, con situaciones en las dos áreas e inflando las redes con tantos goles…



 



 

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